Se acabó la pesadilla de 13 años del Unión Magdalena

Se acabó la pesadilla de 13 años del Unión Magdalena

Un estadio fijo y organización seria le permitieron recobrar la categoría el pasado miércoles.

Unión Magdalena

Los hinchas del Unión Magdalena celebraron la clasificación a la final. Ahora esperan a que Cúcuta avance en el otro grupo.

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Cortesía Código de Prensa

Por: LEONARDO HERRERA DELGANS
17 de noviembre 2018 , 06:43 p.m.

Cuatro mundiales y un año tuvieron que pasar para que el Unión Magdalena regresara a la primera división del fútbol profesional colombiano. Trece años durante los cuales una ciudad futbolera a morir no pudo ver a su equipo en el lugar que merece: la A. Los equipos históricos, las hinchadas de las principales ciudades del país deben estar en el lugar de privilegio, y Santa Marta, la tierra de dos de los mejores jugadores que ha tenido Colombia en su historia, Carlos Valderrama y Radamel Falcao García, merece el lugar que le pertenece.

El Unión Magdalena ha sido a lo largo de su historia un equipo aguerrido, de media tabla, pero que se hacía imbatible en el Eduardo Santos y vendía caras sus derrotas, como lo demostró en 1979 y 1989, cuando llegó a las cuadrangulares finales. Y además, fue campeón en 1968, único título en su historia, que consiguió de la mano de Antonio Julio de la Hoz y un grupo de jugadores samarios y paraguayos. Fue el primer equipo del Caribe colombiano en ser campeón del fútbol colombiano, también, en ir a un torneo internacional representando al país en la Copa Libertadores.

Pero el desorden administrativo, sumado a los problemas judiciales de su máximo accionista y dueño Eduardo Dávila Armenta, quien hoy paga una condena por homicidio, lo llevaron al descenso. Primero, en 1999, y si bien regresó en el 2002, esa felicidad duró solo 3 años pues en el 2005 volvió a descender, con una campaña en la que no ganó un solo partido y quedó de último en la tabla.

Santa Marta celebra el ascenso del Unión Magdalena

Santa Marta celebra el ascenso del Unión Magdalena

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El esfuerzo de figuras como Luis la ‘Puya’ Zuleta, Carlos Mario Vilarete y José el ‘Mono’ Herrera, un tridente mortal en la delantera del cuadro samario, no pudo sacar al equipo de la tragedia, que se tradujo en el retiro del patrocinador de turno y el retraso de hasta tres meses en el pago del salario a los jugadores.

Periodistas como Roque Medina y Luis Oñate coinciden en que a consecuencia de ese descenso, muchos samarios le dieron la espalda al equipo y prefirieron seguir al Barcelona, el Real Madrid, e incluso al mismo Junior de Barranquilla, el eterno rival, como la excusa de seguir al talentoso Jarlan Barrera, nacido en el barrio Pescaito.

Las luchas en la B

En la B, las cosas tampoco fueron fáciles para el cuadro bananero. Se convirtió en un equipo errante, ya que el estadio Eduardo Santos fue cerrado en el 2013 debido al mal estado. El ciclón salió a buscar mejores vientos y rodó por estadios de Ciénaga, El Carmen de Bolívar y Riohacha, todos en mal estado y sin estar a la altura de su historia. Solo el año pasado pudo regresar a Santa Marta gracias a la construcción del estadio Sierra Nevada, con capacidad para 15.000 personas, construido con motivo de los Juegos Bolivarianos.

Este escenario se levantó en una zona que está en desarrollo urbanístico, donde hay vías destapadas en un área enmontada, por lo que el acceso no es fácil; además, aún no ha sido terminado, está en un 80 por ciento, tiene problemas en la baterías sanitarias, camerinos, divisiones de tribunas y los periodistas deben transmitir entre el público porque no cuenta con cabinas.

De hecho, el árbitro Wilmar Roldán, quien pitó el lunes pasado el partido contra Quindío, que definió el paso a la final del torneo de ascenso, tuvo que llegar al escenario en mototaxi, debido al extenso trancón que se formó por el mal estado de la vía que lleva al Sierra Nevada.

En estos momentos, está la promesa de la Gobernación del Magdalena de recuperar para el 2019 el viejo Eduardo Santos, con capacidad para 30.000 personas. Pero…
En este paso por la B, el Unión Magdalena estuvo cerca de subir en tres ocasiones, pero siempre en la fase final el equipo sucumbió. Lo que ha generado un rumor y chisme callejero que ha hecho carrera en las esquinas, y en el que se dice que a las directivas del equipo no les convenía subir al torneo profesional, como quiera que generaría muchas inversiones que no les interesaría realizar.

