Especial: la lucha de las mujeres iraníes por entrar al fútbol

Especial: la lucha de las mujeres iraníes por entrar al fútbol

EL TIEMPO habló con el colectivo iraní que luchó por la igualdad. Radiografía.

Mujeres en estadio de Irán

En pocas oportunidades las mujeres en Irán han logrado entrar al estadio, para ver a su selección. 

Foto:

Abedin Taherkenareh / EFE

Por: PABLO ROMERO
10 de octubre 2019 , 04:53 p.m.

El cabello largo cubierto bajo una manta o gorro. Una barba prominente, falsa. La cara sin maquillaje, pero pintada con los colores de su club, y el cuerpo arropado por un abrigo largo o una bandera. Es un disfraz, un disfraz de hombre. Así entran al estadio las mujeres de Irán si es que el atuendo es convincente, si no despierta las sospechas de la policía. De lo contrario, sufren las consecuencias: son interrogadas y detenidas. Es el riesgo que algunas corren, en un país donde el fútbol es prohibido para las mujeres.

Sahar Khodayari era iraní, 30 años, mirada dulce pero combativa; el pasado marzo llegó al estadio para ver el partido de su equipo, el Esteghlal FC, contra el Al-Ain, de Abu Dabi, en Teherán. Iba, por supuesto, disfrazada de hombre, con prendas azules, los colores de su equipo.

Pero fue descubierta, detenida, interrogada. Pasó un par de días en prisión. Se estimaba que pagaría hasta seis meses de cárcel. Entonces tomó una decisión más rebelde: se prendió fuego frente al tribunal que la juzgaba, se inmoló y murió como consecuencia de las quemaduras en su cuerpo. No pudo ver el partido, pero hizo más: se convirtió en un símbolo de las mujeres que quieren entrar a los estadios. La bautizaron como BlueGirl, la Chica Azul.

El suicidio de Sahar prendió las alarmas del fútbol mundial, de la propia Fifa, que emprendió una ofensiva diplomática para evitar que haya más Sahar inmoladas, y en cambio, que las mujeres puedan ir a fútbol libremente.

Mujeres Irán

Las mujeres de Irán, en un partido del pasado Mundial de Rusia, donde no tenían restricciones.

Foto:

AFP


La revolución

Irán, Golfo Pérsico, 82 millones de habitantes según el último censo. Lugar de cultura, de religión y de fútbol. Teherán es su capital, sede de equipos como el Persépolis, Esteghlal o PAS Teherán. Un país que ha asistido a cinco mundiales de fútbol, cuya selección era dirigida por Carlos Queiroz, el actual seleccionador de Colombia. Irán, país donde los hombres montan en bicicleta, se visten como quieren y van a fútbol. Pero donde las mujeres no hacen mucho de eso.

La historia data de hace 40 años, cuando se dio la Revolución Islámica. Significó el derrocamiento de la última monarquía prooccidental para dar paso a un sistema antioccidental. Frente a ese nuevo escenario, muchas cosas cambiaron, como la prohibición a las mujeres de ir a los estadios de fútbol.

Negar Mortazavi es periodista, es mujer y es iraní. Es analista en medios como BBC y Aljazeera, corresponsal del Independent británico. Conoce esta realidad desde adentro: “Las razones son varias, pero la principal es que los estadios no tienen una atmósfera adecuada. Hay muchas maldiciones y peleas vulgares, y las mujeres y las familias no estarán a salvo. Pasa porque una pequeña minoría de conservadores se resiste al cambio. Pero cambiará más temprano que tarde. Especialmente ahora que la nueva generación realmente lo quiere”, dice Negar a EL TIEMPO.

Los estadios no tienen una atmósfera adecuada. Hay muchas maldiciones y peleas vulgares, y las mujeres y las familias no estarán a salvo.

Ese interés empieza a ser visible. Hace 14 años nació en Irán un movimiento que lucha contra este tipo de discriminación contra la mujer. Se llaman ‘Open Stadiums’, organización activista y clandestina. No dan nombres, no hay mayores datos sobre ellas. Una de sus voceras dialogó con EL TIEMPO para contar su realidad.

“Empezamos en 2005, cuando estuvimos presentes al frente del estadio. Para cada partido íbamos a protestar y llevábamos carteles diciendo que también queríamos entrar. En ese entonces no había redes sociales y era más difícil mostrarle al mundo lo que estaba pasando. En 2013 abrimos una cuenta en Twitter para que internacionalmente se dieran cuenta de cuánto estamos peleando por este derecho. Lo que queremos es un estadio libre y abierto, que no exista segregación entre géneros para entrar al estadio”, dice.

