Cinco razones de la caída en picada de Millonarios

Cinco razones de la caída en picada de Millonarios

Su opción de clasificar en la liga es muy reducida. Va siendo un año negro.

Millonarios

Millonarios fue eliminado de la Copa Suramericana por Santa Fe.

Foto:

EFE

09 de octubre 2018 , 10:46 p.m.

Bajísimo nivel de juego. Millonarios no juega a nada, en términos coloquiales. Su defensa es insegura y lenta, en la mitad de la cancha le cuesta recuperar la pelota, generar volumen de juego y crear opciones de gol para que sus delanteros, que no han tenido efectividad, concreten las pocas llegadas de peligro que se tienen. Es un equipo que lucha y pelea los partidos, pero que no tiene fútbol. Corre sin brújula y se caracterizó por emplear la testosterona y no las neuronas.

Jugadores, en la mira. El plantel resultó muy corto y limitado. Con las bajas por lesión (el central De los Santos y el volante de marca Duque, especialmente) no encontró sustitutos adecuados. Entre los titulares el mal rendimiento general de Figueroa, Cadavid, Carrillo, Domínguez, Marrugo, Barreto, Del Valle, Hauche. Quiñones y Ovelar liquidaron al equipo. Y la esperanza de contar con el apoyo de jóvenes valores fue solo eso, esperanza: Bertel, Román, Vega, Murcia...

Un único plan táctico. El técnico Miguel Russo no varió el esquema 4-2-3-1, diseñado en principio para contragolpear con delanteros en las bandas y veloces laterales. Lo mantuvo incluso para atacar en Bogotá: ¡al adelantar las líneas, la defensa lenta y sin apoyo de volantes de marca seguros quedó expuesta y fue vencida. El Millos campeón del 2018 era un equipo de reacción y no de elaboración de juego. Este año ni elabora, ni reacciona ni genera. No hubo variantes.

Lectura de partidos. Al no haber variantes en el diseño táctico del equipo, la falta de juego siempre fue la misma. No se intentó jugar con dos volantes de elaboración, no se pensó jugar con dos delanteros de área entrando y saliendo (como en su momento, Falcao y Teo, por ejemplo), la idea de presión en campo contrario desapareció en intentos individuales sin trabajo de un equipo que, para completar, se alargaba. Los cambios en los partidos se repitieron como el esquema: por libreto.

Refuerzos improductivos. Al equipo campeón del 2018 le invirtieron 6 millones de dólares en refuerzos. El mejor, de lejos, ha sido el portero venezolano Wuilker Faríñez. Los delanteros Gabriel Hauche (argentino) y Roberto Ovelar (paraguayo) han decepcionado. Torpes y sin gol. Carrillo, Marrugo y Barreto han sido del montón. Montoya (mal utilizado en el comienzo del año) se lesionó y Carlos López ni jugó. La confección de la nómina y la traída de los refuerzos es resorte del DT.

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