Conozca la historia de las reglas del fútbol

Conozca la historia de las reglas del fútbol

El reglamento ha cambiado mucho desde que en 1863 se redactó el primer reglamento en Londres.

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Archivo EL TIEMPO

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de febrero 2019 , 04:06 p.m.

Es importante entender la historia del reglamento para disputar un partido de fútbol, pues este ha cambiado mucho desde que en 1863 se redactara el primer reglamento en la Taverna Freemasons de Londres, en Inglaterra.

Aquella reunión histórica tuvo dos consecuencias importantes: la fundación de la Asociación Inglesa de Fútbol (FA) y, sobre todo, la creación de las primeras reglas oficiales del juego.

En la segunda mitad de la década de 1840, los estudiantes de la Universidad de Cambridge, de Reino Unido, realizaron un primer borrador de normas comunes del fútbol, aunque en ellas aún se permitía agarrar el balón con las manos.

Para ese entonces, el fútbol ya se practicaba desde hacía siglos en Reino Unido, sobre todo en las zonas rurales, donde a menudo se disputaban violentas contiendas. Para comienzos del siglo XIX, su práctica se extendió a los colegios privados del país.

Ese primer texto con las reglas definitivas, no obstante, no vio la luz hasta 1863. El Blackheath, uno de los clubes representados en aquella reunión celebrada en la Taverna Freemasons, se negó a aceptar la no inclusión de las patadas por debajo de la rodilla.

Posteriormente, ese mismo club se convirtió en miembro fundador de la Federación Inglesa de Rugby. Sin embargo, como los otros 11 asistentes llegaron a un acuerdo, bajo la batuta de Ebenezer Cobb Morley quedaron redactadas las 14 reglas de este deporte, que cien años después pasó a ser el más practicado, el más visto y el más popular en el mundo.

La regla original del fuera de juego

Una de las principales novedades en este primer reglamento de 1863 fue la regla del fuera de juego, que era muy distinta a como se conoce hoy. En aquella época, cualquier atacante situado por delante del balón estaba en ‘fuera de juego’, por lo que los primeros sistemas tácticos contaban con hasta ocho delanteros, dado que la única manera de hacer avanzar la pelota hasta la meta era regateando o mediante el ataque en masa, como sucede en el rugby.

A finales de la década de 1860, la FA adoptó la regla de los tres jugadores,
en virtud de la cual un atacante sólo se encontraba en fuera de juego si estaba situado por delante del tercer último defensa. Esta decisión fue fundamental, pues, a partir de ese momento, comenzó a desarrollarse el concepto del “juego de pases”.

Otras de las reglas estipuladas en 1863 son la longitud y el ancho máximos de una cancha (200 yardas x 100 yardas) y el sorteo que se hace para determinar qué equipo iniciará el juego.

También se determinaron las condiciones para que un gol fuera válido: la pelota debía ser lanzada y llevada por los pies - no por las manos - y pasar a cualquier altura del espacio de la portería.

Fundación de la IFAB

A pesar de la unificación del reglamento y de la fundación de la FA en 1863, algunos clubes de Sheffield, en Inglaterra, que ya habían presentado sus ideas sobre el juego en 1857, volvieron a insistir a finales de la década de 1870 y se produjeron exacerbadas disputas.

Sin embargo, las discusiones terminaron en la creación del International Football Association Board (IFAB), compuesta por dos representantes de cada una de las asociaciones del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda).

El IFAB se reunió por primera vez el 2 de junio de 1886 con el fin de salvaguardar las Reglas del Juego. Entonces, al igual que hoy en día, se precisa una mayoría de tres cuartas partes de sus integrantes para que una propuesta sea aprobada.

En aquellos primeros años, el fútbol fue adquiriendo gradualmente las características que hoy resultan normales. Por ejemplo, los saques de puerta, que se introdujeron en 1869, y los lanzamientos de esquina, en 1872. En 1878, un árbitro utilizó un silbato por primera vez y la práctica se implementó como obligatoria. Los penales, entre tanto, no se pusieron en práctica hasta 1891.

De igual forma, en las escuelas privadas, donde se originó el fútbol moderno, se daba por hecho que un caballero nunca cometería una falta deliberadamente. Sin embargo, debido a la competitividad creciente, el lanzamiento penal, o ‘disparo de la muerte’ como se llamó originalmente, fue uno de los drásticos cambios de las Reglas del Juego en 1891.

