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La historia no conocida de Frank Williams en Bogotá

La historia no conocida de Frank Williams en Bogotá

Murió este domingo en el hospital cercano a su casa en Inglaterra, a los 79 años.

29 de noviembre 2021 , 07:41 a. m.

Obligatoriamente todos los medios del mundo están dedicados y lo harán en mayor extensión en los días por venir a recordar la gigantesca vida de Sir Frank Williams, el penúltimo de los “garajistas ingleses”, así los llamaba Enzo Ferrari, que hizo con su tesón y ambición uno de los equipos más grandes de Fórmula 1

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Frank murió este domingo en el hospital cercano de su casa en Inglaterra, a los 79 años, de los cuales pasó los últimos 35 en una silla de ruedas y solo había declinado sus funciones al mando de su escudería hace 9 años. Fue un miembro ilustre de esa generación a la cual pertenecieron Colin Chapman (Lotus), Ken Tyrrell, Bruce McLaren y Jack Brabham, de los cuales sobrevive el último contagiado por esa fiebre de armar carros en talleres primitivos, Bernie Ecclestone, quien hizo de la F1 el imperio mediático de hoy.

Williams en Bogotá 

Frank era un enfermo por los carros de competencia y logró sustraer algunas ganancias de su oficio como vendedor ambulante de alimentos para ir armando su propio establo, en el cual incorporó gradualmente autos de las fórmulas promocionales, y más delante de F3 y F2. Precisamente en ese proceso de armar chasises y motores con préstamos, revendiendo piezas y alquilando carros, Frank Williams llegó a Bogotá en la primera semana de febrero de 1972 para participar en la temporada de Fórmula 2 con la cual se inauguró el autódromo de Don Ricardo Mejía.

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Williams apoyó a la grilla de 18 monoplazas con dos March que fueron manejados por Henry Pescarolo y Derek Bell. Lo entrevisté en cortas palabras en el lobby del hotel Tequendama, calle 26 con carrera 10.ª, costado norte. Pero de inmediato me preguntó si un aviso grande de Olivetti, que estaba en el último piso del edificio del otro lado de la avenida, era la sede de esa empresa. Frank desapareció, pero a los pocos días, el 7 de febrero, sus carros corrieron con los logos de esa compañía a la cual le había exprimido una buena dosis de dólares en pocos minutos. La actuación de su equipo fue accidentada, pues los dos autos tuvieron rupturas de la suspensión trasera que Frank solucionó viajando en el primer avión a Inglaterra, donde las reparó y volvió a tiempo para la segunda válida el domingo siguiente. Ese era su talante, que lo llevaría a ser celebridad y Sir de la corona inglesa.

Frank fue uno de los personajes más respetados en las carreras. Junto con Patrick Head armaron un equipo en el cual la perfección en la ingeniería era condición y la elegancia una nota sobresaliente.

Cuando Frank vino esa vez a Colombia ya estaba en gestación su primer auto de F1, llamado Politoys FX3 y su organización había crecido de manera exponencial en contraste con los primeros años, cuando su señora, Virginia, vendió su apartamento para convertirlo en tornillos, motores y llantas por los cuales respiraba Frank. Pero era de todas maneras un pequeño taller junto con los grandes actores del momento.

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En el mundo de F1 Frank fue una de las principales noticias y personajes desde cuando armó el equipo que, luego de varios nombres y socios, conquistó, hasta cuando fue su propietario, 114 carreras, 313 podios, 7 títulos mundiales de pilotos (Jones, Piquet, Rosberg, Mansell, Prost, Damon Hill. Y Jacques Villeneuve), 9 veces campeón de constructores. Todo esto a pesar de que desde 1986 estaba en una silla de ruedas, luego de un accidente rutero saliendo del autódromo Paul Ricard, en compañía de Nelson Piquet y su jefe de relaciones públicas, Peter Windsor. Lo salvaron su tesón, la constancia de su esposa y los médicos luego de muchos meses de incertidumbre antes de afrontar el resto de su vida limitado en movilidad, pero nunca en su capacidad y ambición.

Frank tuvo en sus filas pilotos suramericanos en quienes veía la audacia que él mismo practicó en sus pocas pruebas manejando F3 y siempre en las calles donde conducía desaforadamente, lo cual puede estar entre las causales del accidente. Por sus cabinas pasaron Carlos Reutemann, Nelson Piquet y al mando de una de ellas, en 1994, se accidentó y murió Ayrton Senna, situación que fue muy compleja para el equipo por los múltiples cuestionamientos que se le hicieron a la integridad del carro.

Williams y Montoya 

Frank Williams y Juan Pablo Montoya.

Foto:

Archivo EL TIEMPO / AFP

Colombia volvería a aparecer en la mira de Frank en 1998, cuando en el equipo de David Sears, que era una especie de sucursal de Williams en las categorías promocionales, Juan Pablo Montoya ganó el campeonato de la F3000. Williams convocó a un test en Barcelona a cuatro candidatos para ser su piloto de pruebas de la F1, donde corría Villeneuve, y el joven colombiano lo ganó ampliamente aunque Williams y Patrick Head lo consideraron aún inexperto para la F1.

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Frank trajo a Juan Pablo a la F1, en la cual le ofreció 11 poles, 4 victorias en Alemania, Monza, Mónaco y Brasil, en 2004

Se dio entonces el acuerdo con Ganassi y JPM pasó dos años en la Cart de Estados Unidos, donde fue campeón de entrada y de cuyo calendario fue recomprado por Williams en 2001. Con los antecedentes anotados en su afinada puntería para conseguir pilotos (“son la pieza más barata del carro, se cambia en media hora y siempre hay alguien en la puerta pidiendo el puesto”, decía Williams), Frank trajo a Juan Pablo a la F1, en la cual le ofreció 11 poles, 4 victorias en Alemania, Monza, Mónaco y Brasil, en 2004, que fue la última de Juan en Williams y la penúltima de la historia del equipo antes de que el venezolano Maldonado ganara en España, en 2012.

Desde ese entonces, la órbita de Williams en la F1 perdió la altura increíble que había logrado desde cuando trajo los patrocinios de los poderosos árabes a la categoría y cuyos fondos le dieron la respiración necesaria para estar hasta finales de 2020 en la cabeza de su equipo, aunque era su hija Claire la ejecutiva de la escudería y de la tradición de tiempo atrás.

Frank murió a los 79 años, meta que muchos no le pronosticaron cuando estaba en el hospital de Marsella, como tampoco le auguraron la construcción de una historia tan fantástica en la F1, teniendo en cuenta que era un equipo privado que se hizo con los sobrantes mecánicos de los grandes.

Hoy, el equipo es propiedad de un grupo inversionista de Estados Unidos, Dorilton Capital, que ha prometido mantener la tradición y garantiza la supervivencia de un conglomerado de más de 700 personas, el cual era impensable cuando Frank cambiaba verduras por bujías, 50 años atrás. O cuando llegó tarde a la ceremonia de su matrimonio y no asistió a la celebración porque tenía cosas por hacer en el taller. Pero en el recuento de la historia, Virginia Williams, fallecida en 2013, fue su principal patrocinadora.



A 180

JOSÉ CLOPATOFSKY
DIRECTOR DE MOTOR
@joseclopa

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