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Meluk le cuenta (Esa tal ‘identidad’ del fútbol colombiano no existe)

Meluk le cuenta (Esa tal ‘identidad’ del fútbol colombiano no existe)

La más grande Colombia mundialista de todos los tiempos lo fue en contravía de ese presunto ‘ADN'.

07 de diciembre 2020 , 01:53 a. m.

Dicen las palabras ‘identidad’ y ‘ADN’ y se les llena la boca. Ahora, como se anda en la búsqueda del reemplazo de Carlos Queiroz en la dirección técnica de la Selección Colombia, se insiste en que se debe contratar a un entrenador que respete ‘la identidad’ y el ‘ADN’ del fútbol colombiano.

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Se afirma que eso es un fútbol preciosista, ofensivo, de rica técnica y persistente tenencia de balón... Mejor dicho, ¡como Brasil del 70 o el Barcelona de Guardiola!
Pero, primero: ¿sí existe esa ‘identidad’, ese ‘ADN’ del fútbol colombiano? Y, segundo: si existe, ¿hay que insistir en eso?

Se tiende a pensar que ‘la identidad del fútbol colombiano’ es la manera como jugó la magnífica Selección Colombia que clasificó a los mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 1994 dirigida por Francisco Maturana, el hombre que partió la historia de nuestro balompié; antes y después de él.

Sin embargo, ese grandísimo equipo partía de un principio táctico defensivo (repito eso, de-fen-si-vo) y de un fundamento estratégico: tener el mayor tiempo posible la pelota. En consecuencia, si se entiende eso como ‘la identidad del fútbol colombiano’, pues, entonces, es defenderse con la pelota. Y cuando no tenía la pelota, la más grande herramienta era la presión a los costados, para evitar que levantaran centros al área.

Selección Colombia

Selección Colombia.

Foto:

EFE

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¿Y cómo atacaba? En esa tenencia defensiva de la pelota, el famoso ‘toque-toque’ se esperaba a que el rival se abriera en su intento por recuperar el balón y al dejar espacios se atacaba por sorpresa, generalmente, con los sensacionales pases de Valderrama, el cambio de ritmo de Rincón, y la velocidad y la definición de Asprilla o Valencia o Valenciano. Por eso se llegaba poco al arco contrario y se hizo famoso el “mucho toque-toque y de aquello nada”: se jugaba para los lados, a la espera de un error del contrario. Un “fútbol de desgaste y para ganar 1-0 o 2-1”, se afirmaba. En dos brochazos, esa fue la gran revolución de Maturana. A eso le llaman ‘la identidad’, el ‘ADN’ del balompié criollo.

Se ha olvidado que el gran pecado de esa fantástica Selección de Maturana fue que cuando se creyó el cuento y se puso de ofensiva y se llenó con la arrogancia que hoy se pide para ser dizque campeona del mundo, entre Rumania y EE. UU. la eliminaron en la primera ronda del Mundial de 1994. Como la memoria es selectiva, no se recuerda que el 5-0 glorioso contra Argentina fueron cinco contragolpes...

Después del Mundial de 1998, dirigido por ‘Bolillo’ Gómez, con otra eliminación en primera ronda bajo esos mismos principios y fundamentos generales, Colombia no clasificó a tres mundiales consecutivos, fracasó durante 16 años, tratando de mantener esa misma ‘identidad’, ese mismo ‘ADN’ de juego.

La fenomenal Selección Colombia de Pékerman jugó distinto. No tuvo esa ‘identidad’, ese ‘ADN’. La mayoría de sus mejores partidos fue sin tener más posesión de pelota y marcaba muchos goles en contragolpes veloces en ráfaga. Era más vertical, con menos trámite de balón. Se llegaba a posición de gol en muchos menos toques y se pateaba más al arco. La más grande Colombia mundialista de todos los tiempos lo fue en contravía de esa supuesta ‘identidad’, de ese presunto ‘ADN'.

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En la Liga local tampoco se juega con ese famosa ‘identidad’, con ese famoso ‘ADN’.
Miren los actuales semifinalistas: Santa Fe no juega a eso. La Equidad, tampoco. América intenta presionar en campo rival y Junior se estabiliza por su orden atrás.
En eso tiene toda la razón Juan Carlos Osorio, quien días antes de ser despedido de Nacional afirmó: “En la Liga colombiana, un alto porcentaje de los goles se hacen en transiciones de defensa a ataque. Estamos vendiendo una idea de identidad de juego que no existe, que no es real. Se está engañando a la gente cuando se dice que la identidad de nuestro fútbol es una cuando se juega a otra cosa”, afirmó en Conexión, de Win Sports. Es decir, se espera y se contragolpea sin importar mucho la tenencia del balón o la secuencia de pases o el volumen de juego.

Esa tal ‘identidad’ del fútbol colombiano no existe...


GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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