‘Supermán’ López, el héroe colombiano del Giro 2018

‘Supermán’ López, el héroe colombiano del Giro 2018

A sus 24 años y en su primera vez en la prueba, fue figura en la montaña, podio y el mejor joven.

Miguel Ángel López

Miguel Ángel López, pedalista boyacense del Astana.

Foto:

Luis Barbosa

27 de mayo 2018 , 11:10 a.m.

No tiene capa, pero voló en las montañas del Giro. No está hecho de acero, es de carne y hueso. Vive en Pesca (Boyacá), no en Metrópolis. En su casa tiene un perro, pero no se llama Krypto. Su profesión es ciclista, no ejerce el periodismo. Tiene novia, pero no se llama Luisa Lane. No se esconde bajo la identidad de Clark Kent, su nombre es Miguel Ángel López, pero al igual que el héroe, se le conoce como ‘Supermán’.

López llegó al Giro con mucha expectativa, su objetivo claro era terminar dentro de los cinco mejores y lo logró: es tercero en la general, está en el podio, un premio a un ciclista de 24 años que supo dosificar las fuerzas, superar las adversidades, esquivar la ansiedad propia del corredor que compite por primera vez en la mejor carrera de Italia y acabar dentro de los mejores y con la camiseta del mejor joven, pues no se puede pedir más.

Miguel Ángel, el hijo de Santiago López y Marlene Romero, se estrelló en el reconocimiento de la contrarreloj y en el esfuerzo cedió 56 segundos, mucho tiempo en tan solo 9,7 km. En la quinta fracción, casi en el final, estaba mal ubicado, atrás en el lote, y se fue a una cuneta, cuando llegó a la meta el reloj marcaba que los principales hombres en la lucha por la general le habían sacado 43 segundos. En fin, pagó la novatada.

Pero de ahí en adelante se pellizcó y en la llegada al Etna, primer final en alto de la prueba, se repuso y arribó cerca de Esteban Chaves, su compatriota y ganador, y Simon Yates, el británico que parecía imbatible.

Tuvo que esperar hasta la jornada del Zoncolan para mostrar la ‘S’ de ‘Supermán’, llegó de cuarto y se metió en le pelea, mostró credenciales, se hizo presente y advirtió que su nombre había que tenerlo en cuenta, y no era para menos: ese día, arrancó la jornada en la casilla 11 de la general y subió hasta la sexta.

La tercera, la vencida

El Giro era su tercera carrera de tres semanas, aunque en la primera, la Vuelta a España del 2016, se cayó en las primeras jornadas y se retiró. El año pasado, en la misma competencia, fue el gran protagonista del final, ganó dos etapas y acabó de octavo. Eso mismo hizo en el Giro, en el último tramo de la prueba, cuando la gran montaña volvió a aparecer, López, el que ajusta cuatro victorias en el World Tour, la máxima categoría del ciclismo, entre ellos el título de la Vuelta a Suiza del 2016, levantó vuelo, luchó contra Chris Froome, Tom Dumoulin, Thibaut Pinot, Domenico Pozzovivo, Richard Carapaz, quienes se vistieron de Lex Luthor, el temible enemigo de ‘Supermán’, y los puso a tambalear en la subida. Su equipo, el Astana, se volcó con él. Desde el principio se la jugaron con el boyacense, era el indicado para luchar por la general, ganar una etapa y ser el mejor joven, solo incumplió una, la victoria parcial no se le dio.

Llevaba años reclamando esta revancha. La ‘suerte’ no lo acompañó. López nació el 4 de febrero de 1994 en Pesca, a 25 km de Sogamoso (Boyacá). En el 2011, 15 días antes de competir en la Vuelta del Porvenir, iba en su bicicleta por las calles de la población, lo abordaron dos ladrones, lo intimidaron con cuchillo, los enfrentó, se puso la capa y evitó el robo, pero fue herido en la pierna derecha, sin consecuencias graves, y ahí nació el remoquete de ‘Supermán’.

Nació para el ciclismo en Pesca. Su papá le regaló de Navidad una bicicleta y comenzó a montar, el ciclomontañismo fue su primer amor con este deporte, pero cuando cumplió 17 años, Rafael Acevedo, vieja gloria del pedalismo nacional, lo vio ganar una contrarreloj entre Sogamoso y el alto de El Crucero, y le impactó su estilo.
Acevedo habló con él, le ofreció irse a vivir a Sogamoso, en una casa que tenía el DT. López lo pensó, lo analizó con sus padres y decidió abandonar la casa en la vereda El Hato y con su hermana Mónica armó maletas y viajó.

Con los colores de la Lotería de Boyacá probó la bicicleta de ruta y rápidamente se adaptó. Ganó la Vuelta de la Juventud en el 2014, luego dio un paso gigante, al imponerse en el Tour de l’Avenir, ese mismo año, victoria que le abrió las puertas en Europa, cuando el Astana lo firmó.

Los accidentes han sido un gran problema, su kryptonita verde. En el 2013 los ligamentos de la rodilla derecha casi lo obligan a retirarse del ciclismo, pero a punta de terapias superó el problema. Se cayó dos veces en la Vuelta a España del 2016 y abandonó, en ese noviembre; cuando se recuperaba, se fracturó la tibia.

Este 2018 ha sido su año, en el que ha sido más rápido que una bala, más poderoso que una locomotora, capaz de superar altos edificios de un solo salto, como Supermán, y en la que va a terminar de tercero en la general del Giro y siendo el mejor joven, utilizando el poder de su fuerza en la montaña y mentalidad ganadora.





LISANDRO RENGIFO 
Redactor de EL TIEMPO
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