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Miguel Flórez, el arcángel de Nairo Quintana
Miguel Flórez

Miguel Flórez (Izq.), con Nairo (centro) y Dáyer Quintana.

Foto:

Instagram de Miguel Flórez

Miguel Flórez, el arcángel de Nairo Quintana

Un soplo en el corazón lo tuvo al borde de irse del ciclismo. Esta es su historia.

Miguel Eduardo Flórez López tenía 16 años. Las ilusiones de llegar a ser un ciclista de la talla de Nairo Quintana y Julian Alaphilippe, sus dos grandes ídolos, casi se trunca por un dictamen médico.

En unos exámenes de rutina a los que se sometió se le encontró un soplo en el corazón, por lo que el galeno que lo atendió le dijo que no podría volver a montar en bicicleta, que eso podría perjudicar la salud.

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Flórez López se preocupó. Le parecía increíble que siendo tan joven y teniendo unas inmensas capacidades para la escalada tuviera que decirle adiós al ciclismo.
La falla cardíaca era definitiva. Miguel Eduardo habló con su familia, hasta lloró al ver perdidas las esperanzas de ganarse la vida con los pedales.

Entró en el túnel, el médico que lo atendió le hizo ver de la peor manera la situación, pero él no se quedó ahí.

Se hizo más controles, consultó a otros cardiólogos y los conceptos fueron distintos, podía seguir corriendo, no había problema. Tiempo después, del soplo solo quedó esa historia.

Miguel Flórez

Miguel Flórez con los colores del equipo Arkea-Samsic.

Foto:

Prensa Arkea-Samsic

“No era algo maligno y no había necesidad de tratamiento. Era algo muy natural, pero el primer concepto me hizo dudar para seguir, pensé en dejar el ciclismo, pero no me quedé quieto y logré salir adelante”, le contó a EL TIEMPO Flórez, quien este año firmó con el equipo Arkea-Samsic, el de Nairo.

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Allí quieren que le ayude a su paisano en la montaña, que lo acompañe en las etapas de las duras cuestas, que sea su protector. Miguel tiene una experiencia ganada en Europa, conoce las carreteras, el ciclismo profesional, y sus capacidades las pondrá al servicio de su jefe de filas.

Su vida en la finca

Flórez nació el 21 de febrero de 1996 en Duitama, Boyacá. Se levantó al lado de sus padres, Alfredo Flórez y Cecilia López, y sus hermanos, Luz Andrea y Laura Caterine.
La finca la Acacia, ubicada en la vereda La Quebrada, a las afueras de Duitama, fue el sitio en el que Miguel y sus hermanas crecieron.

Cuenta que no tuvo amigos, que si bien iba a la escuela de la vereda a cumplir con las jornadas de la primaria, no tuvo con quién compartir, porque Luz y Laura eran sus confidentes.

Pasó al bachillerato y ahí sí tuvo compañeros con los que compartió mucho tiempo. Se graduó del colegio, pero ya la bicicleta les había ganado la carrera a los libros.

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Miguel no fue un excelente estudiante, dice que “iba en el lote”. Nunca fue indisciplinado, pero le gustaba la recocha.

Hoy en día leo, pero de temas que me interesen, historia, aprendo francés, porque el italiano ya lo manejo

“Nunca me suspendieron, me gustaban matemáticas y era maluco en español, me hacían leer mucho libro y poco me gustaba, me daba pereza. Hoy en día leo, pero de temas que me interesen, historia, aprendo francés, porque el italiano ya lo manejo”, contó.

No le tocó hacer trabajos duros, tal vez lo más complicado era hacer los mandados. De la finca a la tienda había que caminar media hora, 15 minutos de ida y el resto al regreso. La primera bicicleta la tuvo a los 14 años. Salía a entrenar con el papá, siempre lo llevaba a hacer las prácticas los fines de semana.

Recuerda Miguel Eduardo que las jornadas eran muy duras y que llegaba llorando a la casa, muy cansado le dolía todo.

“Es que mi papá era gomoso del ciclismo. Quiso ser ciclista, pero no pudo. Donde vivía, en la vereda El Hatillo, cerca de Sogamoso,
era difícil practicara el ciclismo, pero se las ingeniaba. A pesar de que sufría, pues me gustó el ciclismo, me agradaba salir cada ocho días a montar”, aseguró Flórez, quien comenzó en el equipo Escuela de Ciclismo de Duitama, bajo el mando de Luis Reyes.

En ese primer contacto con un grupo de ciclistas, Miguel conoció a varios jóvenes que tenían la misma ilusión: ganar una etapa en una carrera grande, pero solo él se dedicó a esta profesión, los demás desviaron el camino.

“Montaba en la bicicleta de mi papá, pero ya en la escuela, pues me compraron una. Era de aluminio y con esa fui a los intercolegiados, allá me dieron una pela tremenda”, aseguró.

