Sergio Higuita, el niño que se quedó disfrazado de ciclista

Sergio Higuita, el niño que se quedó disfrazado de ciclista

Este jueves consiguió su mejor victoria como profesional en la Vuelta a España.

Sergio Higuita

Sergio Higuita celebra su victoria en la Vuelta a España.

Foto:

EFE

Por: Lisandro Rengifo
12 de septiembre 2019 , 11:28 a.m.

Se disputaba la última etapa de la Ronda de l’Isard 2016. La jornada, de 159 kilómetros, era montañosa. Ese tramo entre Eaunes y Saint-Girons era ideal para la victoria de un ciclista colombiano. Hernán Aguirre era el llamado para pelear el triunfo; por eso, el resto del equipo Manzana Postobón le trabajó.

Uno de ellos fue Sergio Andrés Higuita. El corredor, ha la revelación esta temporada en España tras su título de mejor joven en la Vuelta a la Comunidad Valenciana y el séptimo lugar en la Vuelta a Andalucía, tuvo la misión de ayudarle a Aguirre. El DT, Luis F. Saldarriaga, le dio la orden de trabajar, de poner paso, y lo hizo.

Cuando cumplió su labor, Saldarriaga se lo encontró en la cola de los carros. Le dio la orden de perseguir, de llegar al lote. Tuvo tanta decisión y fuerza que el hijo de Leonardo Higuita y Marleny García llegó a la punta. Fue un día de lluvia, frío, vientos y mucha neblina, pero Sergio comenzó a bajar de la mejor manera, al lado del británico James Knox.

Los dos entraron a los dos kilómetros finales. Una moto que abría el camino los desvió. Tomó un giro a la derecha, pero la meta quedaba a la izquierda. El Postobón reconoció la jornada días antes, pero la neblina les impidió a los escapados estar atentos a eso, ver con claridad la llegada. El saldo: Knox e Higuita perdieron la opción de ganar. Cuando se dieron cuenta de su error se devolvieron, pero no fue posible. No les alcanzó la ventaja que traían para recuperar el camino y cedieron un minuto 40 segundos ante el ganador, Scott Davies. Aguirre quedó de segundo, y quinto en la general.

El joven pedalista no lo podía creer. Lamentó mucho ese desvío, esa falta de concentración, pero eso le sirvió para aprender.

Sergio, de 22 años y ciclista del equipo Education First (EF), el de Rigoberto Urán y Daniel Martínez, consiguió este jueves la mejor victoria de su carrera deportiva, al llevarse el triunfo en la etapa 18 de la Vuelta a España.

Niño aplicado

Nació el primero de agosto de 1997 en la clínica de Las Américas de Medellín. Su pasión siempre ha sido la bicicleta. A los 2 años, sus padres le regalaron una moto de juguete, y la arrastraba por los pasillos de su casa del barrio Castilla, en Medellín. Después, el turno fue para un triciclo, y más tarde tuvo la primera bicicleta de ciclomontañismo, que le compró su padre con mucho sacrificio.

Cuando cursaba la primaria en el colegio San Judas Tadeo, la profesora de educación física les extendió una invitación a los alumnos. La idea era participar en la clásica de ciclismo que organizaba el diario El Mundo. Sergio levantó la mano. Le cayó como anillo al dedo, pues salía a montar bicicleta con su papá.

Llegó a la casa y le dijo a Marleny que lo inscribiera. Tenía solo 5 años. Ella le dijo que la recomendación era que fuera con Leonardo, y el niño lo convenció. Su mamá no podía ir porque pocos días antes había nacido Laura, la hermana de Sergio. Eso fue tema de todos los años, hasta que el mayor de la familia cumplió los 14. Laura le siguió los pasos. Iban los dos a tomar parte en esa prueba. Ella también se enamoró del deporte. Hoy practica karate, pero jugó baloncesto y probó en el patinaje.

El anhelo de Sergio era ser ciclista. El bachillerato lo terminó en el colegio Sor Juana Inés de la Cruz. Pero no fue fácil. Poco apoyo recibió en ese claustro. De nada valían las cartas de permiso del club, mucho menos las peticiones personales de sus padres para que le dieran la oportunidad de entrenar, correr y estudiar al mismo tiempo.

Sergio Higuita

Sergio Higuita, ciclista colombiano.

Foto:

Archivo personal

Pese a todo, Higuita fue buen estudiante. No perdió ninguna materia, tampoco años; siempre pasó en limpio. En el último año de colegio, el profesor de educación física le dijo que tenía que nivelar su clase. Era inaudito: Sergio entrenaba, competía, pero no pasaba educación física. El educador le pidió un trabajo para nivelarlo, pero cuando lo fue a entregar le dijo: “Estás loco. No debes presentar ningún trabajo. Tú eres un deportista, y no puedes ceder en esta materia. Así que no te preocupes”.

