La historia de René Higuita, un arquero con alma de delantero

La historia de René Higuita, un arquero con alma de delantero

Hace 31 años, Nacional ganó la Copa Libertadores y el 'Loco' fue el héroe de esa noche en El Campín.

René Higuita

René Higuita, exarquero colombiano.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
31 de mayo 2020 , 10:14 a.m.

Y una noche, René Higuita abrió sus brazos y voló. Echó sus piernas hacia atrás, vio venir un balón que caía llovido al área y lo rechazo. No fue el primero que lo hizo, pero sí el que lo volvió famoso. Es el autor del ‘escorpión’. Esa jugada lo metió en la historia del fútbol. Pero no fue lo único que marcó la carrera del arquero más extraño que haya pisado una cancha colombiana. También sabía atajar, aunque tenía alma de delantero.

En esa posición, el pequeño René comenzó a buscar su futuro en el deporte. No conoció a su padre y su mamá murió poco después de que naciera. Así que su abuela, Ana Felisa, fue su guía. En el antiguo torneo del Baby Fútbol, en Medellín, el mismo que ahora se llama Pony Fútbol, tuvo sus primeros guiños del destino.

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El premio para los mejores jugadores de ese torneo era comenzar a jugar en las divisiones menores de Independiente Medellín. Un día, el arquero de su equipo no llegó y René, pese a no ser muy alto, fue al arco. Le fue tan bien que acabó premiado.

Ya metido en las filas del DIM, el técnico de la escuadra profesional, Jorge Olmedo, lo llamó a entrenar con el equipo principal, con solo 15 años. Compartió prácticas con dos porteros que pasaron por la Selección Colombia. Uno, el argentino Luis Gerónimo López, uno de los dos nacionalizados que se puso el buzo con el número 1 (el otro fue su compatriota Raúl Navarro) y que fue el titular en la eliminatoria para el Mundial de Argentina 1978. El otro, Luis Octavio ‘Ormeño’ Gómez, que estuvo en la fallida clasificación para México 1986.

Finalmente, Higuita no se quedó en el Medellín. Acabó en Nacional y luego pasó por la Selección de Antioquia hasta que Luis Alfonso Marroquín, uno de los gestores de la revolución de nuestro fútbol en los años 80, que lo había tenido en los torneos departamentales, lo llamó para la Selección juvenil que deslumbró en el Suramericano de Paraguay, en 1985. Fue la primera vez que un equipo colombiano clasificó a un Mundial desde el ya lejano Chile 1962.

A su llegada del Mundial Sub-20 de la Unión Soviética, en el que no pudo jugar por una lesión, llamó la atención de Millonarios. Llegó a préstamo, para competir con uno de los mejores porteros que estuvo en Colombia en los años 80, el argentino Alberto Pedro Vivalda. Su experiencia mundialista lo puso por delante de los otros dos goleros que tenía el club en ese entonces, Mario Jiménez y Rubén Darío Cuevas. Y le tocó debutar una tarde frente a Nacional, en El Campín. Lo hizo bien.

Millonarios iba a hacer efectiva la opción de compra a comienzos de 1986, pero la muerte del presidente del club, Édmer Tamayo Marín, truncó la operación. Higuita volvió a Nacional y esperó un año, pacientemente, detrás de otro gran arquero, el uruguayo Lorenzo Carrabs, el extranjero con más partidos jugados en Colombia (601). Ya le llegaría su turno.

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Y esa oportunidad tenía nombre propio, Francisco Maturana. Cuando llegó del Once Caldas, con la idea de montar un equipo totalmente colombiano, a Maturana le preguntaron qué portero necesitaba que le contrataran. El único puesto en el que ‘Pacho’ no tenía dudas era en el arco: “Me la juego con Higuita”, dijo.

El sistema defensivo que utilizaba Maturana exigía un portero con funciones de líbero, que supiera jugar con los pies. Y en eso, Higuita llevaba ventaja por su pasado de delantero. Pero varias veces convirtió ese pasado en presente. En 1988, estuvo a punto de marcar un gol en jugada en movimiento: arrancó desde su área, se fue haciendo paredes con Alexis García y así, mía y tuya, tuya y mía, terminó en el área del Junior de Barranquilla. Al arquero rival lo conocía bien, Lorenzo Carrabs. Cuando ya iba a rematar, Alexis Mendoza lo cruzó. Era penalti, pero no lo sancionaron.

De penalti, justamente, Higuita demostró que también podía marcar goles. El primero se lo hizo a ‘Ormeño’ Gómez en un clásico contra el DIM. Y luego fue el cobrador oficial de Nacional. Pero no solo los cobraba, sino que también los atajaba. Como en una de las noches consagratoria de su carrera, la del 31 de mayo de 1989: en el Olimpia de Paraguay todavía lo sufren.

Esa angustiosa noche, en el estadio El Campín (Nacional no pudo jugar en el Atanasio Girardot porque no tenía la capacidad exigida por Conmebol), Nacional forzó el desempate y puso a prueba el corazón de sus hinchas. Mientras Higuita atajaba y atajaba y también metió el suyo, sus compañeros fallaban. Al final, Leonel Álvarez convirtió el sufrimiento en alegría. 


El error en el Mundial de 1990, cuando murió en la suya y perdió una pelota por andar jugando afuera del área y esa pelota terminó en gol de Camerún y eliminación de Colombia, no hizo mella a la gran imagen que había dejado. Incluso se fue a jugar a España, al Real Valladolid, pero volvió pronto: en Nacional se sentía cómodo. No pudo jugar la eliminatoria para Estados Unidos 1994: estaba detenido por haber mediado para la liberación de un secuestrado. Sus compañeros de Selección le dedicaron el 5-0 frente a Argentina.

El título de Nacional en 1994 y la Copa Libertadores de 1995 fueron los últimos grandes hitos de su carrera. En esa Copa, demostró que no solo podía marcar de penalti, sino de tiro libre: el gol a River Plate, en Medellín, está en la galería del club verde. Después de eso, la carrera de René entró en un tobogán de irregularidad: pasó por varios equipos, sin estabilidad, y comenzó a tener problemas personales. Tuvo dos suspensiones por dopaje, por consumo de cocaína. Quiso retirarse en Nacional, pero no pudo.

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Ya afuera de las canchas, Higuita se ha estabilizado. Trabaja con su Nacional del alma, como entrenador de arqueros. Y aún hoy es reconocido como ídolo y como un revolucionario del puesto de arquero. Sabía atajar, sabía anotar goles. Y también sabía volar.

Ficha técnica

René Higuita
Nacimiento: 28 de agosto de 1966.

Equipos: Millonarios (1985), Nacional (1986-91 y 1992-97), Real Valladolid (1991-92), Veracruz (1997-98), Medellín (1999), Real Cartagena (2000), Junior (2001), Pereira (2002 y 2008), Bajo Cauca (2003), Aucas (2004), Guaros de Lara (2007) y Rionegro (2008).

Partidos jugados en la A: 385.

Goles: 32.

Tomada del libro '¡Jueguen, muchachos!', de José Orlando Ascencio (Intermedio Editores, 2018)

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