Perfil: Paula Patiño se abre camino en el ciclismo a golpe de pedal

Perfil: Paula Patiño se abre camino en el ciclismo a golpe de pedal

Fue octava en el Giro de Italia y relató los momentos buenos y difíciles de su vida.

Paula Patiño

Paula Patiño nació hace 23 años en La Ceja, Antioquia.

Foto:

Prensa Movistar

Por: Lisandro Rengifo
25 de septiembre 2020 , 12:56 a. m.

Eran las 10 de la noche. Aunque la cena y la fiesta de graduación del grupo de 11.º del colegio San Cayetano de La Ceja, Antioquia, seguían, la familia Patiño Bedoya regresó a su casa temprano, luego de haber compartido la felicidad por el éxito de Paula Andrea.

Fue otra fecha especial que se sacrificaba, como cuando ella cumplió los 15 años. Paula llegó a su cuarto, colgó el vestido de gala, se despojó de los tacones y se puso ropa cómoda, cogió la maleta que había arreglado días anteriores y tomó otro rumbo: la concentración del equipo de ciclismo con el que iba a correr en la Vuelta del Futuro del 2013.


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Le dolió dejar a sus compañeros, a algunos no los volvió a ver. Sabía que atrás dejaba años de compartir el salón de clase, las tareas y los recreos, pero también era consciente de que su futuro estaba encima de la bicicleta, pedaleando, y no lo quería dejar escapar.

Ese sacrificio valió la pena, pues el fin de semana pasado logró el octavo lugar en la general del Giro de Italia, la carrera femenina por etapas más importante del mundo.

Paula Andrea llegó por casualidad al ciclismo. Fue gracias a su hermano Julián, quien comenzó a rodar y, de paso, hizo parte del club que maneja en el municipio Hernando Gaviria, el papá de Fernando, el campeón mundial de pista, el líder y ganador de etapas en el Giro de Italia y el Tour de Francia.

“Siempre hice deporte y no supe en qué especializarme. Me gustó mucho el ciclismo porque me inspiraba, me relajaba, se sentía libre. Me daba la opción de conocer personas, de viajar, de ir a lugares en los que nunca había estado. No me daba pereza madrugar, levantarme y salir a entrenar”, le contó Patiño a EL TIEMPO.

Su infancia fue tranquila, sin afanes. Nació el 29 de marzo de 1997, en La Ceja, y se levantó al lado de Hernán y Sonia, sus padres, y Julián y Camilo, sus hermanos.

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“Hubo momentos difíciles, como todo. Paula era una niña a la que le gustaba jugar con sus hermanos. Disfrutaba con ellos. Alguna vez la bicicleta en la que iba se quedó sin frenos y ella fue a parar contra un poste. Quedó inconsciente y tocó llevarla a la clínica, pero no pasó a mayores”, recordó Sonia, una mamá orgullosa de lo que ha hecho su hija.

Paula Patiño

Paula Patiño y la familia, el apoyo incondicional.

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Archivo particular

Cuenta que Paula Andrea fue muy buena estudiante. Siempre se destacó en las matemáticas, era buena compañera y muy dedicada en todo lo que hacía, por eso, a Sonia no se le hace extraño que tenga buenos resultados en el ciclismo.

“Otra vez en un paseo metió las manos en la olla en la que se preparaba la comida. Estaba muy caliente y sufrió quemaduras de segundo grado”, contó Sonia, quien vela por la familia en la casa mientras Hernán va todos los días a Medellín, donde trabaja como supervisor en Fabricato.

Cuando llegué a Suiza no pensé en devolverme. Con el paso de los meses comencé a extrañar, pero me aguanté

Paula les agradece mucho a ellos, a su familia, no hay nada más importante que su núcleo cercano. Cuenta que nunca le tocó trabajar porque su papá los sacó adelante con su labor. También dice que, si bien piensa en todo de lo que se ha privado por el deporte, no se arrepiente.

“Uno deja atrás muchas cosas, como las salidas con los amigos, idas a reuniones. No es que uno no salga, lo que pasa es que ya no se puede hasta altas horas de la noche. Hay que dejar atrás todo eso, ir a una fiesta, porque uno está centrado en otra cosa, en una carrera deportiva que lo exige”, señaló la corredora del equipo Movistar.

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Cuando se decidió por el ciclismo su familia recibió la noticia como una bomba. Sonia recuerda que para ellos no era lo mejor, querían que estudiara, pero no se lo impidieron. La apoyaron y le aconsejaron que probara y que si se daba cuenta de que el ciclismo era lo de ella, pues que se quedara ahí.

