Hace 70 años, un uruguayo silenció a Brasil y sorprendió al mundo

Hace 70 años, un uruguayo silenció a Brasil y sorprendió al mundo

La historia de Alcides Ghiggia, el autor del gol del triunfo de Uruguay en el 'Maracanazo'. 

¿Cuáles son las selecciones que más mundiales han ganado?

En la foto, el famoso gol de Ghiggia que definió el 'Maracanazo'

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Archivo / EL TIEMPO

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de julio 2020 , 10:20 a.m.

Quiso el destino que Alcides Edgardo Ghiggia, el autor del gol del Maracanazo, como se conoció a aquella tarde heroica en la que Uruguay venció 1-2 a Brasil, en pleno estadio Maracaná, de Río de Janeiro, para obtener, por segunda vez, la Copa del Mundo, muriera en la misma fecha en que consiguió esa hazaña. Falleció el 16 de julio de 2015. Este jueves se cumplen 70 años de su gesta y cinco de su muerte. Ghigghia era el último sobreviviente de esa gesta.

"Solo tres personas logramos silenciar el Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo", dijo Ghiggia sobre lo que consiguió ese día. Y así fue: 199.854 espectadores quedaron helados luego de que el atacante uruguayo dejó atrás a Bigode, su marcador, y sacó el remate que condenó para siempre al portero de Brasil ese día, Moacir Barbosa.

"En Brasil, la pena máxima por un delito es de 30 años; yo llevo más de 40 cumpliendo una condena por lo que hice", dijo Barbosa en 1993, cuando intentó visitar a la selección de su país que intentaba clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994, que finalmente ganó. No lo dejaron entrar. Así fue el peso de lo que logró Uruguay, que hizo tirar a la basura millones de periódicos que ya estaban impresos con el título de 'Brasil, Campeón'.

El debut

Ghiggia tenía 23 años y un momento glorioso en Peñarol, adonde había llegado en 1948, procedente del club Sudamérica, cuando fue convocado al Mundial. Mucho antes le habían ofrecido ir a Nacional, pero su mamá le dijo: "Vas a ese equipo y no pisas más la casa".

Apenas un par de meses atrás había debutado en la selección de su país, curiosamente, también contra Brasil, y también con victoria. Uruguay se impuso 4-3, en São Paulo, en la Copa Barón de Río Branco.

Y en la Copa del Mundo tuvo una actuación estelar. Jugó cuatro partidos y en todos marcó gol, a Bolivia, España, Suecia, y aquel famoso de la final, que Ghiggia describió tantas veces que, por momentos, decía él, olvidaba algún detalle.

"Cuando arranqué me di cuenta de que dejaba atrás a Bigode y el zaguero izquierdo no llegaba al cierre. Apareció Omar Míguez por el medio, gritándome, 'Alcides, pasámela, dale...'. Ahí vi cómo Barbosa me dejaba el hueco en el arco y saqué el tiro, que entró justo contra el palo. Cuando el arquero se tiró, la pelota ya estaba adentro. El primero que me abrazó fue Morán, que cortó mi carrera; después vinieron todos, Míguez, Julio, Obdulio. Y Omar no paraba de decirme 'no me oíste, te la estaba pidiendo, ¿por qué no me la pasaste?', y yo le contesté, 'Omar, dejala ahí, que ahí está bien' ", contó alguna vez Ghiggia al diario El País de Montevideo.

Ghiggia

El uruguayo Alcides Ghiggia fue campeón del mundial de 1950. 

Foto:

Pablo La Rosa / Reuters


Por aquellos años la televisión en América era incipiente (de hecho, a Colombia apenas vino a llegar cuatro años después de ese partido), así que en Montevideo y sus alrededores se enteraron de lo que hizo Ghiggia por medio de relatos radiales, más cargados de lluvia que de sonido. Esas grabaciones, en especial la del narrador Carlos Solé, fallecido en 1975, hoy son oro puro. "Nunca pensé que iba a tener tanta trascendencia y se iba a recordar por tantos años. Hoy escucho el relato de Solé y me emocionó mucho más que antes", declaró.

