Entrevista: 'Rigo' Urán, sin mordaza, habló duro y sin tapujos

Entrevista: 'Rigo' Urán, sin mordaza, habló duro y sin tapujos

La crisis, el Tour sin público, las veces que pensó retirarse, los ciclistas jóvenes. ¿Y su futuro?

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El tiempo es "perfecto" para llegar en buenas condiciones al Tour, dice UránTras dos meses de pedalear en un simulador, Rigoberto Urán se prepara para volver a entrenar en carretera. El ciclista colombiano está confiado en que el tiempo de preparación le permitirá llegar a punto al reprogramado Tour de Francia y disputar con nivel el apretado calendario ciclístico.
Rigoberto Urán

EFE

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de mayo 2020 , 08:32 a.m.

Rigoberto Urán está guardado en su casa, pero no ha quedado quieto. Su día pasa por los entrenamientos en el simulador, las sesiones en el gimnasio, su trabajo como empresario y su intensa actividad en las redes sociales.

No sabe cuándo volverá a la competencia. Es uno de los ciclistas colombianos que estuvo cerca del aval que dio el Gobierno colombiano para que los pedalistas regresaran a entrenamientos en las carreteras a finales de mayo cumpliendo con los protocolos exigidos.


En charla con EL TIEMPO, Urán, de 33 años, habló de todo: opinó sobre la crisis que se le viene encima al ciclismo, de correr el Tour de Francia sin público, contó qué lo cambió después del bache deportivo del 2015, de las dos veces que ha amagado con retirarse y comparó la forma de entrenar antes con la de hoy y advirtió que los pedalistas jóvenes se entrenan para ganar una de las tres grandes, no respetan a los líderes del pelotón, pero no les augura mucho tiempo de vigencia en este duro deporte.

¿Qué analiza del futuro en el ciclismo del mundo?
Es complicado. La mayoría de los equipos han despedido personal, pero es normal. Es difícil la situación porque imagínese mantener la empresa cerrada. Y se ha visto afectado el deporte, el ciclismo. Siempre he dicho que el deporte pasa a un segundo plano, pensar en eso en estos momentos es complicado. Todo el mundo está tratando de salvar vidas y se han cancelado eventos importantes.

¿Qué será de la economía en el ciclismo?
Difícil tema. Si este año no se hacen las carreras en el segundo semestre será un golpe muy duro para el próximo año. Las empresas invierten una plata grande para que los equipos puedan correr, para que haya contratos con los corredores y este año no hay nada de eventos, por eso es complicado. El futuro del ciclismo será difícil.

Se habla que se podría realizar sin gente, pero no sé cómo será un Tour de Francia sin público


¿Está de acuerdo con que las carreras se hagan sin público?
Uno lo que piensa es que se pueda hacer el Tour y se habla que se podría realizar sin gente, pero no sé cómo será un Tour de Francia sin público. Todo es una locura. Un Tour en septiembre, un Giro de Italia en octubre y una Vuelta a España en noviembre, suena raro. Nunca he hecho una carrera sin aficionados. Imagínese uno haciendo un esfuerzo mayor en los Pirineos sin que nadie le grite. Eso será nuevo para todo el mundo.

Hay algunos deportes en los que esa es la solución…
Ya algunos torneos del fútbol se juegan sin público. Nunca he hecho una carrera sin gente, eso ni en los entrenamientos, porque cuando uno sale, pues alguien le pita, alguien le grita. No sé cómo será eso. Es viable, porque el Tour es un evento que reúne gente de todo el mundo y no sé. Si se hace debe ser con algunas medidas de seguridad, con protocolos.

¿Qué dice del calendario?
Es tentativo y esperemos que para esas fechas uno pueda salir de Colombia. Obviamente, pues nadie tiene la clave, nadie sabe nada y esperemos que ese calendario se pueda hacer.

¿No cree que las carreras están muy pegadas, que no hay espacio?
Sí, pero para eso los equipos se están preparando desde ya. Nosotros nos han enviado los entrenamientos para llegar bien. Cada equipo tendrá que llevar a los mejores corredores a una carrera, pero sin descuidar las otras.

