Así es una carrera de Fórmula-E, cúspide de los carros eléctricos

Así es una carrera de Fórmula-E, cúspide de los carros eléctricos

Glamur y belleza se conjugan con tecnología y velocidades que llegan a los 280 km/h.

Carrera de Fórmula-E de carros eléctricos en Santiago

Las altas temperaturas marcaron el ritmo de competencia en la carrera de Fórmula-E de Santiago de Chile. Los pilotos aprenden a manejar el calor de las baterías.

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Foto: Rodrigo Garrido / REUTERS

Por: Felipe Motoa Franco
12 de febrero 2019 , 08:00 p.m.

En menos de un minuto bajo el sol, los cuerpos de los espectadores sudan en las tribunas. La frente, cinco minutos después, es una cascada. Más allá, los pilotos de Fórmula–E, que en la grilla de partida esperan la luz verde para disputar la carrera de Santiago de Chile, tendrán que aguantar una hora de competición. En sus bólidos, la temperatura pasa de 40 grados Celsius.

Son las cuatro de la tarde del sábado 26 de enero del 2019. El verano austral alumbra en su apogeo, y el circo de la velocidad eléctrica se ha instalado en la capital chilena. En los alrededores del parque urbano O’Higgins se correrá la tercera válida del mundial, que rueda por las calles de 12 ciudades en cinco continentes. Empezaron en diciembre y acabarán en julio.

A diferencia de la Fórmula–1, antes de la largada no hay ruido de motores que sacudan los tímpanos. Aquí, lo más bulloso son el público y el narrador de televisión, cuya voz se amplifica en altoparlantes para que todos sigan los detalles. Múltiples pantallas a lo largo del circuito ayudan a que la gente vea cómo se luchan los puestos.

A lado y lado de la recta principal hay dos mundos. Allá, el pit lane o boxes, espacios designados para cada equipo y sus monoplazas: ingenieros, mecánicos y directores analizan y dejan como flechas los vehículos antes y durante la competición.

Acá, una tribuna popular hierve; y al costado, acordonada por vallas y cordones de seguridad, una gran carpa llamada E-Motion, con aire acondicionado, comidas, bebidas y todo el bienestar de la primera clase: bajo techo, en este gran hall de 20 metros de ancho por 50 metros de largo, se goza de unos 23° C. Nadie suda.

Tres horas antes de la partida, la zona de pits no era solo un hervidero, sino también un hormiguero lleno de gente que, con sombrillas unos, con gorras y gafas otros, o a piel expuesta algunos más, desfilaban tomándose las selfis del caso y observando las intimidades de los equipos. En esas, una presentadora inglesa, de piel canela, pelo amarillo, piernas apretadas y gafas al estilo Sofía Loren, posa sentada sobre uno de los monoplazas. Sin dejar de mirar al camarógrafo y sin borrar su sonrisa ni por un instante, entrevista al piloto:

What do you feel inside of this machine”, pregunta, queriendo saber qué se siente dentro del vehículo. El joven, empacado en su overol repleto de publicidad, responde con ingenio: “It’s like be in a sauna room while you drive at 170 miles per hour”. En seguida, los flashes de los reporteros, y los celulares accionados por los metiches de turno, disparan contra ambas figuras. El vestido rosado de ella, tan corto que deja expuesto el nacimiento de sus posaderas, rivaliza en vistosidad con el dorado y naranja del automotor.

Carrera de Fórmula-E de carros eléctricos en Santiago

El equipo Envision Virgin Racing ganó la carrera de Santiago de Chile; compite contra marcas como BMW, Audi, Mahindra.

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EFE

Desarrollo

El sentido de meterse en un carro que hierve como un sauna que rueda a 170 millas por hora, como respondió el conductor entrevistado, no es solo vencer en la pista y levantar un trofeo. En esta organización, avalada por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), se juega mucho más que eso:

“Jaguar y BMW, por ejemplo, innovan en tecnología en sus carros de Formula-E (F-E), y luego traspasan ese conocimiento a los autos de calle. Esto convierte la competición en una plataforma relevante”, explicó Alberto Longo, director general de F-E, en una entrevista previa al grand prix.

Lo anterior cobra más relevancia cuando se revisan las cifras proyectadas de crecimiento de los vehículos eléctricos en el mercado global. Según Francesco Venturini, CEO de Enel X (filial para la electrificación de la movilidad, de la multinacional Enel, proveedora de la energía para la carrera), los eléctricos representarán en el 2025 el 11 por ciento del mercado automotor; en el 2030, el 28; al 2035 llegarán al 43 por ciento y en el 2040 habrán superado a los de combustión, tomando el 55 por ciento de la torta.

