El VAR de mentiras y otros problemas de nuestro arbitraje… (Opinión)

El VAR de mentiras y otros problemas de nuestro arbitraje… (Opinión)

La acción, la de Roldán, es apenas un reflejo del flojo nivel del arbitraje colombiano.

07 de abril 2019 , 10:34 p.m.

Wílmar Roldán resultó ser todo un adelantado. Estrenó el VAR en Colombia cuando no se tienen ni los equipos, ni la capacitación ni el conocimiento para aplicarlo. Pasó este domingo, en el estadio Alfonso López, cuando, inexplicablemente, estuvo a punto de anular una jugada de gol legítima del Atlético Bucaramanga.

El que, dicen los instructores arbitrales, es el mejor árbitro de Colombia en la actualidad hizo el gesto con sus manos, formando una pantalla, y se dedicó a buscar las imágenes de la jugada. ¿En dónde, señor Roldán, si no tenía televisores cerca ni jueces desde arriba ayudándole? El juez estuvo a punto de tirarse el partido. Al final, terminó dando el gol. Se pasó de soberbio.

Esa acción, la de Roldán, es apenas un reflejo del flojo nivel del arbitraje colombiano, que cada ocho días es un rosario de errores.

La Comisión Arbitral, o al menos la parte técnica, está en manos de jueces que tampoco se destacaron por su brillo: Ímer Machado, por ejemplo. Y ahora, otros, como Wilson Lamouroux, que terminó renunciando al arbitraje después de un error grosero, son instructores.

Lo más curioso es que, desde la cabeza, tampoco se toman medidas ni se brindan soluciones.

“Estoy muy molesto con el arbitraje que tenemos en el país. A ellos se les han dado todas las oportunidades, toda la capacitación. He hablado con la mayoría de los árbitros de estos últimos tres días y les he dicho que no veo razón por la que estén pitando mal. Como cuando uno estaba en el colegio: están en periodo de prueba y en matrícula condicional”, dijo el presidente de la Dimayor, Jorge Enrique Vélez, a la emisora Sonora 1500 AM, de Cali. Y amenazó con traer jueces foráneos. Lo dice quien, hasta julio del año pasado, era... el presidente de la Comisión Arbitral. Y ya cuando él estaba a cargo de ese cuerpo colegiado, los jueces cometían gruesos errores.

El tema del arbitraje pasa de agache hace mucho tiempo en Colombia. Las designaciones arbitrales por parte de los integrantes de la comisión (casi siempre, políticos y magistrados que llegan allá solamente por ser amigos de los directivos) son inexplicables. Como cuando, por ejemplo, les dan las finales de los torneos a los mismos jueces que ellos mismos –se supone que no dieron la talla– sacaron del panel internacional. Como pasó en diciembre, cuando pusieron a Carlos Betancur a dirigir la final entre Medellín y Junior y un par de meses antes le quitaron la escarapela Fifa.

Y todo eso, para no hablar de los amiguismos, de la aparición de colegios arbitrales en cualquier garaje y en cualquier esquina, y de escándalos que se quedan en el bombo mediático y luego no pasa nada más. Por ejemplo, no se volvió a saber nada de las denuncias de Harold Perilla.

Bueno, por lo menos tenemos a Wílmar Roldán, el único árbitro que se inventó un VAR sin cámaras ni pantallas de televisión. Genio...

El Torneo de Ascencio

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
En Twitter: @josasc

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