Triunfazo contundente y serio de Colombia contra Argentina

Triunfazo contundente y serio de Colombia contra Argentina

El equipo dirigido por Carlos Queiroz se impuso 0-2 con goles de Roger Martínez y Duván Zapata.

Selección Colombia

Los jugadores de la Selección Colombia celebraron el triunfo.

Foto:

Reuters

Por: DEPORTES
15 de junio 2019 , 08:53 p.m.

Aún se debe escuchar el eco en el estadio, en Salvador de Bahía, y en todo Brasil, de ese ¡GOOOL! poderoso, interminable, apasionado, contagioso, esa descarga de emociones, esa catarsis, porque la G ya salía de las gargantas cuando Roger Martínez llevó su pierna atrás, cual catapulta directo a la red, y el grito no se apagó porque Duván Zapata lo mantuvo vivo cuando se zambulló para anotar el segundo. Aún suenan esos goles, porque Colombia los gritó con el alma, porque con ellos le ganó a Argentina (2-0), al fin, y debutó con triunfo en la Copa América. GOL, GOLES, GOLAZOS, sígalos cantando, que no se apaguen los gritos, que seguro vienen más.

Colombia lo hizo todo bien. Si preguntan por el aguatero, también hay que darle 10 puntos. Todo estaba coordinado, funcional, como si los relojes más eficientes no fueran suizos sino portugueses, porque Carlos Queiroz hizo un plan perfecto. De atrás para adelante, el partido se resume en su estrategia y en el cumplimiento de cada jugador: Ospina le dijo que no a Messi y a sus amigos, atajó al menos dos pelotas que hubieran estropeado todo. Mina y Sánchez fueron murallas de concreto, gigantes e impenetrables. Medina y Tesillo, aplicados al extremo; Barrios fue el que más duro ladró, Cuadrado tapó todas las bocas, ¡cuánto sacrificio! Se guardó todo su fútbol para estos partidos. Mateus Uribe puso su dinámica; James, su talento; Falcao, su lucha sin fin, y Muriel no alcanzó a brillar por una lesión, pero entró Roger Martínez para jugar como si lo hiciera por los dos: doble velocidad, doble regate, doble potencia en su remate de gol.

Colombia trabajó el triunfo todo el partido. Sus pestañeos fueron mínimos. Hubo instantes del partido cuando Argentina quiso demostrar que es Argentina, pero esta ya no asusta, ni con su camiseta, ni con su historia ni con Messi. El 10 no lució, estuvo incómodo; su genialidad salía a cuentagotas, ahí estaban Barrios, Mateus y el propio Cuadrado para anularlo.

Colombia nunca sufrió de pánico: ni siquiera cuando arrancando el partido Ospina tuvo una salida peligrosa, ni cuando enseguida se lesionó Muriel. El equipo no perdió el orden, mantuvo la calma desde el comienzo. Fue más, fue superior, en la cancha y en las tribunas, donde los gritos eran colombianos, donde los habituales rugidos gauchos sonaban como contenidos, como tímidos.

En la segunda parte, Argentina tuvo su mejor pasaje: agarró la pelota, se acercó, Messi le pidió a Agüero que lo ayudara, pero ni con Agúero ni con nadie llegaron al gol. Colombia esperó que ellos descargaran su furia, que saciaran su imprecisión, recuperó fuerzas y se fue por la victoria cuando el tiempo que quedaba ya no era mucho. Hasta eso pareció planificado por el relojero Queiroz.

El fútbol parece a veces premeditado, les guarda un lugar a sus héroes. Quién iba a pensar que Muriel se iba a lesionar a los 13 minutos y que a Roger le iba a tocar entrar de emergencia para ser el quijote, para delirar y hacer delirar a los colombianos. Roger estaba preparado, como si no fuera el jugador doce sino el once y medio. La malla aún debe estar ardiendo de semejante riflazo que metió al minuto 71; la pelota hizo un efecto y parecía llevar candela, directo al arco, ¡GOOOL!, gritaron Roger, la Selección y todo el público, y el país. Era el premio a un trabajo impecable que merecía victoria.

Pero ese grito no era suficiente. Para hacer el juego perfecto, Colombia tenía que liquidar, evitar los riesgos que siempre se tienen con Argentina, incluso con esta Argentina, para que la victoria tan bien trabajada no se escapara. Para eso entró Duván Zapata, para ser el goleador que es, en el área, en su hogar, como en Italia, donde hace goles por toneladas, y al minuto 86 metió el segundo del partido, cuando Jefferson Lerma desbordó y le metió un centro perfecto, no por arriba, rastrero. Zapata se arrojó a la pelota, estiró su pierna derecha y venció a Armani, que evitó salir a estrellarse con semejante tanque que tenía encima.

Ahora sí no había tiempo para más, Argentina estaba derrotado, es real, y fue 2-0. Tras el final del partido, los jugadores de Colombia se abrazaron con emoción, otros se tiraron al piso de rodillas, plegarias al cielo, choques de manos, de puños, el espaldarazo de Queiroz a cada uno, como si les dijera, ‘tarea cumplida a cabalidad, pero no hemos ganado nada, falta camino’, y cuando el equipo abandonó la cancha, los aplausos cayeron como relámpagos, y no eran para Messi; para él no hubo ni miradas, la atención era para James y los suyos, que caminaban con la frente en alto. La piel, entonces, se puso de gallina, porque el estadio no se llenó, pero seguro que vibró con esa algarabía, porque esta no era una final, pero es de esas victorias que dan gusto celebrar. Cuando el estadio quedó vacío, el grito seguía sonando, merodeando las tribunas y todo Salvador. Es ese grito de gooool que no se apaga, el eco de un triunfo perfecto.

Síntesis

Argentina: Franco Armani; Renzo Sarabia, Nicolás Otamendi, Germán Pezzella, Nicolás Tagliafico; Giovani Lo Celso, Guido Rodríguez (m.66, Guido Pizarro), Leandro Paredes; Ángel Di María (m.46, Rodrigo De Paul), Lionel Messi y Sergio Agüero (m.79, Matías Suárez). DT: Lionel Scaloni.

Colombia: David Ospina; Santiago Arias, Yerry Mina, Dávinson Sánchez, William Tesillo; Wilmar Barrios, Juan Cuadrado (m.64, Jefferson Lerma), Matheus Uribe; James Rodríguez, Luis Muriel (m.13, Roger Martínez) y Falcao García (m.81, Duván Zapata). DT: Carlos Queiroz.

Goles: 0-1, m.70: Roger Martínez. 0-2, m.85: Duván Zapata.

Árbitro: El chileno Roberto Tobar. Amonestó a Falcao, Cuadrado, Lerma y Zapata, por Colombia, y a G. Rodríguez, Saravia y Paredes, por Argentina.

Incidencias: partido inaugural del Grupo B de la Copa América jugado en el estadio Arena Fonte Nova, de Salvador, ante unos 35.000 espectadores.

PABLO ROMERO
Enviado especial de EL TIEMPO
Salvador, de Bahía
En Twitter: @PabloRomeroET

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