No es la final del mundo, pero casi...

No es la final del mundo, pero casi...

Boca Juniors y River Plate, sus dirigentes, sus hinchas, tienen una oportunidad de oro.

09 de noviembre 2018 , 07:57 p.m.

La prensa argentina, que muchas veces tiende a la exageración para vender su producto, ya califica al clásico de 180 minutos (o quizás más, porque si hay empate hay alargue) entre Boca Juniors y River Plate, que definirá nada menos que al campeón de la Copa Libertadores, como “la final del mundo”. Sí, suena exagerado. Pero no está lejos de serlo.

A la Confederación Suramericana de Fútbol, tan golpeada por los escándalos en el último tiempo, no pudo caerle una final mejor para promocionar la Libertadores que el duelo de los dos más grandes del fútbol argentino. No es exagerado, eso sí, pensar que el mundo está pendiente de esta final. Con todo respeto por los que participaron en las últimas tres finales, no es River Plate vs. Tigres, no es Nacional vs. Independiente del Valle, no es Gremio vs. Lanús. Es un duelo de gigantes.

A la expectativa de una final, el morbo del superclásico y la pasión con la que el argentino vive ese duelo, expandida a toda Suramérica, se le agrega el hecho de que, por motivos de seguridad (eso dijeron), hayan cambiado el día y el horario de los partidos. Desde 1987, cuando Peñarol venció al América de Cali en un partido extra en Santiago de Chile, no se jugaba la final de la Libertadores un sábado. Y se hará en el cómodo horario de las 3 p. m. de Colombia, que es el cierre de la noche en Europa (por ejemplo, en España serán las 9 de la noche). Ese es el principal mercado al que le apuntan los suramericanos a la hora de exportar jugadores.

¿Será que a los europeos les importa esta final?

“Il Superclasico è la partita del secolo” (El superclásico es el partido del siglo), titula nada menos que La Gazzetta dello Sport. En Madrid, las dos filiales de hinchas de los clubes verán el partido en dos bares, separados por apenas tres kilómetros el uno del otro. En Barcelona, la cita de los hinchas de River será siete horas antes del pitazo inicial, con asado incluido.

No es la final del mundo, pero sí puede ser la final del siglo. Boca Juniors y River Plate, sus dirigentes, sus hinchas, tienen una oportunidad de oro para demostrar qué tan cerca estamos del primer mundo, al menos en fútbol.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
En Twitter: @josasc

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