Su jefe, Jonathan Vaughters, dijo que había muchas carreras y poca calidad, ¿de acuerdo?
Todas las carreras tienen sus patrocinios y las quieren hacer. Seguro que habrá pruebas a las que no irá nadie. Durante el Giro de Italia harán algunas clásicas, que son muy importantes. Habrá carreras muy cargadas y otras no tendrán buen nivel.


¿Cuál de las tres grandes tendrá más beneficio?

Lo que está claro es que al Tour irán todos los gallos. Si se llega a hacer, allá estaremos todos. El Giro no los tendrá a todos y la Vuelta tampoco. Es una buena oportunidad para encontrarnos con los duros.

¿Está de acuerdo con que vuelva el ciclismo así las cifras de contagio y de muertos sigan?
En eso no tengo ni idea. El fútbol ya lo hizo. Los equipos en Italia, en España, en Inglaterra entrenan, estos manes arrancaron y vienen los partidos, si esos manes arrancan eso da esperanza al resto, al ciclismo.

¿Por encima de contagios y fallecidos?
Es un tema muy delicado. Seguramente habrá problemas, gente que se va a contagiar, porque hasta que no se encuentre una vacuna la cosa seguirá delicada. Faltan 4 meses para el Tour. En Europa la gente se sigue muriendo, han disminuido las cifras, pero es muy incierto todo. Lo único que se hace es seguir las instrucciones del equipo.

¿Qué nivel espera en el Tour si los entrenamientos no son los más indicados?
Ya en Colombia se espera que los ciclistas profesionales podamos entrenar fuera de la casa, salir, ya con eso la cosa cambia. En Europa, países como Alemania, Inglaterra y Suiza, nunca cerraron. Tengo compañeros que siguieron entrenando con normalidad, pero los que estábamos en Colombia lo hacíamos en el simulador. Si podemos salir pronto, pues el nivel en el Tour y en esas carreras será bueno.

¿Cuánto tiempo se necesita para llegar a disputar la general del Tour o de una grande?
Es importante antes de Tour hacer algunas carreras y las hay. Eso da tiempo para entrar en ritmo. Llevamos dos meses en el simulador, pero falta tiempo para acondicionar mejor una preparación y llegar bien.

Rigberto Urán

El ciclista y el empresario.

Foto:

@UranRigoberto


¿Cuál fue el cambio que tuvo después del 2014?
En el 2012 hice buenos resultados en el Giro de Italia, venía creciendo. En el 2013 y 2014 hice podio. Estaba en una edad en la que uno se mete en la película. Voy al Tour y no hago algo bueno y cuando pasa eso, pues ya no se cotiza uno igual. Son una cantidad de cosas que pasan por la cabeza que lo llevan a uno a pensar.

¿Pensar en qué?

En ese Tour de Francia del 2015 no me fui bien. Perdía tiempo todos los días. Estaba en el Quick-Step, era un grupo fuerte, equipazo, pero no disfrutaba de nada, todo lo hacía por un resultado. Había mucha presión por un resultado, cada etapa era una tortura, eso se convirtió en un martirio para mí y para mi familia, porque ellos sufrían con los malos resultados.

Cada vez que hablaban me metían un cuchillazo, porque pensaba que yo me quejaba mucho y que lo tenía todo. Yo me preocupaba por un resultado, por nada más


¿Qué lo hizo cambiar?

Vine a Colombia. En Cartagena tengo una amiga, Catalina Escobar, que tiene una fundación, ella trabaja con mujeres que han sido violadas, que las venden, una situación complicada. No tienen nada, son pobres y ella las prepara, la dignifica, les ayuda a planificar, en fin, les colabora para que sean mujeres con ganas de salir adelante.

