El acoso sexual en el deporte: un caso lamentable y muy frecuente

El acoso sexual en el deporte: un caso lamentable y muy frecuente

Las denuncias de Rozo y Perilla son una muestra de un problema que se repite en muchas disciplinas.

Carolina Rozo, fisioterapeuta de la Selección Colombia sub-17

Carolina Rozo asegura que nadie atiende las quejas del fútbol femenino.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Por: José Orlando Ascencio
16 de marzo 2019 , 08:56 p.m.

Los casos de acoso sexual denunciados en las últimas semanas en el deporte colombiano son apenas una muestra de una problemática muy delicada que en otras disciplinas con menos exposición en medios es, lamentablemente, mucho más frecuente.

La denuncia que llevó a la Fiscalía Carolina Rozo, exfisioterapeuta de la Selección Colombia femenina Sub-17, contra el técnico de ese equipo, Didier Luna, y la que presentó la semana pasada el árbitro Harold Perilla contra Óscar Julián Ruiz son los antecedentes más recientes. Sin embargo, el tema del acoso e, incluso, de abuso sexual no es nuevo en el deporte.

Hay casos emblemáticos en la historia, como el de la gimnasta rusa Olga Korbut, ganadora de cuatro medallas de oro en los Olímpicos, tres en Múnich 1972 y una en Montreal 1976, quien aseguró en 1999, ya retirada del deporte, que había sido “esclava sexual”, de su entrenador, Renald Knysh. El técnico fue procesado, pero finalmente salió absuelto por falta de pruebas.

Otro caso con mucho ruido fue el de la saltadora mexicana Laura Sánchez, quien llegó a ser medalla de bronce en los mundiales de atletismo de Barcelona, en 2003. El entrenador de Sánchez, Francisco Rueda, renunció a su cargo intempestivamente. Luego, la mamá de la deportista reveló que Rueda había mantenido relaciones sexuales con su hija y que también la obligó a tenerlas con su esposa, amenazándola con no llevarla a los Olímpicos de Atenas 2000 si no lo hacía. Finalmente, la deportista no solo rompió su silencio, sino que acusó a su mamá de cobrar dinero por revelar el escándalo.

fomentar la denuncia de terceras personas que saquen los casos a la luz

A raíz de ese y de otros casos que se registraron por la misma época, el Comité Olímpico Internacional publicó en 2006 la ‘Declaración de consenso sobre el acoso y el aviso sexual en el deporte’, en la que exigió a todas las organizaciones deportivas “desarrollar políticas de prevención de acoso sexual, a evaluar el impacto de esas prácticas abusivas e incluso a fomentar la denuncia de terceras personas que saquen los casos a la luz”.

También el Código de Ética Deportiva de la Unesco les endilga esas responsabilidades a las entidades que manejan el deporte. La primera responsabilidad es “Velar por la implantación de garantías en el contexto de un marco general de apoyo y protección a menores, jóvenes y mujeres, con objeto de proteger del abuso y acoso sexual a los grupos antes mencionados y de impedir la explotación de los menores, en particular de los que muestren aptitudes precoces”.

Sin embargo, muchos de esos casos no salen a la luz pública ni mucho menos alcanzan a ser denunciados a las autoridades. Y otros se presentan a la justicia ordinaria mucho tiempo después de que ocurren. La denuncia de Carolina Rozo se conoció más de un año después de que ocurriera el supuesto acoso de Luna, al que le imputaron cargos el pasado 11 de marzo.

Por su parte, Perilla apenas vino a presentar la denuncia a la Fiscalía el pasado 8 de marzo, aunque la escarapela Fifa la perdió dos años atrás y el acoso sistemático que denunció de parte de Ruiz y de Ímer Machado, exárbitro y miembro de la Comisión Técnica, se venía presentando desde mucho antes.

Para el deportista, su entrenador es casi un ídolo. Se siente sometido a su autoridad y denunciar es casi imposible

“Es un tema complejo, sobre todo porque generalmente el abusador tiene un nivel de superioridad. Para el deportista, su entrenador es casi un ídolo. Se siente sometido a su autoridad y denunciar es casi imposible. Uno muchas veces viene a conocer de esos casos después de 10, 15 años, cuando la persona sale del yugo del entrenador y ya no tiene miedo de denunciar”, declaró el director de Coldeportes, Ernesto Lucena.
Ni Coldeportes ni el Comité Olímpico Colombiano tienen una estadística acerca de los casos denunciados ni de los que terminan bajo el análisis de las autoridades.