Defendió los colores de La Ceja, de Antioquia, estuvo en el equipo de Coldeportes, con la Selección Colombia, y sus buenas actuaciones y resultados la llevaron al ciclismo grande de Europa. Desde hace dos años hace parte del Movistar, luego de competir un par de temporadas en el Centro Mundial de la Unión Ciclista Internacional (UCI).

Duro golpe

En el 2017 y 2018, durante seis meses en cada temporada, estuvo en Suiza aprendiendo más de su deporte. Regresaba a Colombia en septiembre y volvía a Europa en el arranque del año.

Llegó allí porque en la máxima entidad del ciclismo en el mundo le hicieron un seguimiento y enviaron una invitación a la Federación Colombiana de este deporte con nombre propio: Paula Andrea Patiño Bedoya.

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No fue difícil que ella aceptara, era lo que quería, lo que soñaba. Pocos se dan el lujo de ir a ese centro. La experiencia fue excelente. Aprendió a vivir sola, a defenderse, a conocer personas de otros países.

Maduró como ciclista y como persona y hasta aprendió a sufrir las consecuencias de vivir sola, de extrañar la comida y a su familia. Pasó ratos complicados, como la vez que se cayó en Bélgica y su salud se resintió por un tiempo.

Tuve el accidente y se me vino el mundo encima. Me tenían que ayudar para ir a la ducha, y en esos momentos pensé: ¿Será que esto sí valdrá la pena? ¿Estoy en el lugar adecuado?


“Cuando llegué a Suiza no pensé en devolverme. Con el paso de los meses comencé a extrañar, pero me aguanté”, relató.

Y agregó: “Tuve el accidente y se me vino el mundo encima. Me tenían que ayudar para ir a la ducha, y en esos momentos pensé: ‘¿Será que esto sí valdrá la pena? ¿Estoy en el lugar adecuado?’. Se me vinieron muchos pensamientos a la cabeza, pero eso hoy lo valoro. Haber vivido eso y aguantar es lo que me tienen acá, de pie”.

“Es que en la casa a uno le hacen todo. La verdad es que todo está servido, pero la realidad de la vida es otra. Hay que aprender a defenderse como se pueda. Hay que ser responsable, independiente”, dijo.

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Está concentrada en Ímola (Italia) con la Selección Colombia, que participa en los Mundiales de Ciclismo. Hará parte del grupo que mañana tendrá la competencia de fondo de las damas élite, a la que llega con ritmo y con ganas de ratificar su buen momento, después del resultado en el Giro.

Paula Andrea Patiño forma parte del nuevo lote del ciclismo femenino del país, ese al que pertenecieron figuras como Adriana Muriel, María Consuelo Restrepo, la ‘Condorita’ Corredor y Rosa María Aponte, que abrieron un camino.

Mundial de ciclismo

De izq. a der.: Daniela Atehortúa, Paula Patiño y Carolina Upegui, colombianas en Ímola, Italia.

Foto:

Prensa Fedeciclismo


Por todos esos sacrificios es que está donde está. Si ese día de la cena y fiesta de graduación se hubiera quedado con sus compañeros, muy posiblemente el ciclismo habría perdido a una de sus mejores exponentes y no se estaría hablando del excelente resultado que logró en el Giro de Italia.

A esa carrera llegó en buenas condiciones. El año pasado terminó en la casilla 23 y en el 2020 la idea era superar esa actuación.

En la última etapa se formó una fuga. Paula dudó por un momento irse ahí, pero tomó la decisión. Analizó bien quién iba y quiénes quedaban en el lote y saltó, se unió al grupo de escapadas, que estaba integrado por unas 25 ciclistas.

“Quería progresar, quedar entre las 10, lo había pensado, pero no tan rápido. Lo veía posible, pero no este año. Fue un instinto, el que se vive en la carrera, vi esa opción, salté a un grupo y decidí irme. Estaba de 13, a dos minutos de las 10 primeras de la general. La fuga llegó a tener cuatro minutos y lo conseguimos, quedé de octava”, recordó emocionada.

Lo que le ha pasado en sus 23 años de vida ha sido más que suficiente para confirmar que los sacrificios que ha hecho le han servido no solo para sentirse orgullosa de lo que ha hecho, sino para pensar más en grande.

“En estos momentos digo que se puede ganar el Giro. En un futuro me gustaría mucho poder pelear esa camiseta rosada”, concluyó.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO@lisandroabel

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