¿De qué manera eso lo impresionó?
Estuve allá y me di cuenta todo eso. Hermano, ver las casas, cómo vivían, la pobreza, como hablaban, que querían salir adelante, ayudar a la familia. Les vi un empoderamiento impresionante. Cada vez que hablaban me metían un cuchillazo, porque pensaba que yo me quejaba mucho y que lo tenía todo. Yo me preocupaba por un resultado, por nada más. En esos días me pregunte: ¿qué pasó con mi vida?

¿Y qué consecuencias tuvo eso?
De niño a mí el ciclismo no me gustaba. Me comenzó a gustar cuando comencé en esto y mi sueño era ir a correr un Tour y lo hice. Mi vida estaba resuelta, ya tenía mi empresa en esa época. Yo llamé a mi mánager y le dije que hiciera lo que quisiera, que me consiguiera un equipo, pero que yo no me iba a estresar más. Si hay alguno interesado en tenerme como ciclista, pues bien, si no, pues me retiro, porque no estaba disfrutando del ciclismo. No me interesaba nada.

¿Por qué no disfrutaba?
No se disfrutaba porque hay presión, aunque eso es normal, nos pagan para dar resultados, si no es así, nos echan y contratan a otro. Somos empleados, pero a los deportistas los resultados no los dejan disfrutar de lo que hacen y no quería seguir así.

Y cambió de equipo…
Llegué al Cannondale y ellos estuvieron de acuerdo con mi filosofía. Fui al Giro y fui séptimo, pero ese resultado fue malo, porque yo ya había hecho podio, pero ya no me afectaba. El equipo no me presionó por el resultado y le fui cogiendo cariño. Seguía entrenando, me cuidaba, respetaba al equipo. Siempre les dije que no podían esperar de mí al superhéroe.

¿Y cómo fue segundo en el Tour del 2017?
Porque aparte de correr, de un resultado, pues me sentía libre de presiones y disfrutaba de la bicicleta. A veces uno no duerme pensando en la etapa del otro día, qué irá a pasar, eso no es así.

Rigoberto Urán, podio

Rigobero Urán (izq., segundo), Chris Froome (centro, campeón) y Romain Bardet (tercero), podio del Tour del 2017.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO


Su vida deportiva tiene etapas, entonces…
Sí, claro, dos. Una cuando pensé en retirarme cuando no me fue bien en el Tour del 2015 y otra cuando di el paso de disfrutar el ciclismo. Mire, para el equipo tener un líder tranquilo, que crea en sus compañeros que están con él es muy importante. El ambiente en la escuadra es chévere, eso se ve, y los resultados van llegando.

¿Habla de que no siempre ser líder es la clave?
A veces uno no está bien, pues hay que trabajarle a otro. Eso me pasó el año pasado en el Tour Colombia. En esa etapa de Las Palmas yo la podía disputarla, pero Daniel Martínez estaba mejor ubicado y dijimos que le íbamos a trabajar para quedar en el podio. Este año pasó con él y con Sergio Higuita, todos tienen su oportunidad y hay que hacerlo. Mire, con Higuita ganamos el Tour Colombia.

¿Eso indica que se ha relajado?
No, de ninguna manera. Cuando voy a una carrera no es que vaya de bacán, no, yo voy a competir, voy por lo mío. Por eso el año pasado en la Vuelta a España me pegué un golpe el tremendo que me mandó a la clínica, porque buscaba la mejor posición, si no es así, pues después del Tour, en el que terminé de séptimo, pues había dicho que no corría más en el año.

Su contrato con el Education First termina este año, ¿va a renovar?
Mi familia el año pasado me dijo que me retirara, luego del accidente en España. Sin embargo, cuando volví en el Tour Colombia fue un momento clave, sentí una gran felicidad.

¿Tiene ganas de seguir?
Del 2016 para acá todo ha cambiado. Hasta que sienta las ganas de hacer ciclismo, lo haré. Sé que tengo una edad respetable, cada vez hay que entrenar más y que los jóvenes que vienen tienen una calidad enorme, vienen con una marca de más y para estar con ellos hay que entrenar más o comer mejor.

Rigoberto Urán

Rigoberto Urán en la clínica, tras el accidente en la Vuelta a España 2019.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO


¿Ya aseguró la continuidad?