Acto seguido, se vio la necesidad de alguien que controlara los penales. Así, tras una propuesta de la Asociación Irlandesa, se autorizó la presencia del árbitro sobre el terreno de juego. Fiel a sus orígenes como deporte de caballeros, al principio los capitanes de los dos equipos solventaban cualquier disputa que se pudiera originar. No obstante, a medida que crecía la importancia de lo que estaba en juego, también aumentaba la cantidad de quejas.

En la época en la que se disputaron la primera Copa de Inglaterra y el primer encuentro internacional ya había sobre el terreno de juego dos jueces, uno por contendiente, al que cada equipo podía reclamar.

Esta, sin embargo, no era la mejor solución, pues a veces la toma de decisiones se demoraba durante largo rato, mientras el partido permanecía detenido. Al principio, el árbitro se ubicada en la línea de banda y cronometraba el tiempo y solo se le consultaba si los jueces no podían llegar a un acuerdo, pero todo cambió en 1891.

A partir de entonces, el árbitro se convirtió en una figura permanente del juego: una única persona con el poder de expulsar jugadores
, así como el de señalar penales y lanzamientos de falta de manera inapelable.

Los dos jueces se convirtieron en jueces de línea, o ‘árbitros asistentes’ como se los conoce hoy. Durante aquella reunión de la IFAB, que tuvo lugar en Escocia, también se incluyó en el reglamento la red de la portería, con lo que se completó la composición de la meta, tras la introducción el larguero en sustitución de la cinta 16 años antes.

Al añadir nuevas reglas, también se puso sobre la mesa las características del terreno de juego tal y como se conoce hoy. El saque inicial exigía la existencia de un punto central.

El círculo central, por su parte, lo originó la necesidad de mantener a los jugadores a 10 metros de distancia durante su ejecución. Resulta curioso que desde que se introdujeron los penales en 1891, y hasta 1902, estos no se lanzaban desde un punto concreto, sino desde cualquier posición sobre una línea situada a 11 metros de la portería.

La decisión de 1902 de conceder la pena máxima por faltas cometidas dentro un área de 18.9 metros de largo desde la línea de gol por 40.2 metros de ancho hizo surgir
, entonces, el área y el punto penal.

Otra ‘área de gol’, más conocida como ‘área pequeña’ (5.5 metros de largo por 18.3 de ancho) sustituyó al semicírculo situado en la boca de gol. Sin embargo, 35 años después, en 1937, se añadió la última pieza del rompecabezas: la media luna en la frontal del área.

La Fifa se une a la IFAB

Como sucedió en Inglaterra, la popularidad del fútbol fue aumentando en otros países. En mayo de 1904 se fundó en París la Fifa, que entonces contaba con siete miembros: Francia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, España (representada por el Madrid FC, el antecesor del Real Madrid), Suecia y Suiza.

Esta noticia produjo inquietud en Reino Unido, donde se veía con cierto recelo la creación de un organismo rector para un deporte cuyas reglas habían establecido los ingleses.
La incertidumbre, sin embargo, desapareció enseguida. Daniel Burley Woolfall, quien había sido directivo de la FA, sustituyó al francés Robert Guérin como Presidente de la Fifa en 1906, el mismo año en que la FA se afilió. Así, en 1913 la Fifa fue admitida como miembro del IFAB.

El órgano de decisión sufrió una reestructuración y a la Fifa se le concedió el mismo poder de votación que las otras cuatro asociaciones del Reino Unido juntas. Seguía habiendo, entonces, ocho votos y se necesitaba una mayoría del 75 % para aprobar una propuesta, pero Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda contaban ahora con un voto cada una, en lugar de dos, mientras que la Fifa contaba con cuatro.

Sobre el terreno de juego, entre tanto, el número de goles fue subiendo, literalmente. Esto, gracias a la regla aprobada en 1912 que impedía a los guardametas tocar el balón con la mano fuera del área penal y a otra de 1920 que prohibía el fuera de juego resultante de un saque de banda. En 1925, la regla de fuera de juego de tres jugadores se sustituyó por la de dos jugadores, lo que supuso un cambio radical que contribuyó al avance del fútbol.

A finales de la década de 1930 se vio la necesidad de renovar las Reglas del Juego, que ya sumaban un total de 17. El reglamento original se había redactado en el lenguaje de la Inglaterra victoriana, y posteriormente había sufrido cambios y enmiendas a lo largo de medio siglo.

La tarea de dar un orden racional a esas reglas le fue encomendada al inglés Stanley Rous, miembro del IFAB y el primer oficial que utilizó el sistema diagonal de arbitraje.


