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Ibargüen, su exitosa historia en los Juegos Olímpicos
Celebrando con la bandera de Colombia tras la histórica hazaña de la obtención de la medalla de oro en los Olímpicos de Rio 2016.

Celebrando con la bandera de Colombia.

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EFE

Ciclo Olímpico

Ibargüen, su exitosa historia en los Juegos Olímpicos

Celebrando con la bandera de Colombia.

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EFE

Tras 17 años de su debut en el certamen, la atleta se despide en Tokio sin una tercera medalla.

Era agosto del 2004, y una joven atleta de 20 años proveniente de Apartadó, Antioquia, daba sus primeros pasos en una de las citas más importantes del deporte mundial: los Juegos Olímpicos de Atenas. ¿Su nombre? Caterine Ibargüen

Desde sus inicios, Ibargüen se mostró como una de las atletas más solidas de Colombia.

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Archivo El Tiempo

El estadio olímpico de la capital de Grecia fue el escenario que la vio estrenarse en la disciplina de salto alto. A pesar de que llegaba con ambición de gloria, su marca de 1,85 metros no fue suficiente y tuvo que ver desde la posición 16 cómo la rusa Yelena Slesarenko se llevaba el oro de esta disciplina con 2,06 metros.

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Aún nadie lo sabía, pero aquella atleta antioqueña que tuvo una discreta participación en Atenas estaba empezando a forjar una historia de caídas, tristezas, alegrías y triunfos en los Juegos Olímpicos, con un nombre que ya será leyenda por siempre en la historia del deporte colombiano.

Ubaldo Duany, quien por más de 10 años fue entrenador de Ibargüen. Junto a él, la atleta conquistó sus dos medallas olímpicas. A pesar de no entrenarla más, Duany ha contado que la sigue apoyando.

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Archivo El Tiempo

Las primeras pisadas de Ibargüen en las olimpiadas evidentemente no fueron fácil, y menos con uno de sus traspiés más dolorosos. Tras el estreno en territorio heleno, Caterine tenía la mente en clasificar para los Olímpicos de Pekín en 2008, pero ese intento quedó frustrado al no poder conseguir clasificar.

Devastada, estuvo a punto de despedirse del atletismo, pero en su estadía en Puerto Rico conoció al cubano Ubaldo Duany, quien por años se convirtió en su entrenador y la animó a arriesgarse en la disciplina en la cual para muchos Ibargüen es la reina: el salto triple.

Londres 2012,  la estrella brilla color plata

Uno de sus logros más memorables fue la obtención de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

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EFE

Dejando atrás los fantasmas del pasado, y con una carrera en ascenso en el triple salto, Caterine llegaba como favorita por Colombia para llevarse una presea en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Su debut fue el adecuado, una marca de 14,42 metros ocupando el cuarto lugar y obteniendo el cupo para disputar la gran final el 5 de agosto.

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Y es que era para esta gran final donde Caterine tenía reservado todo su espectáculo, logrando en sus primeros tres saltos una marca de 14.67 en su tercer intento, ubicándose momentáneamente de segunda y teniendo un cupo para realizar otros tres intentos.

Sin embargo, ese segundo puesto parecía esfumarse de sus manos con el gran salto que hizo la ucraniana Olha Saladukha de 14.79 metros en su sexto salto. Caterine tenía un último intento, ya tenía el bronce asegurado, pero quería más. Motivada, levantó sus manos y aplaudió en un ritmo de aliento que le fue seguido al unísono de los espectadores que asistieron al estadio, rivales y por supuesto de Duany, su entrenador en aquel entonces.

Comenzó su corrida, los tres saltos, cayó sobre la arena y ¡14,80 metros! Recuperaba el segundo lugar por una décima y ganaba la medalla de plata en triple salto. Había conseguido el milagro, tomó un puñado de arena y lo arrojó entre su euforia por ese gran logro que no acabaría en suelo británico.

De izquierda a derecha, Caterine Ibargüen de Colombia (plata), Olga Rypakova de Kazajistán (oro), y Olha Saladuha de Ucrania (bronce).

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La  gesta 'dorada' en Rio 2016

Tras cuatro años de obtener su presea de plata, la de Apartadó llegaba por más a territorio brasileño como una firme candidata para obtener el oro en los Juegos Olímpicos de Rio 2016. Como todo en el deporte, no la iba a tener fácil, en frente tenía fuertes rivales como la de Kazajistán Olga Rypakova, quien había sido la única en superarla en Londres con el abismal salto de 14,98 metros, y la venezolana que venía en ascenso, Yulimar Rojas.

Caterine Ibargüen obtiene la medalla de oro en los Olímpicos de Rio 2016.

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AFP

Tras una clasificatoria en la que no sufrió quedando primera desde el primer salto, Ibargüen llegaba la final del salto triple del 14 de agosto. Todo parecía indicar que su dominio en esta presentación iba a inclinarse a su favor cuando en el segundo salto logró la marca de 15,03 metros para ubicarse primera e ir a los seis intentos finales.

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Fue en el cuarto salto en el que la colombiana puso la ‘vara’ alta en el primer lugar con una impresionante marca: 15,17 metros, su mejor salto en esa temporada. Por más intentos que hicieron, sus contrincantes no la alcanzaban y finalmente conseguía la medalla de oro en Rio y la única en atletismo en unos Juegos Olímpicos hasta el momento, su logro más grande en su carrera deportiva.

Un amargo cierre a una brillante carrera

Tras 17 años de haber debutado en Atenas 2004, pero con “los mismos objetivos y la misma ambición" que tuvo en sus primeras olimpiadas, como contó meses atrás al portal de World Athletics. Lamentablemente la reina colombiana del triple salto quedó, sorpresivamente, en una opacada décima posición con una marca de 14.25 y perdió la oportunidad de luchar una medalla en los tres saltos finales.

Sin una posibilidad de al menos tener un diploma olímpico por quedar fuera de las ocho, este tal vez fue ‘el último baile’ de Ibargüen en unos Juegos Olímpicos, pues en más de una ocasión ha reiterado que dice adiós a la cita orbital de en Tokio.

Tokio 2020 fue, posiblemente, la última presentación de Caterine Ibargüen en unos Juegos Olímpicos.

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EFE

Ya con 37 años, Caterine se retiraría hoy por lo alto de las olimpiadas, dejando una huella difícil de superar en el atletismo y deporte nacional con la obtención de la plata en Londres, el oro en Rio y ahora con su eliminación en Tokio, cerrando un memorable capítulo de la leyenda.

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Santiago Buenaventura Salazar-Especial para EL TIEMPO.
​@santiagobuena98

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