No he hablado de la renovación. No sé qué va a pasar con todo esto. Ni idea qué pasará en el 2021, tampoco sé si este año será el último. Espero seguir un par de años más, pero es una incertidumbre. En el equipo hay dificultades, pero la idea es seguir unas dos temporadas más.

A propósito de los jóvenes, ¿por qué los de 20 y 22 años ya pueden ganar una grande?
Lo que pasa es que ya se adelantó el proceso. Un muchacho de 22 años entrenaba hoy lo mismo que uno que iba a ganar el Tour hace 10 años. Hago parte de dos generaciones, la primera en la que entrenábamos diferente, más despacio, con menos concentraciones, no había tanta dieta. Y la otra con los muchachos de hoy, que hacen entrenos de 6 o 7 horas. Cuando comencé hacía 50 o 60 kilómetros. Vine a hacer 200 cuando llegué a Italia, cuando ya era profesional.

¿Cuál es la clave de ese cambio?
La maduración del ciclista ahora está en los 22 años, es pasa con Egan Bernal, con Tadej Pogacar, los veo y pienso que cuando tenía esa edad, lo que ellos entrenan ahora en pocos días yo lo hacía en un mes. Los cogen desde juveniles y les meten trabajo.

¿Y eso está mal?
El año pasado entrenaba después del Tour y me encontré con unos muchachos de 15 y 16 años. Comencé a hablar con ellos, me decían que estaban concentrados, que preparaban el final de temporada, que la dieta, y que tal. Venían con los carros atrás, equipados, entrenando en altura, Cuando yo era juvenil y me hablaban de vatios, pues tal vez de los de la luz, de pronto, pero nada de eso.

¿Si se arranca temprano la vida útil se acaba temprano?
Ya hacen entrenamientos en altura y eso lo hace un profesional. Entrené esa vez con ellos a más de 3.000 metros de altura. Yo decía que estaban locos, sus cuerpos no se han desarrollado todavía y ya entrenan como unos profesionales. Durarán menos, serán muy fuertes, pero no creo que lleguen a la edad de Alejando Valverde, de 40 años.

¿Se ha perdido el respeto por los capos?

Cuando llegué en el 2006 a Europa me tocó estar en el lote al lado de Mario Cipollini, Jan Ulrich, Erik Zabel, Oscar Freire, me tocó verlos y correr con ellos. Yo les daba permiso para que pasaran, me daba miedo que uno de ellos se cayera por culpa mía. Hoy en día he visto que a Chris Froome ciclistas de equipos pequeños les meten el manubrio, ya se perdió el respeto por los grandes ciclistas. Les vale nada quien sea.

Pero eso tiene una causa…

Tal vez. Creo que cuando teníamos esa edad no éramos capaces de estar con ellos, de pelearles codo a codo. Hoy con 20 años puedes estar al lado de los mejores, entonces no se preocupan por eso, tienen cómo estar arriba.

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Mijos de vueltón con Teresa @colanta_oficial

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¿Cómo se ha visto afectado con la pandemia con su empresa?
Al comienzo nos asustamos mucho. Comenzamos el año pasado en mayo a abrir las tiendas, fueron siete. El tema de Go Rigo Go es una inversión grande y hay gente trabajando. Veníamos creciendo y de un momento a otro dicen que hay que cerrar. Ufff. Nos salvó que teníamos la página web.

¿Le tocó bajar sueldos, prescindir de empleados?
No sacamos a nadie. Dijimos que esperaríamos. Todos nuestros empleados son importantes para nosotros. La empresa crece por ellos. Tenemos 80 empleados fijos, no rebajamos los sueldos. No dejamos de pagar, siempre mantuvimos la nómina. Después de este revolcón hay que analizar todo. Ya comenzamos a abrir algunas tiendas que no están en los centros comerciales. Lo importante es pasar en tablas, que todos tengan su salario y arrancar poco a poco. Va a ser duro para todo el mundo.

Lisandro Rengifo

Redactor de EL TIEMPO
@lisandroabel

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