Abusan de su hija y ella se enfrenta a un sistema inhumano

Abusan de su hija y ella se enfrenta a un sistema inhumano

Interponer una denuncia por este delito suele ser una tarea tediosa y burocrática.

Abusan de su hija y se enfrenta a un sistema inhumano / Pequeñas inocentes

Carla*, de cuatro años, disfrutaba ir a clases de ballet, pintar en las tardes después del colegio y armar rompecabezas. Pero esto cambió inesperadamente

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Juan Camilo Melo

Por: Julián David Ramírez Castro
EL TIEMPO - GDA
01 de febrero 2019 , 02:08 p.m.

Carla*, de cuatro años, disfrutaba ir a clases de ballet, pintar en las tardes después del colegio y armar rompecabezas. Pero esto cambió inesperadamente. “Ella dejó el ballet y ya no le gustaba pintar, se alejó de todo. También lloraba todo el tiempo, tenía insomnio”.

(Si quiere escuchar una adaptación sonora de esta historia, puede hacerlo aquí):

Así describe Melissa Trujillo los cambios súbitos que su hija empezó a tener. La mamá, sicóloga, se alertó, se preocupó. “Mi hija no soportaba que le quitara la ropa ni para bañarla. Empecé a notar molestias en sus genitales. Se volvió muy agresiva y ella jamás había actuado así”, relata.

Melissa recuerda el 23 de noviembre de 2018 como “el día en que todo comenzó”. Era viernes y ella llegó hasta la Subdirección Local para la Integración Social del barrio Fontibón, en el occidente de Bogotá, en donde fue citada por Mirna Higuera Bohórquez, para escuchar que había indicios de abuso contra su hija por parte de un profesor del jardín infantil.

Mi hija no soportaba que le quitara la ropa ni para bañarla.

La mamá estaba encontrándose de frente con las respuestas al comportamiento extraño de su hija. El abuso sexual irrumpió en sus vidas, lo cual no le cabía en su cabeza. Lo que le contaban no podía ser más terrible. No solo tenía que asumir lo incomprensible, sino también visibilizar el hecho ante las diferentes instituciones y esperar a que tomaran las medidas.

Con su voz apacible y un relato detallado, recuerda el extenuante proceso por el que ha tenido que pasar para denunciar el abuso sexual que sufrió su única hija.
Burocracia, falta de agilidad en los procesos de investigación y revictimización, son solo algunos de los problemas que ha enfrentado.

Los indicios del abuso fueron confirmados por el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses el 12 de diciembre de 2018, además, buena parte de los compañeros de Carla empezaron a contar que ella tenía comportamientos inusuales para su edad. Melissa los describe así: “ella empezó a tener alteraciones de sueño, conductas agresivas, conductas depresivas, comenzó a bajar de peso, tenía desórdenes alimenticios, era demasiado irritable”.

No solo la hija de Melissa sufrió abusos, lo que quedó al descubierto es que otros compañeritos de su salón también resultaron víctimas y dos mamás se lo contaron a Melissa. De hecho la investigación judicial acopia más denuncias en contra del mismo profesor, ya van dos denuncias de otros padres.

Medicina Legal reporta 79.334 niñas y adolescentes que presuntamente fueron víctimas de un delito sexual entre 2013 y 2017


El panorama sobre los abusos sexuales a menores en el país deja un balance funesto: Medicina Legal reporta 79.334 niñas y adolescentes que presuntamente fueron víctimas de un delito sexual entre 2013 y 2017. La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Juliana Pungiluppi, manifestó para EL TIEMPO, que sumado a estas cifras también se han identificado “retos enormes desde varios frentes”, estos van desde la revictimización por causa del sistema de denuncia, hasta la capacitación de defensores de familia en el manejo de estos casos.

Antes de que Melissa se enterara de los hechos, una compañera de su hija Carla, también de cuatro años, fue internada por una infección urinaria a mediados de noviembre en el Hospital de Fontibón, ella fue la primera en denunciar y cuenta lo que estaba pasando en el salón de clase.

Casos como este no son aislados en el país y en los últimos tres años han mostrado una tendencia al aumento: entre el 2013 y el 2017, la Fiscalía General de la Nación abrió 67.207 casos por violencias sexuales contra niñas y adolescentes. Los delitos van desde actos sexuales, matrimonio servil y esclavitud sexual; hasta explotación sexual comercial e inducción a la pornografía.


Melissa hizo la denuncia contra el profesor el 7 de diciembre de 2018. Agregó que durante este tiempo no recibió acompañamiento de la Secretaría para la Integración Social de la Alcaldía de Bogotá, ni tampoco información de que se haya activado la ruta ante el ICBF, como debe ocurrir en estos casos.

El sábado 8 de diciembre de 2018 Melissa acude al Caivas (Centro de atención Integral a víctimas de abuso sexual), al llegar se da cuenta que estas oficinas no abren los fines de semana, por lo cual no puede interponer la denuncia.

Ella intenta instaurar la denuncia el domingo 9 de diciembre en una URI (Unidad de Reacción Inmediata) de Engativá, pero le comunican que no es posible tomársela porque ese día la persona encargada no se encontraba y le recomiendan que regrese al Caivas.

