¿Habrá que pensar en técnicos europeos?

¿Habrá que pensar en técnicos europeos?

El aire fresco de Colombia con Queiroz podría dar ideas para levantar el nivel de nuestro fútbol.

25 de junio 2019 , 12:04 a.m.

La nota de la jornada dominical fue el triunfo de Colombia 1-0 sobre Paraguay. ¿Qué tuvo de especial…? Que estando ya clasificada y sin riesgos de perder el primer puesto del grupo B, Carlos Queiroz cambió todo el equipo para enfrentar a Paraguay y, aún con los suplentes, impuso una rotunda superioridad, no debidamente reflejada en el marcador. Mínimo, debieron ser tres goles de diferencia. Queiroz limpió las cinco amarillas que tenía su plantel y, sin despeinarse, ganó el grupo con puntaje ideal (9 sobre 9) y cero goles en contra.

Lo llamativo fue la facilidad. Parecieron selecciones de categorías diferentes. ¿Paraguay hizo lo que pudo o lo que Colombia le permitió hacer…? Nos inclinamos por lo segundo. El momento esplendoroso de Colombia invita a varias reflexiones.

Todos los técnicos sudamericanos esgrimen tener poco tiempo de trabajo, lo cual es cierto. Entonces, ¿cómo se explica lo de Queiroz, que ha logrado este funcionamiento tan confiable y armónico en menos tiempo que nadie…? El portugués fue presentado el 8 de febrero y se estrenó el 22 de marzo en Yokohama venciendo a Japón 1-0. Ese mismo día debutó Eduardo Berizzo como DT de Paraguay cayendo 1-0 ante Perú. Es decir, sólo los guaraníes tuvieron igual lapso de trabajo que Queiroz; el resto, mucho más. Tabárez, Gareca, Dudamel, Tite, Rueda, hasta Bolillo lo superan en antigüedad. No sólo eso: conocen el medio. Queiroz es un recién llegado en Suramérica.

Desde Japón hasta hoy, lleva 7 partidos al frente de Colombia, con seis victorias y una derrota (1-2 ante Corea del Sur), caída que puede explicarse desde lo individual: se le escurrieron entre las manos dos pelotas al debutante arquerito Arboleda. Después, Colombia ametralló a Corea, pero no alcanzó a empatarle. De no ser por esa noche fatal del golero de Banfield, tendría un registro perfecto. Con este agregado: fueron los dos únicos goles recibidos en la era Queiroz. Japón, Panamá, Perú, Argentina, Catar y Paraguay no pudieron marcarle. Ni cerca estuvieron.

Por encima de los números está el juego: se le advierte una seguridad asombrosa a todo el equipo, tiene equilibrio en las tres líneas, no ofrece espacios, todos defienden, varios atacan, se nota solidaridad en el grupo. Apenas comienza a jugar, se percibe que hay una idea, un plan. Queiroz, mano derecha de Alex Ferguson en el Manchester United durante cinco años, tiene una seriedad absoluta, muestra afecto por sus jugadores, aunque no está en el chichoneo, mantiene la distancia justa. Llegó a Colombia con veinte (20) colaboradores. Es la cabeza de una organización técnica más que un cuerpo técnico. Es verdad que Colombia tiene actualmente excelentes jugadores. Pero ese material reluce por la buena administración que da el entrenador.

Aunque el hincha siente cariño por la herencia de Pekerman, ya empieza a distinguir apreciables diferencias con el argentino. José llegó en un momento de convulsión del equipo nacional, de pobres resultados, acusaciones de roscas internas y polémicas. Con su serenidad, su sabiduría y su don de gentes, llevó un aire nuevo, refrescó el ambiente y lo reencaminó deportivamente. Logró dos clasificaciones mundialistas, en la primera con un fútbol muy agraciado, brillante, y buenas participaciones en la Copa del Mundo. No obstante el agradecimiento del aficionado, la gente empieza a ver ahora un equipo más compacto, ganador, en una fase superior al anterior. Justo es decirlo: salvo el zaguero Lucumí y el joven arquero Montero, los otros 21 jugadores se los dejó Pekerman. Hizo un magnífico trabajo de búsqueda y elección el exvolante de Argentinos Juniors, debe adjudicársele. Pero los periodistas nacionales creen que Queiroz ha optimizado y ya superado la gestión Pekerman. Aunque aún es temprano para determinarlo, ven una selección más fuerte, más audaz y competitiva, proactiva, no reactiva ahora sí lista para pelearle sin complejos a Brasil, Argentina o Uruguay. En todo caso, el haber contratado técnicos extranjeros recibió ácidas críticas entonces, pero resultó un acierto.

El jueves pasado asumió como nuevo conductor de Flamengo el también portugués Jorge Jesus, de amplísima carrera en su país, con pasos importantes en Benfica (ganó allí 3 veces la liga) y Sporting de Lisboa. Jesus es el estratega número 23 en los últimos diez años del club carioca, hastiado de fracasos. Busca en él un cambio profundo en la forma de gestionar su destino deportivo, más profesional sobre todo. Quizá no sea un tema de conocimientos futbolísticos, sí de metodología de trabajo.

Catar, que acaba de despedirse de la Copa América, fue campeón asiático en enero con el catalán Félix Sánchez. Emelec ha confiado su plantel al valenciano Ismael Rescalvo. Hay como un intento de salir de cierto criollismo y dar un remezón al alicaído fútbol suramericano. Que más allá de cualquier eslogan marketinero, está bajando escalones dramáticamente. En los Mundiales de selecciones la participación continental ha dejado de ser protagónica cuando antes eran repetidos campeones Brasil, Argentina o Uruguay. En el de clubes es cada vez más complicado llegar a la final, mientras en otros tiempos nuestros equipos iban directo a buscar la copa.

En materia de juveniles, Argentina y Brasil eran casi los dueños de los Mundiales Sub-20 y Sub-17. Ahora, hace tiempo no coronan. Ni figuran. En la Sub-20 los europeos llevan cuatro títulos consecutivos: Francia, Serbia, Inglaterra, Ucrania. En la Sub-17 van siete coronas de tres continentes diferentes: 3 Nigeria, 2 México, uno Suiza y otro Inglaterra.

El mercado de pases de Europa está en plena ebullición en este momento, las entidades europeas tienen millones y millones de euros para fichar y hay cientos de nombres en danza. Ninguno es suramericano.
Sólo para quitárselos de encima: Barcelona trata de colocar donde pueda a Coutinho; el PSG no sabe qué hacer realmente con Neymar; el Inter quiere desprenderse de Icardi y su polémica esposa Wanda Nara; la Juventus ofrece como moneda de cambio a Dybala en otras transferencias; James Rodríguez busca un club (y un técnico) con los que pueda jugar seguido. Otros empiezan a mirar a la liga china o a la MLS.

Queiroz y el confortable andar de la Selección Colombia han instalado la novedad: ¿será hora de pensar en técnicos europeos…?

Jorge Barraza
Para EL TIEMPO
@JorgeBarrazaOK

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