Flórez López recordó que la primera carrera que ganó fue un festival de escuelas que hicieron en Paipa, Boyacá. Todavía tiene la medalla en su cuarto, al lado de los trofeos que ha obtenido. Tenía 15 años.

Días después se encontró con Rafael Acevedo, exciclista profesional, quien es uno de los técnicos más conocidos de Boyacá. Miguel estuvo en un chequeo para la Vuelta al Futuro. Miguel ‘Supermán’ López les ganó a todos, segundo fue Aldemar Reyes y tercero, Flórez en la jornada al reloj, eso despertó la curiosidad del DT, quien citó a la nueva figura.

Con el equipo de la Lotería de Boyacá hizo el primer año como sub-23. Después, en el 2016, pasó a Boyacá Raza de Campeones. El grupo fue a la categoría Continental y viajó a correr a Europa. Ganó la etapa reina de la Vuelta a Portugal juvenil y fue líder. Integró la Selección Colombia y disputó el Tour de L’Avenir, en el que perdió el título de la montaña el último día.

Otra vez la salud

Jotxean Matxin, uno de los cazatalentos más importantes del ciclismo en el mundo y quien hoy labora con el UAE Emirates, lo vio, habló con él y le prometió que lo ayudaría, pero no contaba con una lesión que lo tuvo al borde del retiro.

“Cuando estaba en el Willier Selle Italia tenía 20 años. Lo más complicado de esos dos años fue la lesión. Paré tres meses por una hiperpresión rotural en la rodilla izquierda. Pensé que no podía más. No le daban solución. Quería venir a Colombia a recuperarme, pero el equipo no me dejó. Poco a poco me recuperé, pero fueron momentos bien complicados”, contó.

Le dieron el alta y arrancó de cero. No sabía el idioma, vivía en la Toscana, pero la juventud y la lesión le hicieron, muchas veces, pensar en parar. Daniel Martínez, hoy en el Ineos, fue su mano derecha. Tenía más experiencia y le ayudó, le dio consejos, lo animó.

“Daniel me hizo caer en razón, fue el que me abrió los ojos, me hizo ver el ciclismo como una profesión; llegué muy joven, me hizo entender que eso es un trabajo y que había que tomarlo con mucha dedicación”, dijo.

De ahí llegó al Androni de Gianni Savio, el hombre que les ha dado la mano a muchos ciclistas colombianos, como Egan Bernal.

Miguel Flórez

Miguel Flórez y el Arkea-Samsic, una nueva unión.

Foto:

Prensa Arkea-Samsic

Estuvo en esa escuadra en 2019 y 2020. Se impuso en la etapa reina del Tour de San Juan, en Argentina, el año pasado, una jornada que le abrió las puertas, con la que supo que podía llegar más lejos. Y sí.

Para 2021 firmó con el Arkea-Samsic. Desde febrero de 2020 se cocinó su arribo a la escuadra francesa.

Sin duda, la victoria en Argentina y el quinto puesto en el Tour Colombia, a dos minutos del campeón, Sergio Higuita, fueron la mejor carta de presentación para el cambio que clamaba a gritos el pedalista boyacense.

Seré la mano derecha de él (Nairo) en la montaña, para eso me contrataron, hay que demostrar que uno es un buen elemento

“Después de San Juan y el Tour Colombia se habló de todo. Gané la etapa en Argentina; y en el Tour, que me fue bien, me dieron una oportunidad, se mostraron interesados y se negoció. Llegué a España, hice una prueba y eso confirmó las cosas. Firmé por dos años”, contó el boyacense.

Giro superado

Ya tiene experiencia en correr en las ‘Grandes Ligas’, pues hizo parte del Adriodi que estuvo en el Giro de Italia de 2019.

Esa vez, Flórez aprendió a sufrir; sabe lo que es estar en una competencia de tres semanas y será pieza importante para el Arkea-Samsic en el Tour de Francia de este año.

Llega al equipo de Nairo. Lo tuvo como compañero en el Raza de Campeones y veía volver a correr a su lado como un sueño.

“Seré la mano derecha de él en la montaña, para eso me contrataron, hay que demostrar que uno es un buen elemento. Lo admiro, no es de ahora. Correr a su lado es cumplir una meta, porque cuando era más joven lo veía ganar”, relató Miguel, quien ve bicicletas por todos los lados.

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Cuando está en Colombia comparte mucho tiempo con su novia, la también ciclista Lorena Colmenares, con quien mantiene una relación desde hace cuatro años.
No ha pensado en el matrimonio, tampoco en tener hijos, pero advierte que esa es una ley de la vida y que a su tiempo tendrá que correr esas dos etapas.

Así es Miguel Ángel, el hombre que a sus 24 años mira para atrás y le parece increíble que a su edad haya corrido y conocido en Europa y que ahora esté al lado del pedalista a quien admira.

Por eso todos los días son una motivación. Sabe que su labor será ardua y de mucha responsabilidad, pero no le teme, y porque conoce que durante estos dos próximos años deberá ser el arcángel de Nairo Quintana.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
@lisandroabel

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