Marleny no trabajaba. Cuando nació Sergio, Leonardo le dijo que renunciara a la administración de un local en el que se elaboraban tortas y se dedicó a la crianza del niño.

Ella tiene claro que el amor de él por la bicicleta era inmenso. En un cumpleaños pidió un uniforme de ciclismo, y se lo compraron. La camiseta era blanca y tenía líneas azules. Lo estrenó un 31 de octubre, el día de los niños, pues se disfrazó de lo que quería ser: ciclista.

“Se iba de taller en taller buscando una máquina, hasta que la encontró. Cambió la de ciclomontañismo por la de ruta, aunque era bien fea, pero la cambió. Ahí comenzó todo”, recordó Marleny.

Llegó a la pista

Sergio fue al velódromo de Medellín. Conoció a Efraín Domínguez, un pistero que en la década del 80 batió las marcas mundiales de los 200 y los 500 metros lanzados y el kilómetro con partida detenida, en México.

A Sergio le entregaron las primeras zapatillas de ciclismo, le cambiaron la bicicleta; compró una con las medidas precisas.

Pero, a la par con el entrenamiento en el velódromo, Sergio y Leonardo iban a competencias en los pueblos antioqueños. Un día estaban en San Diego, en Medellín, dispuestos a coger un bus que los llevara a La Ceja.

Casualmente, un carro paró, y les preguntaron que si iban a esa carrera. Ellos respondieron que sí. Fernando y Amparo les dijeron que le llevaban la bicicleta; no había más campo en el auto, pero, ya sin la bicicleta, era más fácil agarrar un transporte público.

Fernando y Amparo eran dueños del club Nueva Generación, y gracias a ese encuentro, Higuita fue la nueva contratación. Ellos son los padres de Luis Fernando Saldarriaga, el técnico del equipo Manzana Postobón, por esa época llamado 4-72.

Luis iba dos veces a la semana y dictaba algunas charlas a los alumnos, y Sergio era adelantado. Preguntaba, opinaba, era inquieto.

“Fui al aeroparque en Medellín. Reunieron a los niños, les di una charla de cómo comportarse, sobre la disciplina que había que tener para ser ciclista, y Sergio fue uno de los que más participaron. Tiempo después le comenté a mi padre que me recomendara a dos de los muchachos, y sin tapujos dio los nombres de Sergio Higuita y Wílmar Paredes. Tenían unos 14 años”, contó Saldarriaga.

El DT hacía trabajos específicos con los dos muchachos y los ingresó al programa de talentos del 4-72. Realizaban trabajos de habilidad, gimnasio; los llevó a las concentraciones de la escuadra, en las que se codearon con los ciclistas de élite.

Los progresos del ciclista antioqueño fueron evidentes, y pasó al Manzana Postobón, equipo con el que fue a Europa y ganó el título de la montaña de la Vuelta a Asturias del 2017 y el del Tour de China, el año pasado.

El pedalista paisa mide 1,63 metros; es pequeño, pero Luis Fernando destaca que es un ciclista con mucho futuro porque tiene una gran mentalidad. No se amilana ante nada. Es un corredor ágil en la bicicleta. Baja bien en seco y con piso mojado. Lee muy bien la carrera, la interpreta y está en el momento preciso.

Por lo que ha hecho en las primeras carreras en España, a Sergio Andrés Higuita García le ven un futuro inmenso en Europa. Se ha codeado con grandes corredores. Luchó pedal a pedal con Alejandro Valverde, Dan Martin, Rui Costa e Ion Izagirre en la Comunidad Valenciana.

Sergio Higuita con Mikel Landa

Sergio Higuita (der.) con Mikel Landa, el padrino del equipo Euskadi.

Foto:

EL TIEMPO

Y volvió a hacer lo mismo en Andalucía, competencia en la que sus rivales fueron Steven Kruijswijk, Jakob Fuglsang, Adam y Simon Yates, Tim Wellens, por solo nombrar a algunos que lo vieron subir con solvencia y rematar velozmente para asegurar el segundo puesto de la etapa reina, tras cuatro premios de montaña.

Higuita García tiene un porvenir grande. Jonathan Vaughters, el mánager del EF, confirmó que pidió al Euskadi, equipo que apadrina el español Mikel Landa, que lo cediera antes de tiempo porque confía en su rendimiento en carreras del World Tour.

Eso indica que todo va bien. Que los sacrificios y la inversión que ha hecho Leonardo, quien se gana la vida como operario de máquinas en una empresa, no han sido en vano. Todo, mientras Sergio siga empeñado en pedalear y ganar.

Lisandro Rengifo
Redactor de EL TIEMPO@LisandroAbel

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