Teo, el crac del Junior que no pierde vigencia

Teo, el crac del Junior que no pierde vigencia

Ha demostrado su jerarquía en los cuadrangulares. 

Teófilo Gutiérrez

Teófilo Gutiérrez anotó los dos goles del triunfo de Junior frente a Nacional.

Foto:

Carlos Capella - EL TIEMPO

Por: Pablo Romero
24 de noviembre 2019 , 09:26 p.m.

Polémico, controvertido, crac, goleador, asistidor, criticado, abucheado, provocado, provocador, viejo zorro, viejo tiburón, soberbio, frentero, Teófilo Gutiérrez es el alma del Junior, el líder, el que empuja, el que define, el primer guerrero de su tribu, el que pone el pecho, la cara y la nariz por su Junior, el equipo que lidera el grupo A y con otra final en la mira.

Teo Gutiérrez es un símbolo, no solo en Junior, no solo en Barranquilla, sino en el fútbol colombiano, por algo fue por mucho tiempo jugador de la Selección, por algo sus hinchas más fervorosos lo reclaman para que vuelva a vestirse de amarillo.

Tiene 34 años y goza de una calidad intacta, la que demuestra en cada partido de su Junior. Lleva cuatro goles en esta temporada y seis asistencias. De su mano, o de sus pies, el Junior quiere clasificar a la final.

El miércoles pasado, Teo libró una lucha sin cuartel en el juego contra Nacional. Un partido del que salieron chispas, golpes, codazos y empujones. Hizo dos goles y si no hizo tres fue porque no cobró el penalti que debió cobrar y que desperdició su compañero Sandoval. En la cancha peleó, alegó, luchó contra los jugadores de Nacional, contra el veterano Alexis Henríquez, de quien recibió un golpe en la cara, o contra Baldomero Perlaza, de quien recibió un codazo en su ojo derecho, esas herida de guerra dejaron sus secuelas.

Teo terminó ese partido con fractura en los huesos propios de la nariz y con una herida en el interior del párpado derecho, según reportó el Junior. Y así, sin máscara de protección, como si no necesitara armadura, fue el verdugo del Cúcuta, fue el que anotó el penalti que no iba a cobrar, porque desde el banco le gritaban que no era él, pero Teo se hizo el sordo, puso la pelota, pateó y anotó, 1-0, otra victoria nacida en sus pies. 

Junior vs. Once Caldas

Teófilo Gutiérrez remata al arco.

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

Juega en el área y fuera de ella, juega por el centro y por afuera, juega de punta y de pivot, de 9 o de 10, define duro o con caricias, juega de lo que le necesite su técnico Julio Comesaña.

Vive una especie de resurrección, porque atravesó un bajón, porque aunque ha sido dos veces seguidas campeón con el Junior y ganó una Superliga y una Copa Colombia, tras su periplo por el exterior, venía un poco opacado, silencioso.

Necesitaba recuperar su mejor nivel y esa adrenalina que lo hace tan único en la cancha, con su juego con pelota y sin ella, con su voz de mando en el equipo, el Junior de su alma, el de su familia, el de su abuela, el equipo en el que se hizo estelar, con el que no se cansa de anotar y de ganar y con el que va por más. 

Por ahora, Teófilo piensa otra vez en la estrella, la que todo Junior le pide, la que Teo otra vez anhela.

Pablo Romero 
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @PabloRomeroET

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