Así empiezan a aclararse las razones de fondo por las cuales esta serie ha ganado resonancia desde que se corrió el primer campeonato, entre 2014 y 2015. Hasta la temporada anterior, era necesario usar dos carros por piloto, pues la demanda de electricidad era tal que las baterías no alcanzaban para el tiempo de carrera estipulado. Sin embargo, una segunda generación de baterías, carros y supercargadores ha sido incorporada, y ahora basta con un solo monoplaza para todo el rodaje: aceleran de cero a 100 kilómetros por hora en 2,8 segundos; su poder de energía es de 250 kW.

A ganar

En la carpa del E-Motion, donde las modelos de protocolo no miden menos de 1,70 metros, se bebe champaña a borbotones, mote con huesillo (bebida típica de Chile que incluye un durazno), gaseosa y agua. El maridaje es con sushi, cola de langosta, bocados de pescado y hamburguesas para los más pragmáticos. Todo se despacha desde barras atendidas por hombres y mujeres en cuyo casting no se cuela la palabra feo. Los comensales degustan lo suyo en sofás y mesitas altas, tipo bar.

Valeria Mazza, la supermodelo y empresaria argentina, pasa desfilando en busca de su grupo de acompañantes, y desde atrás la alcanza un combo de admiradores: “Valeria, ¿nos regalas una foto?”, inquiere una muchacha. “Seguro”, accede la rubia, y les entrega su sonrisa de femme fatale que tanta gloria le trajo en décadas pretéritas.
Ministros, gerentes de multinacionales, Ceos de empresas patrocinadoras y gente de farándula comen, beben y conversan mientras la multitud, afuera, y los pilotos, en los carros, palpitan en la carrera que ha sido largada. Aquí adentro hay pantallas y dos tarimas por las que han pasado un mago con su show y unos músicos de renombre en Chile.

Aceleran de cero a 100 kilómetros por hora en 2,8 segundos; su poder de energía es de 250 kW

Así avanza el tiempo, cuando aparece Elena, una alemana nacida al norte de Baviera. Rubia, dientes brillantes, blanca como porcelana, de pantalón y camiseta polo negros, se ofrece a limpiar las gafas del observador:

Viajo por todo el mundo (lo mismo la mayoría de las personas que trabajan en el servicio de catering) con la Fórmula–E, promocionando marcas. Acabamos una carrera, nos quedamos uno o dos días más en la ciudad y luego nos vamos al siguiente país”, cuenta la modelo de protocolo, antes de obsequiar un souvenir.

En una de las mesas, Montserrat Retamal Aguilar (chilena), esposa del piloto suizo Edoardo Mortara (equipo Venturi), come a la vez que cuida a su hija de dos años y medio. La pequeña salta y baila al ritmo de la música de fondo, desparpajada. “Le gusta hacer show y que la aplaudan”, indica Montserrat. “Antes acompañaba a Edoardo a todas las carreras, pero hoy vivo en Suiza y con la niña no puedo viajar tanto”, agregará más tarde.

Inglés y español rivalizan como las lenguas más habladas en la carpa; pero mientras que el idioma de la reina Victoria siempre dice presente, el acento y las voces que le rivalicen dependen del país que hospede la competencia.

Al mirar hacia arriba, se ve un cielo raso decorado con redes de pesca y mangueras de luz. Estas fueron recicladas luego de ser aprovechadas en el mar por pescadores chilenos. Una apuesta más por lo sostenible, por frenar el cambio climático, por las energías limpias.

Carrera de Fórmula-E de carros eléctricos en Santiago

Sam Bird (británico), del equipo Virgin, ganó la carrera en Santiago de Chile.

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EFE

Bandera a cuadros

De regreso en la pista, los carros han acelerado suficiente para llevar al límite su potencia. Las vueltas se suceden y la bandera a cuadros se deja ver en el siguiente cruce de meta: Sam Bird (Envision Virgin Racing) gana la competencia; Pascal Wehrlein (Mahindra) y Daniel Abt (Audi ABT) completan el podio. En promedio, han perdido de dos a tres kilos por sudoración y esfuerzo físico.

‘Sam Bird triunfó en el infierno de Santiago’, escribirá más tarde un periódico local: título insuperable que resume una carrera eléctrica llena de calor, sauna, energía y velocidad.

FELIPE MOTOA FRANCO
En Twitter: @felipemotoa
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