Después del festejo, que se realizó discretamente en el hotel en Río de Janeiro, con sándwiches y algunas cervezas, el premio para los jugadores fueron un reloj de oro y 250 dólares. "Eran otros tiempos", recalcó siempre. Y se quedó tres años más en Peñarol, con un considerable aumento de sueldo, hasta que en 1953 dio el salto a Italia, contratado por el Roma. Curiosamente, el paso a Europa le cerró las puertas de su selección: nunca más fue convocado. En ese equipo permaneció durante diez años e, incluso, fue convocado para jugar con la selección de Italia, con la que alcanzó a participar en cinco partidos, a partir de 1957.

En 1963 llegó al Milán, y con ese equipo se coronó campeón de la Copa de Europa (hoy Liga de Campeones), aunque no fue titular. Pero pudo más el amor por su tierra. Ese mismo año volvió a Uruguay, para jugar en Danubio. Allí se retiró, a los 42 años, en 1968.

Ghiggia se casó tres veces. El primer matrimonio se acabó una vez regresó a Montevideo, y de él nacieron sus dos hijos, Lilián y Arcadio. Volvió a casarse, y su segunda esposa murió en 1992. A la tercera, Beatriz Masuí, la conoció gracias a un carro de una escuela de conducción. Era mucho menor que él: exactamente, 47 años. Le enseñó a conducir y luego juntaron sus vidas.

No siguió en el fútbol. El Gobierno uruguayo le dio un empleo en los casinos municipales. Allá trabajó hasta 1990, cuando salió pensionado. Y, además, el Parlamento le otorgó una jubilación.

El gol del Maracanazo le generó decenas de homenajes. Dos de los más recordados fueron el que le hicieron algunos directivos del fútbol italiano, que le entregaron el trofeo Golden Foot (pie de oro), en el 2006. Y cuando se remodeló el estadio Maracaná, se hizo el Paseo de la Fama. El 30 de diciembre del 2009 Ghiggia fue invitado a poner sus huellas allí: fue el personaje número 100 en hacerlo.

"Jamás pensé que recibiría un homenaje en el Maracaná. Agradezco sinceramente al público su apoyo y le deseo muchas felicidades en el Año Nuevo. ¡Viva Brasil!", afirmó Ghiggia ese día.

A pesar de eso, el exatacante decidió que iba a subastar sus recuerdos, entre ellos el trofeo que le dieron en Italia y la medalla de campeón del mundo. Eso fue en el 2008, cuando consideró que eso podría convertirse en un problema de seguridad. "Por suerte no tengo apremios económicos, pero tener un trofeo tan valioso en mi casa es peligroso y quiero dejarles algo a mi esposa, que es muy joven, y a mis hijos", declaró al explicar su decisión. "Lamentablemente, cuando ya no estamos en este mundo se dan problemas en la familia para repartir", agregó.

Ghiggia dejó Montevideo y se fue a vivir a Las Piedras, donde terminó administrando varios supermercados. Y ya se había escapado de la muerte en el 2012, cuando sufrió un accidente automovilístico que lo dejó en coma inducido: iba manejando su carro y un camión que no respetó una señal de pare lo embistió. No tuvo problemas cerebrales, pero sí lesiones en el tórax y fracturas en la pierna derecha. Tuvo la fortaleza para salir adelante.

Un paro cardiaco se lo llevó. "Él se había sentido mal, tenía algún dolor en la espalda, entonces decidieron dejarlo internado para que esté más seguro. Estaba conversando con él del partido del Inter contra Tigre, y de repente estuvo caído, como que se fue. Ahí empezaron los médicos a realizar trabajos de reanimación, pero no hubo caso", admitió su hijo.

"Él siempre lucho por la vida como luchó en el campo de juego; también luchó afuera por su salud, por sus hijos; el destino quiso que justo un 16 de julio se marchara entrando en el vestuario, va a jugar su partido, porque lo están esperando sus compañeros", agregó Arcadio Ghiggia.

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc

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