Meluk le cuenta…(Ni tanto ahora, ni menos que el que había)

Meluk le cuenta…(Ni tanto ahora, ni menos que el que había)

Colombia lucho, corrió, fue solidaria en el trabajo defensivo, pero, repito, no generó peligro.

29 de junio 2019 , 09:03 a.m.

Lástima. El equipo pintaba para más, pero no llegó. En una lucha de fuerzas cerrada, pareja, equilibrada, Chile eliminó a Colombia en el desempate por penaltis tras un 0-0 en los 90 minutos y acabó el sueño de que Colombia ganara la Copa América, tras una primera ronda perfecta, de tres victorias sin goles en contra.

En la noche del viernes, Colombia volvió a ser de entrada el equipo que asfixiaba al rival en su campo, que presionaba, que corría cada balón para atacarlo, que intentaba dejar sin aire al rival.

Fueron 20 minutos prometedores, de lucha y ganas; de intensidad estratégica y con gran despliegue físico de un equipo que quería imponerse en el campo de juego.
Dije que fueron 20 minutos de control y presión colombiana. Sin embargo, a los 15, la jugada de gol anulada a Chile por un fuera de lugar previo por la punta de un zapato, equilibró las cargas.

Le hizo poner a Colombia los pies en la tierra, al equipo que sin crear verdadero peligro, dominaba.

Así, desde la jugada de gol anulada a Chile por el VAR, Colombia-Chile fue el duelo de poder a poder, la lucha de fuerzas equilibrada que se presumía antes de que la pelota empezara a rodar.

El gran pecado de Colombia, antes o después de la jugada, antes o después de los discutibles cambios que hizo en el segundo tiempo el entrenador, fue que no generó opciones de gol reales, que no puso frente al arquero chileno una amenaza real, concreta.

Sí. Colombia lucho, corrió, fue solidaria en el trabajo defensivo; no ahorró una sola gota de sudor, pero, repito, no generó peligro de verdad en el ataque.

En un duelo entre fuerzas iguales como se sabía era este de Colombia contra Chile, la genialidad de alguno podría ser la clave. Pero no lo fue. A Colombia le faltaron ideas, estrategias y fórmulas para generar ocasiones de anotar.

El desempate por penaltis era una consecuencia predecible antes del partido. El desempate por penaltis resultó ser un castigo para la inoperancia creativa y ofensiva de Colombia; y una realidad para el trabajo solidario defensivo del equipo de Querioz. Al fin y al cabo, todo se resume –o se reduce–, al penalti fallado por Tesillo.

El viernes, en esta misma columna, dije que el resultado del partido sería una tajante e inexorable medida para Queiroz. Y el resultado, impulsado por los interesados en acabar con lo que se venía haciendo, es menor a lo que ya se logró: el tercer puesto en la Copa América Centenario con José Pékerman.

Carlos Queiroz sigue de luna de miel con Colombia (y eso está bien) así no haya aterrizado en las semifinales de la Copa América. Pero el equipo no es tanto ahora, ni menos al que había.

Es lo que es: la Selección que tenemos, que no fue menos ni más que Chile.

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@Meluklecuenta

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