La fe que conquista finanzas

La fe que conquista finanzas

Estructuras cristianas incursionan con más fuerza en actividades políticas, con soportes financieros

Finanzas cristianas

Estructuras cristianas incursionan cada día con más fuerza en actividades políticas, porque también tienen los soportes financieros para hacerlo.

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iStock

Por: Unidad de Datos
14 de agosto 2019 , 12:54 p.m.

¿Cuál es el sistema económico que agrada a Dios? una investigación antropológica en las iglesias pentecostales colombianas revela las similitudes entre el crédito y la creencia. Su autora, Rebecca Bartel, plantea que “el capitalismo tardío, financiero, requiere y está sustentado por sistemas de fe”.

El ejemplo más relevante es la Misión Carismática Internacional (MCI), fundada por César Castellanos y Claudia Rodríguez de Castellanos, actual Senadora de República por Cambio Radical. Este movimiento ya es una megaiglesia en Colombia que se exporta al extranjero. Allí la fe está puesta en un Dios benefactor, que premia el esfuerzo y el sacrificio con prosperidad a todo nivel, tal como el libre mercado promete bienestar a quienes trabajan más.

Así, el sistema religioso y el económico estarían soportados por la misma necesidad de ‘creer’ y en el MCI, como en otras miles de iglesias pentecostales, se cree en ambos. Por eso es que los pastores César y Claudia no sólo dan sermones religiosos sino que también crean y distribuyen materiales cristianos para conseguir el éxito financiero en el mercado de los capitales.

Estos materiales se descargan en la página web o en la app, se explican en medio de las prédicas y se aplican en las reuniones privadas de las células, que son un grupo de doce discípulos y un predicador. También, en las reuniones familiares de los domingos es frecuente escuchar al pastor o pastora de turno repetir al auditorio la frase: “esta es la fe que conquista finanzas”. El MCI produce, además, contenidos y materiales de estudio en los que subyace de formas evidentes o soterradas la condena al comunismo como un demonio.

Para los más puristas esta tendencia abre la puerta de la casa de Dios a algo profano y mundanal, como era el dinero, pero miles de colombianos de todos los estratos socioeconómicos y condiciones sociales son ya seguidores del MCI y manejan con naturalidad las similitudes de esta iglesia con una empresa multinivel.

Rebecca Bartel es antropóloga de las religiones, ella hace etnografía en los llamados Nuevos Movimientos Religiosos colombianos desde 2002 y con ello construye una tesis que nombró “espiritualidades de libre mercado”.

La senadora Claudia de Castellanos fue consultada para hablar de política, MCI y economía pero canceló la entrevista y, a la fecha de publicación, tampoco hizo llegar las respuestas a las preguntas enviadas.

De la alabanza al endeudamiento

La profesora Bartel, que co-dirige el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Estatal de San Diego, en Estados Unidos, donde también enseña en el departamento de Estudios de Religión, expuso los hallazgos de su investigación en Colombia en el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, en Bogotá. Ese día inició su explicación con la siguiente escena:Estamos en la Misión Carismática Internacional, en un congreso de mujeres. Estoy parada al lado de Fernanda. Es marzo del 2015. Ahí estamos miles de mujeres, solamente mujeres, y acabamos de tener un tiempo de alabanza bien emotivo, como son los momentos de alabanza pentecostal. Hay mujeres humildes, madres cabeza de familia, también de clase media, de comunidades, mujeres de todo tipo y de todo Colombia.

No sé si han estado dentro del auditorio de la Misión Carismática, es un auditorio gigante y todas las luces están bajitas y las mujeres están en momento de plena oración. Algunas tienen sus brazos alzados, con los ojos cerrados, las lágrimas cruzando por sus cachetes, otras están arrodilladas orando hacia el señor.

Se escucha por aquí, por allá, una oración, un llanto, una petición por un hijo, una petición por un trabajo, por cualquier tipo de violencias que habían experimentado esas mujeres. También por la prosperidad y, pues, la prosperidad en esos espacios muchas veces no significa más que la sobrevivencia para el próximo día.

