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Las historias paralelas de los técnicos finalistas de la Copa Colombia
Hernán Dario Herrera y Hubert Bodhert

Hernán Dario Herrera y Hubert Bodhert, técnicos de Nacional y Once Caldas.

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Las historias paralelas de los técnicos finalistas de la Copa Colombia

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Hernán Darío Herrera (Nacional) y Húbert Bodhert (Once Caldas) brillaron en el ascenso.

Uno nació en Angelópolis, Antioquia, fue un brillante futbolista y llegó a ser figura en la Selección Colombia. El otro, criado en el barrio El Socorro, en Cartagena, no tuvo una trayectoria brillante en las canchas, pero se las arregló para ir creciendo. Los dos fueron campeones de la B. Los dos se hicieron cargo este año de equipos en problemas.

Los dos, Hernán Darío Herrera, a cargo del Atlético Nacional, y Húbert Bodhert, como cabeza visible del Once Caldas, van por un título grande: el de la Copa Colombia, que entrega el segundo cupo para la Copa Libertadores de 2019. El primero ya lo tiene el campeón de la Liga-I, Deportes Tolima. Y los otros dos serán para el ganador de la estrella del segundo semestre y para un equipo por reclasificación.

El punto en común de Herrera y Bodhert se llama Real Cartagena. El antioqueño, de 62 años, puede ser, perfectamente, el técnico más exitoso de la historia del club: allí comenzó su carrera como cabeza de grupo, tras haber pasado por las divisiones menores del América. Ascendió al Real dos veces a primera división, en 1999 y 2004, y lo llevó al mayor logro de su historia, la final de la Liga 2005-II, que perdió frente al Deportivo Cali, dirigido por su compadre, concuñado y gran amigo, Pedro Sarmiento.

Mientras Herrera trataba de mantener a flote al Cartagena en su segunda etapa en el club, Bodhert era el técnico del equipo con el que, en esa época, el Real jugaba el clásico regional, Expreso Rojo, al que llegó en 1997, con apenas 25 años, con la idea de dar algunas charlas de motivación. Ya Húbert había colgado los guayos: formó parte del plantel del Real Cartagena que descendió en 1992 y tuvo un paso por El Cóndor, tradicional club bogotano que participó en los primeros torneos de la B.

Herrera y Bodhert ya habían sido rivales fuertes. De hecho, los dos equipos eran grandes aspirantes al ascenso en 2004. Quedaron en cuadrangulares semifinales diferentes. En el A, Expreso Rojo fue último con siete puntos, en una pelea muy apretada con Deportivo Antioquia, que hizo nueve; Centauros, segundo con ocho, y Patriotas, tercero con siete. En el B, Real Cartagena llegó a la final por encima de Cúcuta, Alianza Petrolera y Valledupar, y luego ganó la final para regresar a la A.

Expreso Rojo comenzó su trasegar por el país en busca de afianzarse en una sede, y así buena parte de la base bolivarense cruzó de vereda. De esta manera, Bodhert llegó al Real Cartagena, con algunos de los jugadores que había dirigido en Expreso Rojo, entre los que estaban José Manuel Nájera, Mauricio Arroyo y Óscar Castillo.
Rodrigo Rendón, el máximo accionista del Real Cartagena, le entregó a Bodhert la dirección técnica del equipo en 2008, de nuevo en la B, cuando renunció... Hernán Darío Herrera. Ese año logró el ascenso, con la misma base de jugadores cartageneros. Y en 2009 tuvo un arranque de torneo brillante, con siete fechas sin perder, aunque no le alcanzó para llegar a los cuadrangulares semifinales del torneo.

Herrera tuvo pasos sin brillo por América, en 2008, y luego por Deportivo Pasto, en la B, en 2010, hasta que llegó a trabajar a las divisiones menores de Atlético Nacional. Y Bodhert fue a dirigir a Llaneros, regresó a Cartagena sin los mismos éxitos de su primer paso y, finalmente, recaló en Jaguares, al que llegó para salvarlo del descenso, y le fue tan bien que no solo evitó el regreso de los cordobeses a la B, sino que los dejó clasificados, por primera vez en su historia, para la Copa Suramericana.

Dos emergencias

Con esos antecedentes, Bodhert fue llamado por el Once Caldas para el torneo de 2018, en medio de muchos líos. La nómina era corta y el descenso acechaba: apenas estaba tres puntos por encima de los últimos. Pero Bodhert nunca miró hacia abajo, sino hacia arriba.

“Cuando me hablaron de descenso fuimos claros: era y es una realidad. Pero nuestro objetivo era clasificar al equipo. Con los directivos quedamos en que íbamos a tratar de tener el equipo entre los nueve primeros. Visualizamos que, si conseguíamos la clasificación, iba a ser así, peleando por ser séptimo, octavo”, explicó Bodhert a EL TIEMPO. Y eso le alcanzó para entrar en las fases finales del primer semestre. En la Copa fue paso a paso: sacó a Barranquilla y luego tumbó a tres grandes, Medellín, Santa Fe y Millonarios. Ahora sueña con un título.

A Herrera lo encargaron del equipo profesional tras la eliminación de la Copa Libertadores, que le costó la salida a Jorge Almirón. No ha tenido un camino fácil: le tocó afrontar el despido de Dayro Moreno y tratar de enderezar el camino de un equipo con rendimiento irregular. Pero el pasado 24 de octubre, Nacional tuvo la jerarquía para sacar un empate en Manizales, que lo tiene soñando con su cuarto título de Copa.

Herrera y Bodhert son queridos en Cartagena, saben afrontar momentos difíciles y a ambos les gusta el juego ofensivo. Con esos antecedentes, la final de esta noche será un gran momento para dos carreras paralelas, que buscan el título y un cupo a la Libertadores.

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