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¡Santa Fe cumple 80 años de garra y pasión!
Santa Fe

El Santa Fe campeón de 1948.

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Archivo EL TIEMPO

¡Santa Fe cumple 80 años de garra y pasión!

El club está de cumpleaños y sus nueve estrellas adornan el pastel. Crónica.

El león de Santa Fe llegó a los 80 años, pero no jadea, no envejece. Es un león insaciable, fuerte y vigoroso, de larga melena, de finos colmillos. El león se pasea, tan campante, por su octava década, con sus rugidos estentóreos, que braman con orgullosa modestia que es el primer campeón de Colombia. Lleva para la fiesta una corona de nueve estrellas, certificado de su reinado, y un escudo rojo y blanco sobre el pelaje, un escudo que late en el corazón de su manada de hinchas, esos que hoy le celebran su aniversario.

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El alegre parto fue el 28 de febrero de 1941. Ese día el fútbol dio a luz a un equipo destinado a luchar, sufrir y vencer. Lo bautizaron Santa Fe, como si quisieran que su destino fuera sagrado. Le pusieron rojo y blanco al uniforme, como si la propia sangre bañara la armadura. Luego adoptaron un depredador como mascota, para que rugiera y reinara. También inventaron un escudo cuyo corazón es un punto rojo. Y se hicieron llamar, animosamente, los cardenales.

Llevan nueve estrellas, y los hinchas las recitan con orgullo: 1948, 1958, 1960, 1966, 1971, 1975... 2012-1, 2014-ll, 2016-ll. Así entraron a la gloria. Trajeron figuras entrañables, como los de la ‘P’ de Perucca, Pontoni, Perazzo, Panzutto y Pandolfi. Hicieron ídolos, como ese de cabeza brillante llamado Omar Pérez. Ese de piernas de acero, apodado Tren Valencia. Ese de saltos de ángel, al que coreaban Gottardi. Ese que le ganaba en velocidad al viento, de nombre Ernesto Díaz, y ese al que llamaron, con total reverencia, maestrico Cañón.

Una vida con Santa Fe

Los hinchas son seres humanos que lloran. Y los de Santa Fe han derramado muchas lágrimas, pesadas, casi sólidas. Es que han vivido muchos sufrimientos y frustraciones. Pero por eso se consideran tan fieles. Porque no abandonaron ni en la gloria ni en el desastre. Hay unos que incluso le han dedicado toda su vida, toda, a esta pasión.

Santa Fe

Arminda Rojas, abuela de Santa Fe, junto a sus nietos Cristian y Daniela Torres, y su hijo Mauricio.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Arminda Rojas es contemporánea del club. Tiene 81 años, uno más que el equipo al que ha visto crecer de cachorro a león. Es una aficionada distinguida entre la multitud cardenal. Le llaman la ‘abuelita de Santa Fe’. Es de mirada noble, sonrisa dulce y voz apacible. Risueña y nostálgica cuando habla de Santa Fe. Lo hace como si retratara la vida de sus cuatro hijos o de sus 12 nietos.

–¿Por qué es hincha de Santa Fe? –se le pregunta, como si esa pasión tuviera explicación.

–¡Porque me nació! –dice, con autoridad–. El día que vi al equipo me enamoré0 de sus colores y de cómo jugaban sus futbolistas. ¡Me atraparon, je je je!

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Arminda vio 7 de los 9 títulos (menos los dos primeros). Ha conocido a centenares de jugadores y tiene recuerdos lúcidos de cada gesta. Considera, con sabiduría de abuela hincha, que los mejores jugadores han sido Alfonso Cañón y Omar Pérez. Cuenta que disfrutó del equipo del 75, que fue campeón, y de algunas plantillas del 80, que no lo fueron. Y aunque conoce toda la historia, se queda con el presente.

Omar Pérez

Omar Pérez

Foto:

Felipe Caicedo - Archivo EL TIEMPO

–¿Cuál fue el mejor título?
–¡La séptima estrella! Esa fue la que más disfruté. Mejor dicho, casi me enloquezco ese día, por muchas cosas: mi esposo, alma bendita, no lo pudo ver (murió siete meses antes), eso me conmovió mucho. Celebré entre lagrimas y risas –dice.