Y de pronto salen unos ujieres [referente a ‘los que tienen la llave del reino’], algunos con bolsas para recibir la ofrenda y otros con chalecos que dicen ‘datáfono’ atrás. Y estos que salen con sus datáfonos los alzan, son lucecitas en una sala oscurita.

La pastora sale a la tarima y empieza a explicar: bueno, pueden pactar con Dios, ojalá un sacrificio económico y, con ese sacrificio económico, Dios les va a recompensar. Dios, por ese sacrificio económico que usted puede hacer, puede resolver su conflicto, lo que se necesita es fe y, pues, una tarjeta.

Fernanda, que está a mi lado, llama al ujier y el ujier se sienta a su lado y le dice, muy discretamente, ‘¿cuántos pagos?’, y fernanda le dice, ‘12’, y el ujier, ‘bueno, que Dios le recompense por 100’. Y le quita el papelito al datáfono y Fernanda lo firma.
Y en el momento de orar por esos pactos, Fernanda alza el recibo de su pago y ora por él.

Luego, cuando Fernanda y yo estuvimos hablando sobre el Congreso, yo le pregunté sobre el pacto y ella me dijo: ‘sí, sí, claro, yo me endeudé un poco, sentí que Dios me estaba llamando para hacer el pacto para crecer mi célula’. Y yo le pregunté: ‘Fernanda, ¿te endeudaste con Dios?’ Y me dijo: ‘¡pues, claro! ¿no estamos todos endeudados con Dios?’, me dice: ‘¿no es que tener deuda es tener fe?’.

El milagro económico

La Misión Carismática Internacional (MCI) nació en Colombia, cuando los pastores Claudia y César Castellanos hacían en su casa un evento llamado ‘noches de milagros’. Hoy MCI tiene su sede principal en el Centro de Convenciones G12, que ocupa una manzana entera en la Avenida Las Américas con la troncal NQS, de Bogotá.

Allí hay espacio para una plazoleta de comidas, una guardería cristiana, un área de venta de artículos cristianos y bisutería, un salón para clases de baile, un área de fidelización y un enorme auditorio donde se ofician los cultos con logística de conciertos: escenario, cámaras de grúa, luces robóticas, micrófonos inalámbricos de diadema y proyección de diapositivas con mando a distancia. Y esa no es la única sede que tienen en la capital.

Según su página web, hay 49 sedes más de esta iglesia en ciudades del centro del país y otras tantas en el extranjero. Así, el MCI es una megaiglesia en Colombia y, además, una iglesia transnacional. Un verdadero milagro económico, que es motivo de orgullo e inspiración para sus más de 200 mil creyentes colombianos.

El pastor César realiza giras en el exterior en las que extiende su fe en Dios igual que sus consejos financieros y hace alianzas políticas y apariciones públicas en las que condena el comunismo.

Haría falta recordar cómo muchos cristianos conformaron las bases sociales que votaron No en el plebiscito al Acuerdo de Paz con la ex-guerrilla de las Farc en 2016 por razones anti-comunistas unidas a la ideología de género: “no al homo-castro-chavismo”, se escuchaba en sus consignas, y “no a la dictadura gay”. En su momento estos lemas fueron inesperados e incomprensibles para muchos partidarios del Sí, pero a la luz de los Castellanos y otros líderes de opinión cristiana, lo que amenace el sistema económico que los sustenta es inadmisible y los guerrilleros fueron asumidos de entrada como comunistas, luego: hay que oponerse a que influyan en el poder público de la manera más mínima.

