Steer no pudo ser piloto, pero vuela alto, a los 36 años con el Once

Steer no pudo ser piloto, pero vuela alto, a los 36 años con el Once

Nació en Valledupar, jugó en Costa Rica y China, el atacante espera ganar la Copa con Once Caldas.

Ricardo Steer

Ricardo Steer, Once Caldas.

Foto:

Jhon Jairo Bonilla / CEET

Por: Ramón Andrés Salazar
27 de octubre 2018 , 07:10 p.m.

Éder Ricardo Steer Lara quiso ser piloto, pero terminó como futbolista. Pasó por Costa Rica, estuvo una larga temporada en China y ahora, cuando había vuelto a Colombia con la idea de retirarse, vive un renacer deportivo de la mano del técnico Húbert Bodhert, primero con Jaguares y luego con Once Caldas, en el que dos goles suyos mantienen a los blancos con la opción de ganar la Copa Colombia. Celebró llorando.

No es lo que te digan, es lo que tú realmente hagas todos los días, si tú trabajas honestamente, el universo conspira a favor tuyo y te va a dar los resultados

“Son sentimientos, porque mira lo que es el ser humano, yo cuando llegué acá fui muy criticado y eso lo impulsa a uno a trabajar más. No es lo que te digan, es lo que tú realmente hagas todos los días, si tú trabajas honestamente, el universo conspira a favor tuyo y te va a dar los resultados”, explicó Steer, que, a los 36 años, es jugador clave en el Once.

No solo aporta en el ataque. También maneja los tiempos de cada partido y en ocasiones hace el trabajo sucio, aunque sin mala intención. Simplemente, impone su experiencia para favorecer los intereses de su club.

Steer nació el 8 de julio de 1982 en Valledupar. Mide 1,86 metros y pesa 86,5 kilos. Es hijo del profesor Jorge Eliécer Steer (rector de colegio público) y de la contadora Nina Lara, que dejó su profesión y decidió ser ama de casa. Los dos apoyaron al menor de sus hijos para que cumpliera su meta de jugar fútbol, en el que comenzó a los 12 años, siempre como delantero.

Sus hermanos son exitosos en el campo profesional y empresarial, y Ricardo también quería cumplir sus propias metas, no detrás de la pelota, sino en el cielo. Siempre quiso ser piloto, sueño que no pudo cumplir, a causa de los altos costos de esta carrera.

Quería estudiar aviación. Siempre tuve esa idea desde niño, siempre la admiré. Me divertía en el fútbol, pero era porque lo hacía bien. Me gustaba divertirme, mas no lo veía como una profesión, no tenía esa hambre de decir que de esto iba a vivir. Lo disfrutaba porque me apasionaba, mas no porque tenía ideales de llegar a profesional”, recordó. Cada vez que se sube a un avión, siente que es su primera vez.

No lo ha podido superar: mira la cabina, observa las sillas y el momento del despegue es un deleite para él. Ya descartó estudiar aeronáutica, pues no cree que sea el momento. Quiere entregarle un futuro a su hija Paulina, de 15 años, y compartir con su esposa Catalina.

A recorrer el mundo

El sueño de los aviones lo complementaba con el gusto por el fútbol. Una de sus mayores alegrías en su ciudad natal era jugar en medio de un aguacero. “Cuando llovía, nosotros éramos felices. Valledupar es una ciudad muy caliente y ver llover a las 4 de la tarde era felicidad. Todos nos encontrábamos en el parque y era un solo balón para 30. Ahí jugábamos y terminábamos peleando y de todo, pero nos divertíamos de una manera especial”, dijo.

Un día, Nina mandó a Ricardo a hacer una consignación a un banco. Ricardo se puso de mal genio y de mala gana fue a cumplir con el mandado, sin saber que este sería el primer paso para perfilarse como futbolista profesional.

“Iban a hacer un ‘mundialito’, Nacional, Junior, varios equipos de Valledupar, pero el equipo en el que yo estaba participando no clasificó. Me encontré a uno de los profesores del equipo de pies a cabeza y me dice ‘Steer, ¿qué estás haciendo?’. Y yo: ‘Nada, acá haciendo una vuelta’. Estaba con rabia. El profe me dice ‘Juega con nosotros’. Él ya me había visto jugando y uno de los delanteros de ellos se lesionó, entonces me llevaron a mí. Quedé goleador del torneo con otro de Nacional y jugamos la final, que perdimos con Nacional”, recordó.