“Nunca se ha hecho. A raíz de todos estos temas queremos trabajar con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Ellos tienen un diagnóstico interesante sobre el tema de abusos, pero ojalá podamos caracterizarlo en el tema del deporte”, señaló Lucena. Y agregó: “Hay que advertir que Coldeportes no puede suplir las funciones de la Fiscalía General de la Nación ni del ICBF, pero sí una labor de acompañamiento y capacitación hacia las ligas y clubes cuando ellos lo requieran. Hay mucho abuso también sobre los niños, eso no distingue género, y por eso la importancia es trabajar sobre los entrenadores del deporte base y conocer su perfil psicológico”.

Un ‘caso emblemático’

La ONG Asociación Colombiana de Mujer y Deporte (Asomujer y Deporte) tiene el reporte que, solo en los dos meses y medio que van del 2019, se han denunciado, sin contar los dos hechos de fútbol ya citados, 13 casos de acoso y abuso sexual, ocho en deportistas que practican levantamiento de pesas y cinco en lucha.

“El boom del caso del fútbol es evidente, ¿pero a las otras deportistas quién las defiende?”, dijo la presidenta de Asomujer y Deporte, Aurys Espinel.

El de las pesistas ya tiene consecuencias: el entrenador de las deportistas, Pedro Julio Echeverría, ya fue capturado. Este viernes le imputaron cargos por “acceso carnal violento en concurso homogéneo sucesivo agravado, acto sexual violento agravado y acoso sexual”.

El lunes, el juez séptimo penal del circuito de Barranquilla, Camilo Pardo, decidirá si envía o no a la cárcel a Echeverría.

Aunque existían denuncias desde 2013 contra Echeverría, solo ahora los casos comenzaron a tomar forma, cuando las deportistas afectadas comenzaron a aportar pruebas contra él. Asomujer y Deporte envió cartas en octubre de 2018 a Coldeportes y al Comité Olímpico Colombiano para dar conocimiento de esta y otras irregularidades.

“Las cinco primeras denuncias quedaron en letra muerta. Desde el año pasado, una mamá, que es la más valerosa, cogió todos los wasaps que el señor le mandaba a la niña, hasta que un día le puso cita en un motel”, explicó Espinel.

Esta es una pelea muy difícil, con una dirigencia que no quiere aceptar estos problemas. Cuando la primera niña abrió la boca, otras tres dijeron que les habían hecho lo mismo. Eso fue en agosto del año pasado. El presidente de la Federación dijo que eso era una ‘cacería de brujas’. Otras cinco denuncias que tenía el señor no habían sido procesadas”, agregó.

El caso llegó a la Mesa Nacional de Violencia contra las Mujeres, donde tienen representación, entre otras entidades, la Procuraduría, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y Medicina Legal. Las deportistas y sus familias recibieron el acompañamiento de la Defensora Delegada para los Derechos de las Mujeres y Asuntos de Género, Diana Rodríguez. El caso fue calificado como “emblemático para el deporte”.

“Lo más triste es que algunas deportistas salieron a defender al entrenador. Decían que era un hombre correcto y que sus compañeras eran unas prostitutas”, se lamentó Espinel.

Prevención

El Comité Olímpico Internacional ordenó hace casi 13 años a todas las organizaciones deportivas hacer programas de prevención contra el acoso y abuso sexual.

“Coldeportes, a través de dos de sus direcciones, está tratando de hacerle frente al tema. Primero, a través de la de Inspección, Vigilancia y Control, queremos abrir una ventanilla de acompañamiento jurídico a todas las personas que quieran denunciar, que estén vinculadas al deporte y no sepan la manera de hacerlo. Y lo segundo, a través de la Dirección de Desarrollo y Fomento, buscamos hacer capacitaciones a nivel nacional de la mano de la Vicepresidencia de la República, a través de la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer”, dijo Lucena.

Asomujer y Deporte comenzó en 2012 un proyecto para concientizar a deportistas acerca del acoso sexual, pero también sobre temas como los derechos sexuales reproductivos y la prevención del embarazo.

“Empezamos con karate, sóftbol y algunas futbolistas. Tomamos un grupo de 25 karatecas que le habían dado glorias al país para aplicar el plan piloto. El ICBF nos brindó retroalimentación. Y en 2012 hicimos un proyecto en Pasacaballos (corregimiento de Cartagena) con 12 niñas jugadoras de sóftbol, donde las niñas son presa fácil para caer en la prostitución, la trata de personas y el abuso sexual. Esa experiencia de Pasacaballos la llevamos a otros ocho municipios y se le propuso al ICBF que nos permitiera que en cada municipio hubiera una mujer deportista como cabeza del proceso”, explicó la directora de Asomujer y Deporte.




José Orlando Ascencio
Subeditor de DEPORTES
En twitter: @josasc

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