Sin embargo, otros pastores de iglesias carismáticas en territorio hicieron campaña por el sí al plebiscito. Aquí, señala la investigadora, hay grandes diferencias entre las megaiglesias (por ejemplo en MCI), que están sobretodo en ciudades y tienen cultos masivos, con las iglesias pentecostales o carismáticas rurales.

es fe en el mercado igual que fe en Dios y a veces hay una confusión entre cual es cual

La investigadora estudió una pequeña iglesia pentecostal ubicada en el Magdalena Medio, en el corregimiento El Garzal, donde el pastor Salvador Alcántara convenció a sus fieles de apoyar el Acuerdo y, además, de sustituir voluntariamente los cultivos de coca. “Pero la cosa es que también tienen una cooperativa de producción de cacao”, cuenta la profesora que la creación de esta cooperativa fue liderada por Salvador y hoy ya están haciendo envíos al exterior.

“Ese cacao se exporta gracias a unos acuerdos de libre mercado … ¿sí?”, enfatiza, para hacer evidente que en este caso particular para creer en el Acuerdo de Paz fue necesario creer en el pastor que lideraba la creación de un negocio, de una empresa exportadora. De nuevo, fe en el mercado.

Bartel resume así: “es fe en el mercado igual que fe en Dios y a veces hay una confusión entre cual es cual”. Se puede decir que esto está sustentado en la Teoría de la Prosperidad, que irrumpió en las corrientes católica y protestante del cristianismo para acercar a los cristianos a la derecha.

La promesa del crédito

“Con Su sacrificio en la Cruz, Jesús también nos hizo libres de la maldición financiera”, se lee en la guía de estudios para células que firma el pastor César Castellanos, en la que explica que “en la Biblia encontramos que la pobreza en muchos casos es el azote de alguna maldición que hubiese entrado en el individuo, o en su familia, por algún pecado del pasado”.

Esta interpretación de las escrituras contraviene la idea católica-romana de que hay que ser humilde para heredar el reino de los cielos. La Teología de la Prosperidad no espera el juicio final, predica que lo que Dios quiere es que los creyentes estén bien ya, de una vez, en la vida terrenal.

Así, en MCI se preocupan por ayudar a los creyentes a resolver sus angustias financieras. Tienen, por ejemplo, una guía para salir de deudas en la que hay seis pasos: cuatro son los mismos que le daría el banco y los últimos dos provienen de la nombrada Teología: Estar al día con Dios en relación a diezmos y ofrendas, pero, si ha fallado, arreglarlo con un pacto; si tiene dudas de hacerlo (de entregarle el dinero a la iglesia, como intermediaria divina), porque no sabe si podrá llegar a fin de mes, la guía lo manda a tener la convicción de que Dios suple toda necesidad.

Los consejos llevan la firma de Claudia Rodríguez de Castellanos, quien no sólo es pastora y fundadora de esta megaiglesia sino también senadora de la república por el partido Cambio Radical, una jugada política del movimiento que durante 12 años había apoyado a Álvaro Uribe Vélez y su partido.

Esta convicción de fe en que Dios resolverá las angustias económicas si se le entrega un sacrificio en dinero, es la que explora la profesora Bartel para decir que eso es exactamente igual en el neoliberalismo: “si tienes fe en el mercado, si tienes fe en el sistema económico, si tienes fe en la desregulación del sector financiero, en la mano invisible, las cosas van a mejorar. Esa es la promesa del crédito”, por eso concluye que vivimos en tiempos de “espiritualidades de libre mercado”.

Revivieron las indulgencias

Si bien hay una escena de la biblia cristiana que describe el momento en el que Jesús es interpelado por los impuestos romanos y éste responde que ese no es su asunto con el célebre “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, la profesora recuerda que “la iglesia cristiana siempre ha estado metida en cuestiones económicas”.

“La razón por la cual hubo la reforma protestante en el siglo XVI fue porque Martín Lutero estaba muy en desacuerdo con las indulgencias de la iglesia católica”, dice.

Martín Lutero era protestante, los Castellanos también, pero el primero se opuso a la práctica de “pagar para que uno mismo o sus familiares no pasaran por el purgatorio y fueran directo al cielo” y ese pago era para la institución católica, recuerda la profesora. Los Castellanos, por el contrario, sí recogen dinero en sus iglesias bajo el argumento de estar a paz con Dios.

