Velásquez salió del semillero cardenal y ya es sensación en Santa Fe

Velásquez salió del semillero cardenal y ya es sensación en Santa Fe

Se ha convertido en uno de los jugadores más importantes. Bogotano y de raíces cardenales.

Santa Fe vs. América

Santa Fe vs. América

Foto:

Mauricio León / EL TIEMPO

Por: PABLO ROMERO
10 de noviembre 2019 , 09:59 p.m.

Las cámaras enfocaban al anotador del gol, como era normal, a Maicol Balanta que celebraba frente a la tribuna, pero a unos metros de él, completamente emocionado, feliz y enardecido, como si fuera un hincha en la tribuna o como si hubiera sido el anotador de ese segundo gol contra el América, el pasado sábado, estaba Jhon Velásquez, que se ha convertido en el autor intelectual de las victorias de Santa Fe, como esta que le dio los primeros tres puntos en el grupo B.

Velásquez no se nota tanto por sus goles, lleva tres, sino por su trabajo de arquitectura: es el que diseña la mejor forma de llegar al arco rival. Es un futbolista que se pone traje y overol a la vez, y no se sabe cuál debajo de cuál, porque es capaz de correr 30 metros hacia adelante para gestar un gol o de recorrer la cancha hacia atrás para atravesar la pierna y recuperar la pelota. Tiene claridad, pase preciso, y es el mejor socio para Sambueza y los demás.

Velásquez es de esos jugadores que sonríen mientras juegan, como si evidentemente se divirtiera en la cancha. Es un jugador de las entrañas de Santa Fe, bogotano, de 24 años, de carrera joven, que se fue a Llaneros (donde hizo 15 goles en la categoría B) y a Patriotas (donde ganó experiencia) y volvió a Santa Fe, el equipo que lo ilumina. Ahí arrancó cuando el técnico Wilson Gutiérrez le dio la primera oportunidad de entrenar con los profesionales; ahí debutó hace cinco años con el DT Gustavo Costas, en un partido de Copa, y ahí volvió este año para demostrar que sí podía, que tenía el talento para ser el armador, para heredar un puesto tan exigente.

Santa Fe

Acción de juego del partido entre Santa Fe y América.

Foto:

Néstor Gómez /CEET

“Destaco su talento y su sacrificio. Salió, fue a Patriotas un año, no fue fácil, allí logró jugar y destacarse, adquirió experiencia, fue fuerte mentalmente y hoy es una realidad para Santa Fe”, dice el DT Gutierrez, que lo conoce desde el equipo Sub-20, cuando vio que era diferente y no dudo en llevarlo después al equipo principal.

Destaco su talento y su sacrificio. Salió, fue a Patriotas un año, no fue fácil, allí logró jugar y destacarse.

Su amor por Santa Fe se explica cuando cuenta que quiere ser ídolo del equipo. Su talento con la pelota se entiende cuando agrega que de niño jugaba microfútbol en las canchas de cemento del barrio Tintalito en Kennedy. Y su decisión en la cancha es apenas normal para un jugador que dice que sueña con jugar en la Selección Colombia y en un club de Europa, con esa ilusión de quienes saben soñar y saben luchar.


Este jugador, que manifiesta sencillez y tranquilidad para hablar, se transforma para celebrar, lo hace con el alma, con el corazón. Se nota que disfruta cada partido. Ha estado en las malas, todo el primer semestre y el comienzo de este, y ahora está en las buenas. Es el que está empujando a Santa Fe para tener 13 partidos de invicto y con el primer triunfo en el grupo B, en el que aún falta camino.

“Todos los rivales son difíciles, directos, son grupos parejos. Hay que asumir esto con responsabilidad y pensar en el Cali (el rival de este miércoles en Palmaseca)”, dijo después del partido a Win Sports.

Todos los rivales son difíciles, directos, son grupos parejos. Hay que asumir esto con responsabilidad.

El gestor del gol

¡Qué alguien lo agarre!, debieron gritar desde el banco del América, pero no había cómo. Velásquez agarró la pelota en su propio terreno y con ella fija en su guayo emprendió un recorrido maratónico, de lado a lado, hasta que llegó al área rival donde hizo lo que mejor sabe, decirle a sus compañeros, ‘tome, ahí está el balón, hágalo’, y Balanta le entendió el mensaje.

“Anoche decíamos que había que permanecer en la senda de victorias y estoy muy feliz porque Dios nos está dando cosas grandes”, agregó Jhon el sábado.

Velásquez es un cachorro de león, viene de las menores del equipo, pero ya no es ningún inexperto: ha jugado este año 31 partidos de Liga y es uno de los fijos de la alineación de Harold Rivera, pues es un jugador que tiene esa dosis de genialidad que le permite aclarar una jugada o comandar un contragolpe. Si algo le ha faltado, es ser más certero, porque ha fallado goles hechos, como le pasó contra América en el primer tiempo. Esas situaciones no empañan su trabajo.

“Estamos pensando más partido tras partido, no ha futuro. Vamos paso a paso porque queremos llegar a la final”, dijo Velásquez al ser elegido como el mejor de la cancha. No dejaba de sonreír y de dar las gracias a Dios, como lo hace siempre, consciente de que en la tribuna no solo celebraba su familia, su esposa, su hija, su padre, el que lo guio en este camino, sino toda una afición que sabe que el del semillero ya es una realidad.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: PabloRomeroET

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