Millonarios mostró muy mala cara: 0-0 contra Patriotas

Millonarios mostró muy mala cara: 0-0 contra Patriotas

El equipo azul se nubló en Bogotá y tuvo un partido para olvidar, en la fecha 15.

Millonarios vs. Patriotas

Balón dividido en el juego entre Millonarios y Patriotas en El Campín.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: PABLO ROMERO
06 de octubre 2019 , 09:56 p.m.

Hay partidos que parecen un error del domingo, como este entre Millonarios y Patriotas que empataron 0-0 en la feria del tedio. 90 minutos que fueron y no debieron ser. Un partido sin vencedores ni vencidos. Un partido sin goles y sin conatos de gol, sin alegrías y sin aplausos honestos. Fueron 90 minutos para que Millonarios desnudara su lado más oscuro y preocupante.  

Los hinchas se fueron del estadio alarmados. Ni siquiera molestos. Alarmados es la palabra. Porque vieron que su equipo jugó a no jugar. Solo pases errados, de Silva, de Pérez, de Duque. Solo pelotazos a cualquier parte, de Palacios, de Carrillo, de Payares. Y más pases errados y más pelotazos a cualquier parte. De los mismos... Hubo uno que otro remate hacia al frente, pero no hacia el arco. Y en las tribunas de El Campín, mientras tanto, solo chiflidos tímidos, solo bostezos convencidos, solo gritos iracundos. Esos del desespero.

¿Qué le pasa a Millonarios? Se preguntan, incrédulos, los hinchas, los mismos que lo han visto ser superior en casa, que lo han visto ser eficaz, profundo y letal. Que lo han visto ganar. Que lo han visto ser otro equipo. Mejor que este. Nadie entiende cómo es que este equipo cambia tanto de repente. Y mientras tanto, en la cancha, solo pases errados, pelotazos a cualquier parte, de los mismos, de todos... 

Millonarios

Acción del juego entre MIllonarios y Patriotas

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

En frente no estaba ningún equipo superior ni extraordinario, pero si uno muy ordenado y valiente. Patriotas también provocó que Millonarios jugará a no jugar. Fue un plantel aplicado, copó espacios, anuló a sus rivales nublados. Carlos Rivas, un punterito derecho, veloz y punzante, metió en problemas a la defensa azul, picando a su espalda y rematando en cada oportunidad. Nada extraordianario, pero lo intentó. 

Tan cómodo jugó Patriotas en la primera parte (y en la segunda, seguro), que la mejor opción del primer tiempo fue suya. Con ayuda, claro está, del local. Mucha ayuda. Balanta, que es un peligro ambulante, y es el defensor central, lo que agrava la situación, hizo un pase atrás, hacia algún compañero imaginario, hacia algún fantasma. La pelota quedó servida para Misael Martínez que aprovechó, avanzó solo hacia el arco, remató y falló, quizá se asustó con el mismo fantasma amigo de Balanta, aunque Faríñez, de gran reacción, fue el que evitó que su arco cayera.  

Al minuto 43, es decir, cuando ya algunos hinchas estiraban las piernas y los brazos y se preparaban para 15 minutos más emocionantes que ese partido, al fin Millonarios atacó. Carrillo, primero, en un remate suave pero envenenado, y Mackalikster Silva, en un inusual cabezazo, sin puntería. Bueno, al menos, algo es algo, una motivación para anhelar el segundo tiempo, a ver si la cosa mejoraba.

Pero no. Ni siquiera el muy seguro regaño de Pinto despertó a ese equipo entumido. Millonarios no tuvo reacción. Jugó a lo que saliera. Hubo más de lo mismo. Es decir, más pases errados, más pelotazos a cualquier parte... 

El hincha de Millonarios espera que en este tipo de partidos (un error del domingo)  alguna genialidad brote. Que Silva se iluminara en algún momento. Que Pérez se asociara y entregara bien la pelota y metiera algún remate de los que sabe hacer. Que José Ortiz se acordara que le llaman goleador. Que Lasso, que entró fresquito, se acordara que también le llamaban goleador. Pero nada de eso pasó. Si acaso un remate de Arango, de media distancia, desesperado, y el arquero voló y salvó su arco. Lo mejor de Millos, lo mejor en 90 minutos.

Y mientras tanto, Patriotas hizo su negocio. Ya para qué iba a lanzar expediciones arriesgadas si es que en su maleta ya empacaba un punto valioso. Y sin embargo, algunos ataques lanzó, porque espacios era lo que había. ¿Qué tal que les hubiera dado por atacar un poquito más? 

Millonarios se desnudó y lo que mostró no le gustó a nadie. Pueda ser que esto sea una mal espejismo, una ilusión. Que el verdadero Millonarios, si es que hay un verdadero Millonarios, reaparezca cuanto antes. 

PABLO ROMERO
Redacción EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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