Unión Magdalena

Unión Magdalena, finalista del Torneo de Ascenso 2018.

Foto:

Código de Prensa / CEET

En el 2008 llegaron a la final, pero el Rionegro se encargó de aplastar esa ilusión al ganarle los dos partidos de la final del torneo del primer semestre. Los samarios volvieron a soñar en el 2012, bajo la dirección de Carlos Silva, pero ese año perdieron la final con el América en el Pascual Guerrero en una tanda de penaltis. Erraron Nilson Cortés y Oliver Fula, que desperdició el tiro que los coronaba campeones. En Santa Marta cuentan que no pudo regresar en el mismo viaje con el equipo por temor. Un año después volvió a perder su paso a la final, con la Autónoma, en el cobro desde los 12 pasos.

Hoy, cuando el equipo está en la A, esas versiones, que nunca han podido ser confirmadas y no dejan de ser rumores de hinchas, las descalifica Jeyson Hernández, un exjugador que estuvo en el partido que disputaron frente a la Autónoma en Barranquilla. “Antes del juego, Eduardo Dávila llamó y dijo que si ganamos, nos daban 10 millones de pesos a cada uno, pero las cosas no salieron”, recuerda el hombre en medio de una calle de Pescaito, el barrio donde más se respira fútbol en este país y donde la gente nunca perdió la fe en que esta vez el Unión Magdalena sí subiría a la A.

Fueron muchos los esfuerzos y sueños que quedaron en el camino, como los que realizó Carlos ‘ Pibe’ Valderrama, quien el 2009 se convirtió en directivo del equipo y trajo a sus excompañaros del Junior Iván René Valenciano y Víctor Danilo Pacheco. Las buenas intenciones del Mono solo duraron un semestre.

En el torneo de la B, el Unión ha jugado 539 partidos (a falta de los dos juegos de la final contra el Cúcuta), de los cuales ganó 216, empató 143 veces y perdió en 180 ocasiones. Anotó 678 goles y recibió, y sumó 791 puntos.

Ahora, de la mano de Harold Rivera, el ciclón bananero puso fin a una estancia de 13 años en la B, calvario que comenzó el 30 de octubre del 2005, y hace soñar a la hincha de azulgrana en el clásico costeño con su rival histórico, el Junior de Barranquilla, y en poder ver los partidos con equipos grandes de la talla de Nacional, Millonarios, Santa Fe y Cali.

Fiebre por el ciclón

Hoy, con el club samario fuera del descenso, son muchos los análisis y lecturas que se hacen. El periodista César Augusto Corbacho sostiene que la clave de esta exitosa campaña tiene nombre: Luis Eduardo Méndez, el gerente deportivo, quien llegó con la meta de subir el equipo a la A. “Hay cumplimento de la junta directiva con los jugadores; sueldos puntuales, buenos hoteles y premios especiales. Así se maneja un equipo”, dice.

Y los samarios reconocen que esta vez las directivas del Unión Magdalena diseñaron un proyecto deportivo serio con un objetivo claro: el ascenso. Méndez asegura que se conformó una nómina que combinara experiencia con juventud. “Teníamos una cantera de jóvenes con talento a la que le sumamos experimentados jugadores para crear un equipo sólido con la capacidad de volver al fútbol profesional”.

Según Méndez, el equipo respondió a las exigencias y con el trabajo, la disciplina y el querer de la gente hoy se está muy cerca de la meta. “No hay triunfalismo, pero sí mucha fe y confianza de todos en este grupo de jugadores. Solo hay que ratificar la buena campaña realizada en el año y no solo lograr ascender, sino ser campeones de la B”, manifestó el directivo, que ahora espera que el equipo suba por todo lo alto y le gane la final al Cúcuta.

Santa Marta celebra el ascenso del Unión Magdalena

Santa Marta celebra el ascenso del Unión Magdalena.

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Y eso es lo que esperan los samarios, celebrar en este diciembre, como hace 50 años, un nuevo título para el ciclón bananero, que vuelve a soplar como en los viejos tiempos.

Y en gran medida este éxito vino gracias a un joven nacido en un barrio del sur de Santa Marta, Ricardo Márquez, quien era suplente y aprovechó una lesión del titular Edwin ‘Alpinito’ Carrillo, ha marcado en 20 partidos 20 goles y es la punta de lanza del equipo, cuya espina dorsal está conformada por el arquero César Giraldo y los volantes Fabián Cantillo y David Ferreira, este último ya venía de regreso y quiso cerrar su carrera en el fútbol con el equipo de su tierra, y ha sido valioso su aporte en esta campaña libertadora del torneo del descenso.

LEONARDO HERRERA DELGANS
Corresponsal EL TIEMPO
Santa Marta

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