Rous, quien en 1961 se convirtió en Presidente de la Fifa, realizó un trabajo tan concienzudo que no hubo necesidad de revisar el texto hasta 1997. A pesar de la enorme popularidad del fútbol, a finales de la década de 1980 la comunidad de fútbol en el mundo discutió la necesidad de adelantar ciertos ajustes a las Reglas del Juego, sobre todo por las obstinadas tácticas defensivas de los equipos.

Fuera del terreno de juego, además, la violencia se convirtió en un serio problema durante esos años pero, sobre el césped, lo que más preocupaba era el evidente efecto negativo que el juego defensivo tenía sobre el fútbol, producto de la competitividad y de la creciente profesionalización.

Así, se realizó una serie de enmiendas agrupadas bajo el lema ‘Por el bien del fútbol’, con el objetivo de fomentar el aspecto ofensivo. La primera de ellas fue la regla de fuera de juego de 1990, en virtud de la cual, “la ventaja recaía sobre el equipo atacante”.

Es decir, si el atacante estaba en línea con el penúltimo defensa rival, su posición era reglamentaria.
Ese mismo año, la "falta del profesional" (que priva a un rival de una ocasión clara de gol), entre tanto, pasó a ser una infracción motivo de expulsión.

A pesar de estos cambios, las tácticas desplegadas durante la Copa Mundial de la Fifa 1990 fueron un claro indicativo de la necesidad de ir más allá. En 1992, el IFAB prohibió a los guardametas atrapar los pases hacia atrás intencionados, una regla que fue acogida con cierto escepticismo al principio, pero que con el tiempo fue valorada en su justa medida.

En 1998, los "legisladores" del fútbol volvieron a romper una lanza en favor del juego limpio y a partir de ese momento las entradas por detrás son sancionables con tarjeta roja. La adopción de tal medida a las puertas del siglo XXI dejó bien claro una vez más el compromiso con el progreso de este deporte.

¿Y cómo está el reglamento hoy?

De acuerdo al documento ‘Reglas del Juego 2018/19’ de la International Football Association Board, sobre la aplicación del reglamento, “se aplican las mismas Reglas a todos los partidos de cada confederación, país, ciudad y población y, aparte de las Modificaciones permitidas por el IFAB, no se deben modificar ni cambiar dichas Reglas, salvo si se cuenta con la autorización del IFAB”.

El documento aclara que la Asamblea General Anual número 131 del IFAB, celebrada en Londres el 3 de marzo de 2017, convino de manera unánime que las federaciones nacionales de fútbol, así como las confederaciones y la Fifa, a partir de ahora cuentan con la posibilidad de modificar todos o algunos de los siguientes aspectos organizativos de las Reglas de Juego del fútbol que supervisan:

1. En el caso del fútbol de juveniles, veteranos, discapacitados y las categorías inferiores del fútbol (fútbol base/amateur): dimensiones del terreno de juego; tamaño, peso y material del balón; distancia entre los postes de meta y altura del travesaño; duración de las dos mitades (iguales) del juego (y de las dos mitades iguales de tiempo suplementario); el uso de sustituciones ilimitadas; el uso de exclusiones temporales (bancos de castigo) para algunas amonestaciones (tarjetas amarillas) o todas ellas 24.

2. Para todos los niveles, excepto competiciones en las que participe el 1er equipo de los clubes de la máxima categoría o selecciones absolutas: el número de sustituciones que se autoriza a cada equipo, hasta un máximo de 5, excepto en el fútbol juvenil, donde la federación nacional, la confederación o la Fifa determinarán el número máximo.

Con el fin conceder a las asociaciones nacionales de fútbol una mayor flexibilidad para beneficiar y desarrollar su fútbol nacional, la Asamblea General Anual del IFAB aprobó los siguientes cambios relativos a las ‘categorías’ del fútbol:

  • El fútbol femenino ya no es una categoría separada y ahora tiene el mismo estatus que el fútbol masculino.
  • Se han retirado los límites de edad para juveniles y veteranos: las asociaciones nacionales de fútbol, las confederaciones y la Fifa tienen flexibilidad para decidir las restricciones de edad de estas categorías.
  • Cada asociación nacional de fútbol determinará qué competiciones de los niveles inferiores del fútbol son designadas como ‘categorías inferiores’ de fútbol.

No obstante, allí también se estableció que las federaciones nacionales de fútbol tienen la opción de aprobar diferentes modificaciones para diferentes competiciones. En ese sentido, “no se exige aplicarlas universalmente ni aplicarlas todas”. Sin embargo, “no se permite ningún otro tipo de modificaciones sin el permiso del IFAB”.

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