Aquel campeonato fue la antesala al profesionalismo. Varios veedores hablaron con sus padres y solicitaron llevarlo a Medellín, donde León Fernando Villa lo ayudó en su carrera. Estuvo seis meses con las inferiores del verde, luego llegó a Ferroválvulas y finalmente recaló en el Independiente Medellín, con el que debutó como profesional en 2002.

Once Caldas vs. Nacional

Once Caldas vs. Nacional

Foto:

John Jairo Bonilla/ ETCE

Steer hizo como futbolista lo que no pudo hacer como aviador: recorrer el mundo. Tras su paso por el DIM y por el Deportivo Pereira, comenzó su recorrido internacional en el 2006, en el Pérez Zeledón de Costa Rica. En ese país también jugó en el Brujas, desde el mismo año hasta el 2009. Y también allí sufrió la peor lesión de su carrera.

“Tuve fractura del peroné, con los cuatro ligamentos del tobillo destrozados por completo. Fueron ocho meses, pero encontré el respaldo del presidente del Brujas, don Minor Vargas, que puso la tarjeta sobre la mesa. ‘Opéremelo, recupéremelo’, decía. Cuando prácticamente estaba recuperado, pero sentía un malestar: no encontrábamos la manera de recuperarme porque tenía un dolor. Él me mandó a Argentina a las instalaciones de River Plate y en quince días estaba sin dolor.

Siempre le agradezco eso, porque si no, mi carrera hubiera terminado ahí”, recordó.
De Costa Rica se fue a China. Allá jugó en tres clubes: Changchun Yatai, Guangdong Sunray y Harbin Yiteng. Aunque duró casi siete años, no fue un paso fácil, por el desorden de los chinos dentro de la cancha. Allá ratificó su idolatría por el francés Thierry Henry, de quien dice que tiene un estilo único por su rapidez, potencia y definición al palo: “Nunca lo vi como un espejo, sino como una admiración”, expresó.

Alguna vez, Liverpool fue a jugar un amistoso a China contra su equipo y el partido se retrasó durante media hora, por un problema de electricidad. Mientras volvía la energía, Steer estuvo media hora charlando con los dos latinoamericanos que jugaban entonces en ese club,el uruguayo Luis Suárez y el argentino Maxi Rodríguez. Aunque el tema, más que el fútbol, fue la comida china...

En 2017 decidió regresar a Colombia con la idea de dejar el fútbol y dedicarse a su familia. Pero Húbert Bodhert, que en ese entonces dirigía a Jaguares, lo invitó a trabajar con él. En año y medio, marcó nueve goles en 35 partidos y a mediados de este año, Bodhert lo pidió para el Once Caldas.

“Estoy en una línea donde mi propósito es brindarle todo al Once Caldas, entregarle al máximo. Mientras tenga contrato lo voy a disfrutar, voy a entregar el todo por el todo y yo creo que eso me incita a entregar, a marcar, a bajar en los córneres, a hacer un cierre, a estar peleando. Eso hace parte de mi trabajo y voy por buen camino”, concluyó Steer, un delantero que no pudo ser piloto pero que vuela alto en Manizales.

Cronología

2002, 17 de marzo
El debut

Entró a los 86 minutos por el brasileño Agostinho de Oliveira en el juego Tolima 3, Medellín 1. Fue su primer partido como profesional. El técnico del DIM era Reinaldo Rueda.

›2003, 14 de diciembre
El primer gol

A los 55 minutos, marcó para el Medellín en el triunfo 1-0 frente al Junior. Ese tanto le dio al Deportes Tolima la clasificación a la final de la Liga.

› 2004, 8 de febrero
Cambio de aire

Medellín lo presta al Deportivo Pereira. Con ese equipo juega apenas ocho partidos en el semestre, antes de volver al DIM.

› 2005
A Centroamérica

A mediados de ese año llega a Costa Rica, para jugar con el Pérez Celedón. Luego pasó al Brujas de Escazú, donde jugó tres años.

› 2009
Cambio de continente

En agosto de ese año debutó con el Changchun Yatai, de China. Luego jugó en otros dos equipos de ese país, el Guangdong Sunray y el Harbin Yiteng.

› 2017, 25 de marzo
Regreso a casa

Después de casi 12 años de su último partido en Colombia, debuta con Jaguares, en un partido contra Junior.

› 2018, 22 de julio
De blanco

Húbert Bodhert lo pide para el Caldas y ese día juega su primer partido.




RAMÓN ANDRÉS SALAZAR
Para EL TIEMPO
En twitter: @ramonandressava

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