Esta mujer, de una voz suave, casi dulce, que contrasta con la vehemencia de sus posturas, cuenta que solo ha ido una vez al estadio, fue en 2007, y se coló. Pero aclara que intentar ir disfrazadas, como lo hizo Sahar, no es habitual ni conveniente. “Lo han hecho menos de 10 mujeres. Es un riesgo muy grande”, asegura.

Mujeres Irán

Aficionadas de Irán en un partido de la Selección.

Foto:

Reuters

Por la igualdad

El hijab, velo tradicional que cubre la cabeza de las mujeres musulmanas, sigue siendo obligatorio en Irán. Las túnicas negras conocidas como chador se ven en ciertas regiones. En otras, como en Teherán, las mujeres han ido adoptando comportamientos occidentales, aunque todas, incluso las extranjeras, usan hijab. En todo caso, hay restricciones. En el hogar, el jefe de la casa es el hombre, el hombre es el que manda, y el que va a fútbol.

En este escenario, el fútbol es una de las prácticas que les es negada a las mujeres. Y no es que la ley establezca la prohibición, es algo que, dicen los iraníes, funciona más en la práctica. “Esas fans que intentan entrar, en especial disfrazadas de hombre, las arrestan y las multan por no vestirse apropiadamente, lo cual puede terminar en cárcel. La otra parte es que arrestan e interrogan a cualquiera que apoya la causa, te puede costar hasta la salida del país. Es algo difícil para los activistas”, dicen en Open Stadiums.

Durante los últimos 40 años, en contadas ocasiones se ha permitido el ingreso de mujeres a los estadios, para partidos de la Selección. En 2005 ellas marcharon frente al estadio y de repente las dejaron entrar en el segundo tiempo; el año pasado, en un amistoso de la Selección, dejaron entrar a las familias de los jugadores, y lo mismo pasó en un partido final de la liga local, cunado permitieron el ingreso de mujeres cercanas al club.

Son casos esporádicos. El año pasado, 35 mujeres fueron detenidas por la policía iraní por asistir a un partido. Fueron liberadas después, pero les impidieron ver el juego. Ahora, las mujeres confían en que las cosas van a cambiar, pero no quieren medidas tibias, quieren libertad total para ver fútbol.

Mujeres Irán

Aficionadas de Irán exponen un cartel en favor de las mujeres en los estadios.

Foto:

Reuters

El legado de la chica azul

La muerte de Sahar generó decenas de homenajes, no solo del club Esteghlal, cuyos jugadores rindieron un minuto de silencio, sino de otros equipos en Irán y en Europa. “Algo así nunca debería volver a suceder! El fútbol es para todos. Descansa en paz, Sahar Khodayari”, escribió en Twitter el futbolista alemán Jerome Boateng. Sahar ya es un símbolo.

“Su muerte sacudió a la nación. La gente comenzó a darse cuenta de lo importante que es esto para muchas y de lo graves que pueden ser las consecuencias. Las mujeres rechazan la prohibición e intentan ingresar a los estadios como hombres, pero las atrapan y eso condujo a esta tragedia que sacudió a todos”, dice Mortazavi.

La presencia de 3.500 aficionadas iraníes en las gradas para el partido Irán-Camboya este jueves, clasificatorio para el Mundial 2022, es la gran novedad luego de una lucha que duró 40 años.

“Hace unos meses vino el presidente de la Fifa y hubo charlas para dejarlas entrar. Lo hicieron en un partido y lo iban a permitir más, pero cuando ellas llegaron no las dejaron. Ahora dicen que esto sí va a suceder, que van a ser aceptadas para el partido de Irán. ¿Que sí va a pasar?, es una pregunta difícil, no lo sé”, dice Pasha Hajin, un periodista de Irán.

Pasha considera que algunas cosas sí han ido cambiando. “Hubo una entrenadora que hizo cosas maravillosas para el país, abriendo puertas y cerrando la brecha cultura. Se llama Katayoun Khosrowyar, americana. Ha hecho mucho para empoderar a las mujeres y hacer un cambio”, cuenta.

La lucha continúa. Las mujeres piden igualdad. El clamor es uno solo, como dicen en Open Stadiums: “En 2005 queríamos ver los partidos de la selección. ¡Ahora queremos ver todos los partidos!”.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
Twitter: @PabloRomeroET

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.