Esto último se conoce como el pacto con Dios que se hace hoy en muchas iglesias pentecostales además del MCI, es decir, protestantes. Es la contra-reforma de los descendientes de Lutero.

¿Qué es el pacto?

Los pastores pentecostales que predican la Teología de la Prosperidad, que no son todos, invitan a hacer lo que ellos llaman ‘un pacto con Dios’. Es un intercambio en el que el creyente realiza un ‘sacrificio económico’, con destino a la cuenta de la iglesia, con el objetivo de que Dios le resuelva un problema específico.

Por el lado de la rama católica, han existido desde siempre otras formas de dar dinero en la eucaristía: la ofrenda o ‘limosna’, que es dar lo que se puede; y el diezmo, que es el 10% de un salario del creyente. Ambas han sido de carácter voluntario.

En algunas iglesias el pacto se hace con tarjeta de crédito

En principio el pacto de los pentecostales también es voluntario, pero se explica como una semilla y depende de cuántas semillas se siembren será la abundancia de la cosecha divina. La cosecha entendida como la prosperidad, familiar y financiera. Esto, aunado a que las enfermedades, el desempleo y la pobreza se explican como consecuencias de una mala relación con Dios, que se arregla con un pacto, se traducen en un alto grado de persuasión para pactar.

“En algunas iglesias el pacto se hace con tarjeta de crédito”, dice la profesora Bartel, “ahí es donde uno se empieza a preguntar hasta qué momento el sistema económico está formando una práctica religiosa o hasta dónde una práctica religiosa está formando una práctica económica”.

El espacio para pactar se abre todos los domingos en el G12 Centro de Convenciones del MCI en Bogotá. Cinco veces cada domingo. No siempre después de la alabanza, sino, incluso, como preámbulo de la prédica. Los ujieres guardan los recibos de las transacciones bancarias en bolsas de tela similares a las que se usan para recargar dinero en los cajeros bancarios, las cierran en medio del auditorio con candados de combinación.

El multinivel de los 12 apóstoles

El G12 es la fórmula de expansión, evangelización y ascenso en el MCI. Consiste en que cada una de las personas que asiste al culto debe tener doce discípulos, es decir las ‘células’ y cada uno de los miembros debe estar trabajando a su vez por conseguir y fidelizar a sus propios doce discípulos.

“Tanto César Castellanos como Claudia Castellanos tienen sus grupos”, explica Bartel, “y eso es una estrategia empresarial súper exitosa, porque ahí está el neoliberalismo, ahí está Amway, Mary Kay, Herbalife, Nu Skin”, todas empresas con el modelo de multinivel. De hecho, Bartel hizo investigación con una de estas empresas en Colombia y cuenta que “hay varias personas de Nu Skin que hacen parte de la Misión Carismática”, algunas le decían “lo que yo aprendo en la iglesia me sirve mucho para mi negocio”.

Las células se reúnen semanalmente en las casas de sus integrantes, hay materiales disponibles en el salón del culto para aprender a liderarlas. Además, cuenta Bartel, “también hay clases en la Universidad de la Vida”, estas son para alcanzar el título de pastora o pastor. Allí la enseñanza se basa en ‘la escalera del éxito’, una formación que dota a los creyentes en competencias como el liderazgo, el trabajo en equipo, la disciplina y el poder de convencimiento, cosas que también les sirven en la vida laboral.

La investigación de la profesora Bartel no quiere señalar a unos creyentes dopados ni a unos pastores mentirosos. Su intención va más allá, quiere explicar la apertura religiosa de la mano de la apertura económica, para entender que la religión de nuestro tiempo dota a sus creyentes para la supervivencia en el actual sistema económico, el capitalismo financiero o neoliberalismo, para el que no se educa en la escuela.UNIDAD DE DATOS

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