La estrategia anímica que revive a Santa Fe en la Liga

La estrategia anímica que revive a Santa Fe en la Liga

Con ayuda de un experto motivacional, un humorista y el apoyo de la afición, huye del mal momento.

Santa Fe

Santa Fe el día del banderazo de los hinchas.

Foto:

Tomada de Twitter

Por: PABLO ROMERO
15 de septiembre 2019 , 03:40 p.m.

“De esta salimos juntos”, decía una banderita de Santa Fe. La llevaron los hinchas con todo su fervor y se la cedieron a sus jugadores. Fue antes del partido contra Medellín, en plena crisis. El mensaje empezó a tomar fuerza, se convirtió en un rugido incontenible que hoy es el principal motivo que tiene el club: salir juntos del mal momento. Ya llevan tres partidos seguidos ganados, contra Medellín, Millonarios y Once Caldas, y están recuperando la confianza. 

Todo iba cuesta arriba: los resultados no salían, las críticas aumentaban y la fe se debilitaba; hubo cambio presidencial y cambio de entrenador, y para colmo, las cifras del descenso empezaron a generar angustia. “Se generaron momentos de ansiedad porque se hacía el esfuerzo y sin resultados, y el equipo cayó en ese miedo, que nos iban a pasar cosas adversas. Eso se apoderó de la cabeza de todos, nos hizo entrar en un lapso de derrota”, reflexiona el preparador físico, Mauricio Rodríguez.

El club no encontraba la forma de recuperar el ánimo del equipo. Con la llegada del nuevo presidente, Eduardo Méndez, y el nuevo cuerpo técnico liderado por Hárold Rivera, el trabajo tuvo un nuevo enfoque: “Tener al equipo tranquilo, quitarle presión y ansiedad”, cuenta Rodríguez. Para eso fue clave la visita del coach motivacional venezolano Jeremías Álvarez, que trabaja con la Selección su país en las diferentes categorías y quien estuvo unos días con Santa Fe para ayudarles a los jugadores a recuperar la confianza, la motivación y la unión.

Santa Fe ya había probado con un par de expertos pero, cuentan en el club, no hubo conexión con el plantel de jugadores. Todo lo contrario de lo sucedido en estas sesiones con el venezolano, que les dio un empujón anímico. 

Santa Fe

Plantilla de Santa Fe reunida con el presidente Eduardo Méndez.

Foto:

Santa Fe CD

“El coach nos ha ayudado a enfocarnos y apartarnos de la presión de afuera, de la hinchada y la prensa,  que hacía peor las cosas. Nos hemos enfocado en eso y ha sido un trabajo de todos. Con el coach hubo empatía, el grupo lo sintió, le gustó. Ha sido una unión de todos. El ánimo siempre ha estado, su buena actitud, y la exigencia de la presidencia, el cuerpo técnico y el coach es manejar eso, disfrutar el trabajo que hacemos y eso ha entrado bien. Ha sido una unión de todos, los jugadores se animan y se apoyan, y así pudimos salir de la mala racha”, dice el profesor Rodríguez.

El coach nos ha ayudado a enfocarnos y apartarnos de la presión de afuera, de la hinchada y la prensa, que hacía peor las cosas. Nos hemos enfocado en eso y ha sido un trabajo de todos

Entre risas y oraciones

Una salsa, un micrófono, los jugadores tomando el paso, chiste que va, chiste que viene, risas, muchos aplausos, pero, además, oraciones. No era una fiesta. Santa Fe no está para fiestas. Era una actividad de motivación, guiada por el humorista Don Jediondo, confeso hincha cardenal. Eso fue justo antes del clásico contra Millonarios, cuando más se necesitaba bajar la presión. Y la bajaron. El plantel salió a la cancha a devorar al rival, y ganó.

“Fue un momento de esparcimiento, chévere, para quitar la presión. Pero, además, fue acompañado con un mensaje de la Biblia, de Dios, porque Don Jediondo es muy creyente y nos dio una palabra”, relata el profe Rodríguez.

Y es que en Santa Fe no pierden la fe. Antes de los partidos, los jugadores se reúnen en un cuarto, dicen que en un número cercano a 12 futbolistas, y oran, se dan ánimo, tranquilidad y motivación.

El apoyo de la hinchada

Antes del partido contra el Medellín, de la fecha 9, presa de la angustia, la afición fue hasta el hotel de concentración a alentar al equipo. Fue cuando los jugadores posaron con la banderita que se hizo símbolo. Santa Fe, como un exorcismo, ganó.

Luego venía el clásico, y como para no olvidar que este equipo está hecho de fe, hubo una misa convocada por la afición. En la iglesia Señor de los Milagros en el barrio la Soledad se reunieron, extendieron sus camisetas y sus bufandas que fueron rociadas con agua bendita. Los hinchas también hacían su preparación. Al fin y al cabo habían dicho que de esta salían juntos.

Santas Fe

Hinchas de Santa Fe hicieron una misa para orar por el equipo.

Foto:

Tomada de Twitter

Mientras tanto, el equipo adelantó una campaña en la que glorias del club como Leider Preciado o el Tren Valencia les daban un mensaje de unión a los jugadores y a la hinchada. Y en el estadio, los jugadores fueron recibidos como héroes, como si hubieran ganado todo y no han ganado nada en la temporada. Hubo aplausos, banderas, mensajes optimistas, cantos en las gradas. Y al final, una nueva victoria cardenal. Y en clásico. En Santa Fe todos empujan.

“Estamos saliendo de una situación, eso se ve, se percibe. Lo siento en el entrenamiento. El grupo ha correspondido al apoyo de la hinchada”, dijo el DT Rivera, quien lidera un equipo que recupera la cabeza para salir de la crisis y buscar la difícil clasificación. 

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.