Las narraciones y las anécdotas de Pastor Londoño, figura de la radio

Las narraciones y las anécdotas de Pastor Londoño, figura de la radio

El narrador deporitvo, uno de los mejores de la historia, murió este miércoles en Medellín.

Pastor Londoño

Pastor Londoño, con su familia, el día que cumplió 90 años.

Foto:

Cortesía Óscar Restrepo Pérez

Por: José Orlando Ascencio
30 de julio 2020 , 03:08 p.m.

Pastor Londoño Pasos hizo de todo en la radio colombiana: fue lector de noticias, y de los buenos; fue presentador de radioteatro, cantante, locutor de radionovelas… Lo único que nunca hizo, decía, fue conectar equipos para las transmisiones: "No sé enchufar un alambre".

Pero en lo que más se destacó fue en la narración deportiva, la que más alegrías le trajo, la que le permitió marcar una época, la que lo convirtió en uno de los históricos de los medios de comunicación. Y así lo recordaron sus colegas y sus antiguos oyentes este miércoles, cuando falleció en Medellín, a los 93 años, víctima de una neumonía.

(Lea también: Fernando Gaviria volvió a ganar en Europa luego de un año, tres meses y 16 días)

Aún estaba activo en los medios. Todos los días tenía un programa en Radio Popular, de Medellín, en el que hablaba de las noticias del día, según él, con periodistas propios. "Utilizo EL TIEMPO, El Colombiano, para sacar las noticias de ahí", dijo, jocosamente, hace un mes, en la última charla que concedió, al canal de YouTube Directo y sin barrera, con una buena parte de sus colegas: Ramón Alberto Maldonado, Carlos Alberto Lenis, Hernán Peláez, Benjamín Cuello, Tato Sanint, Jorge Eliécer Campuzano, Tito Puccetti, Lucho Escobar, Alfredo Castro…

Comenzó en La Voz de Antioquia en la década del 50, después de que, como estudiante de la Universidad de Antioquia, transmitió unos Juegos Universitarios por el sistema de sonido interno. De ahí saltó a Bogotá, para trabajar en La Voz de Colombia. Fue uno de los narradores que viajó a Chile para el Mundial de 1962. Curiosamente, su relato del 4-4 con la Unión Soviética no se conserva, como sí el de sus competidores, como Gabriel Muñoz López, Carlos Arturo Rueda o Jaime Tobón de la Roche.

Pero su gran época fue a partir de 1971, cuando lo contrató Todelar. En esa cadena (o Circuito, como lo llamaban sus dueños) integró el mejor grupo deportivo de la radio colombiana, junto a Óscar Restrepo Pérez, Hernán Peláez Restrepo, Eduardo Aponte Rodríguez, Hernando Perdomo Ch., Gustavo Torres Rueda y William Vinasco Ch. “La sintonía se medía por los gritos, la forma como la gente escuchaba. Era la época del transistor”, recordó Peláez.

Pastor Londoño

Mundial de Ciclismo en San Cristóbal (Venezuela), en 1977. Pastor Londoño, Óscar Restrepo Pérez y Cochise Rodríguez.

Foto:

Cortesía Óscar Restrepo Pérez

“Hacíamos un programa que se llamaba Deporte y Punto. Luego, los boletines de noticieros con él y con Jorge Enrique Pulido. Él me fue metiendo al fútbol, me ayudó mucho. Yo del tema comercial no sabía: él me orientó, hicimos sociedad con Todelar, explotamos cupos en el fútbol, nos volvimos una empresa productora de contenido y también comercial”, aseguró Restrepo.

No tenía un gran gol, como el de otros relatores como Campuzano o Sergio Ramírez, pero tenía dos factores con los que marcaba diferencia. El primero era el manejo del idioma: “Pastor tenía una capacidad creativa impresionante. Cuando iba a una transmisión tomaba EL TIEMPO, porque solo compraba EL TIEMPO, y señalaba 50 palabras. Decía ‘Voy a usar 25 en el primer tiempo y 25 en el segundo’. E iba enseñándome: esta palabra cabe por esto, esto y esto”, contó Restrepo.

Pastor Londoño, en la Copa América de 1975

Gol de Willington Ortiz a Uruguay.


Su segundo factor diferencial era la manera como describía y se anticipaba a la jugada, gracias a que jugó al fútbol, y lo hizo muy bien. “Tenía lo que en el baloncesto se llama visión periférica: iba con la pelota, pero ya sabía hacia dónde iba a ir la jugada”, recordó Hernán Peláez. “Cantaba el gol 20 segundos antes. Nunca ha habido otro narrador que tuviera esa descripción”, agregó Iván Mejía Álvarez.

En la época de Todelar marcó índices altísimos de sintonía. Y a finales de 1978 llamaron a todo el grupo para irse a Radio Super. Al final, solo partieron Pastor y Óscar Restrepo: Peláez, a última hora, firmó su regreso a Caracol.