Su familia es cardenal de pies a cabeza. Ella les heredó esa pasión. Dice, con picardía de abuela, que cuando eran bebés les enseñó a decir san-ta-fe. Eso era más importante que decir abuela. 11 nietos aprendieron. Uno tenía la mirada de otro color.

–¿De qué equipo le salió?
–Ay, no me lo va a creer. Del que menos quería…
–No me diga, ¿de Millonarios?
-Síííí –dice, con una mueca.

–¿Y sus hijos sí son de Santa Fe?
–Ja, ay donde no. No hubieran ni vivido conmigo, ja ja ja.

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Los símbolos

El león ya se pasea por su octava década y no es ficción. Esa fiera rugía de carne y hueso, de garras y melena, allá por la década del 70. Salía a la cancha como una mascota que no se puede tocar. Se llamaba Monaguillo (hoy es un simpático león inflable), un nombre más recordado entre los hinchas que cientos de jugadores. Desde la aparición del león, los jugadores lanzan zarpazos feroces, y los hinchas rugen.

Santa Fe

El león inflable de Santa Fe.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Mauricio Torres es uno de ellos. Tiene 51 años. Es uno de los cuatro hijos de Arminda, de esos que primero dijeron san-ta-fe que mamá. Comanda la segunda generación de esta familia, quizá por eso uno de sus ídolos es Léider Preciado. Sus mejores recuerdos, en todo caso, son recientes, como su mamá. “Me quedo con el título del 2012. Lo viví en Cúcuta, con el radio y la TV. Es que eran 37 años sin título. Fue emocionante. Y como mi padre había muerto, le dije a mi madre que él veía desde el cielo la séptima del Santafecito”, cuenta, con voz emocionada. Mauricio es de la generación de la visita familiar al estadio y la olla en la tribuna. Cuando sus cuatro hijos nacieron, les inculcó la misma pasión. “Esto es herencia. Es estar en las buenas y en las malas, es no desmotivarse por perder. Eso es la hinchada de Santa Fe”, brama.

La nueva época dorada

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En ocho décadas muchas cosas han pasado: los triunfos memorables y las derrotas implacables. Es que la historia de Santa Fe ha sido de perseverancia. Los 37 años sin ganar una estrella fueron su gran debacle. Podrían extinguir una afición, pero no a esta, que se hizo de piedra para aguantar, hasta volver a reinar.

Omar Pérez

Santa Fe acabó una sequía de más de tres décadas de la mano de Omar Pérez.

Foto:

Andrea Moreno / EL TIEMPO

Cristian Torres tiene 21 años. Es el hijo de Mauricio y el nieto de Arminda. Es de la tercera generación, la que le tocó recoger la bonanza con tres estrellas, tres Superligas, una Copa Suramericana, la Suruga Bank y una Copa Colombia. También le tocó sufrir, pero poco, como aguantar burlas en el colegio por ser del equipo que no ganaba. Hasta que todo cambió con la séptima estrella. “Ganarla fue increíble, a pura garra. Recuerdo la emoción en las calles, el júbilo, la caravana detrás del bus, los abrazos con desconocidos, la euforia y las lágrimas... No tengo 80 como mi abuela, pero estos 21 son de pura gratitud al club. Soy hincha porque de verdad lo amo”, dice.

Santa Fe 2015

En la definición por penaltis quedó campeón el equipo cardenal, el primer colombiano en ganar la Suramericana y hasta ahora el único.

Foto:

EFE

La familia cardenal está de fiesta. Ya se ponen de pie para ver pasar al león y aplaudirlo. De un claxon famoso ya suena el ta,ta,ta, melodía infaltable para este festejo. Las banderas se ondean, la mirada luce altiva, y el pecho está inflado, como si el viento se probara la camiseta roja. Las velas ya ni caben en el pastel, y no importa, porque este león ruge fuerte, con garra y pasión, como cuando fue el primer campeón.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @PabloRomeroET

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