(Le puede interesar: Portadas de diarios españoles y la incertidumbre por el fútbol)

“Nos abrieron la puerta, nos dijeron, prácticamente, que cogiéramos la cadena para nosotros”, dijo Restrepo, quien se juntó en Super también con Iván Mejía. Y en 1979 hubo una anécdota que marcó dos cosas: la importancia de Londoño y su bohemia.

“Pastor se había enemistado por alguna razón con Jaime Ortiz Alvear y en un partido de Copa América en Santiago de Chile, por invitación de Rodrigo, el hermano de Pastor, arreglaron las diferencias: duraron bebiendo tres días. Yo tuve que conseguir un narrador chileno para Super y Caracol, un comentarista”, recordó Restrepo.

A Ortiz lo iban a echar de Caracol por esa razón. La explicación que dio al presidente de la cadena, Diego Fernando Londoño y con la que salvó su puesto, fue genial: “Le sacamos el narrador a la competencia, el que tenía toda la sintonía”.

Narración de Pastor Londoño en 1982

Gol del segundo título del América de Cali.

Dos remoquetes que puso Pastor quedaron en la historia. El primero, ‘La belleza de Calero’, para denominar a Oswaldo Calero, un recio volante de marca del Cali, Pereira y Once Caldas. “Jugaba la Selección contra Newell’s Old Boys y Calero sacudió a un Berta, un jugador de ellos. Yo me volteo y le digo a Pastor ‘qué tal esta belleza’ y a la siguiente jugada él dice ‘La lleva la belleza de Calero’. Y la gente nos decía que qué le veíamos de belleza, que no es bonito. Y no, era porque daba duro”, explicó Peláez.

La otra frase que marcó época fue ‘No me la deje ahí, Boricua’, refiriéndose a José ‘Boricua’ Zárate, zaguero central de la Selección que fue subcampeona de la Copa América de 1975. “Son cosas que nacen de su talento, de su creatividad: Un día se le ocurrió: ‘Es que ese Boricua se equivoca mucho, vamos a apoyarlo. Y en el partido contra Ecuador, la tiró por primera vez: ‘No me la deje ahí’. Y eso se volvió un eco”, recordó Restrepo.

Y otro recuerdo futbolístico también marcó época. En la última fecha del torneo Finalización de 1977, Santa Fe jugaba con América en El Campín. Faltando un minuto iban 2-2 y los bogotanos quedaban eliminados. Carlos Alberto Pandolfi, un ídolo cardenal, marcó de cabeza en el tiempo de reposición y Pastor gritó ‘¡Gooooooooooool de oro!’. Así se recuerda aún hoy en día y algunos hinchas mayores de Santa Fe lo confunden con el tanto del título de 1975.

Gol de oro de Pandolfi, 1977.

Gol de oro de Pandolfi, 1977. Cortesía Archivo Jorge Eliécer Campuzano


También se destacó en ciclismo y no solo por su capacidad, sino por los ‘engrases’, que era dinero extra que les pagaban los anunciantes a los narradores para que los mencionaran en más ocasiones. Y ahí nació otra de sus grandes anécdotas.

En una Vuelta a Colombia, Bernardo Tobón, el jefe de Todelar, ya había detectado que Pastor estaba leyendo más cuñas y le dijo a Alberto Díaz Mateus, el coordinador, que llevara la cuenta. Que si se pasaba, lo bajara del transmóvil y lo sancionara. A la primera vez, le llamó la atención, pero no lo castigó.

Pastor Londoño, en la Vuelta a Colombia de 1974

Anécdota curiosa junto a Javier Giraldo Neira. Cortesía Jorge Eliécer Campuzano.


En un punto de cronometraje, Londoño aprovechó: “Viene un lote con varios corredores: Alberto, veo uno; Alberto, veo dos; Alberto, veo tres; Alberto, veo cuatro; Alberto, veo cinco”. Alberto VO5 es una marca de ropa… Al final, no solo se salvó, sino que la empresa le dio un bono extra.

(En otras noticias: Con Cuadrado y la resaca del título, Juventus perdió con Cagliari)

Dejó la narración deportiva hace 20 años, después de hacer parte del proyecto que armó Guillermo Díaz Salamanca (quien, además, lo imitaba en los primeros años de La Luciérnaga) en la desaparecida Radio Deportes, de Caracol. Nunca volvió a un estadio, pero lo seguía viendo por televisión.

Una neumonía se lo llevó muy rápido. Hasta hace muy poco, mantenía su ritmo de vida normal. “De vez en cuando, unos traguitos bien moderados; como bien, todos los días hago ejercicio, media hora, una hora”, dijo. Su voz se apagó ayer, no sin antes hacer historia.

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc

Más noticias de Deportes

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.