Ya estamos cansadas con las otras mamás de todo esto

Melissa decide entonces ir al Bienestar Familiar, allí la asesoraron y acompañaron en el proceso de denuncia en el Caivas. “Para serte sincera ya estamos cansadas con las otras mamás de todo esto, ya hemos tocado puertas. En la Fiscalía no se han pronunciado. La audiencia la han cancelado varias veces (la última audiencia estaba programada para el jueves 24 de enero y fue cancelada). Ha sido una lucha constante con todo esto, a mí me ha costado hasta la salud, ya hace tres semanas estoy hospitalizada por un ataque de nervios”, cuenta.

Alejandra Maldonado, jefe de Prensa de la Secretaría de Integración de la Alcaldía le informó a este medio el 22 de enero pasado que una vez se conocieron los presuntos casos de abuso contra niñas y niños en jardines de Fontibón activaron la ruta ante el ICBF, emitieron un comunicado en que que esta situación se puso en conocimiento del ICBF, informó a la Fiscalía y al sector salud. Además, puntualizó que se ha acompañado a las víctimas y a sus familias con apoyo psicosocial.

Melissa dice que no ha sido así y contradice la información de la Secretaría de Integración. Cuenta que ella acudió el viernes 7 de diciembre a esa dependencia en busca de explicaciones. “Y resulta que ese día ya no había nadie porque estaban en una fiesta de fin de año, y me atendió un psicólogo y la encargada de los jardines. Lo que hicimos fue escribir que necesitábamos un comité general para hablar con todos los padres, ya que en los relatos de la primera niña se escuchan los nombres de otros pequeños. Lo anotaron ahí”. Y hasta esa acta llegarían, según Trujillo.

EL TIEMPO buscó a Cristina Vélez, secretaria de Integración Social y ella insistió en que desde el 20 de noviembre de 2018 se tiene conocimiento de los presuntos abusos a niñas y niños y se dio a conocer a los padres y a las autoridades.

“La decisión que tomamos fue retirar (del colegio) a la persona implicada en los hechos (el profesor), acompañar a la familia en el proceso de denuncia, como coadyudantes desde la Secretaría de Integración Social y acompañar a la familia”. Vélez reconoce que hubo solicitudes por parte de la familia para hacer una reunión con otros padres del salón, pero, según ella “los protocolos de no revictimización y de protección de la niñez, nos obliga a mantener estos casos uno a uno”.

Melissa y su hija Carla se vieron enfrentadas a lo que muchas víctimas de violencia sexual tienen que pasar en Colombia: la revictimización o el hecho de revivir el acontecimiento victimizante ante distintas autoridades.

Jineth Bedoya, líder de la campaña “No es hora de callar”, que defiende los derechos de las víctimas de abusos, ha llamado la atención de la justicia para que revise sus formas de proceder, que en algunos casos conducen a la revictimización. “Esto no solo me pasa a mí, le pasa a muchas mujeres que como yo han sido víctimas”, dijo.

La Ley 1146 de 2007 establece un marco de prevención y acción frente a la violencia sexual en menores, en esta se hace explícita la ruta de atención a seguir cuando un abuso sexual se produce y las pruebas se recogen bajo cadena de custodia. Lo que quiere decir que la víctima no está obligada a contar en múltiples ocasiones lo que sucedió ante diferentes instancias.

En el Caivas en Bogotá se observa claramente que desde la entrada quien llega a poner una denuncia debe contar prácticamente todos los detalles. Luego la víctima debe volver a contar la historia del presunto abuso a una funcionaria de la Fiscalía, después a un investigador y finalmente a un médico forense. Melissa recuerda que su pequeña hija de cuatro años no quería que le preguntaran más sobre lo que le habían hecho.

“Hay que ver cómo se fortalece el proceso probatorio para que se le crea a los niños y no se les revictimice. Debe ser más ágil y debería haber alineación de las autoridades judiciales en pro de las víctimas sin afectar el debido proceso”, asegura la directora del ICBF, Juliana Pungiluppi.

El 83% de los casos abiertos por violencias sexuales contra mujeres entre 2005 y 2017 corresponden a niñas y adolescentes


Según información entregada por la Fiscalía General de la Nación, entre 2005 y 2017 se han abierto 99.826 casos por violencias sexuales contra mujeres. De ellos el 83% (82.930) corresponden a niñas y adolescentes. 

Sobre el implicado en el abuso denunciado por Melissa, la secretaria de Integración Social, Cristina Vélez, aclaró que él llevaba 12 años haciendo parte del jardín infantil El Principito y fue desvinculado después de conocer los hechos. Además, aclaró que el presunto agresor no tiene antecedentes. Paradójicamente los lugares que deberían ser los entornos más seguros para las menores es en donde más se cometieron abusos sexuales en el país. De los casos en los que se pudo determinar el lugar del hecho, según Medicina Legal, la vivienda familiar fue el más frecuente, con 56.570 niñas abusadas entre 2013 y 2017. Le siguen la calle, con 4.210, y los Centros Educativos, con 1.945. 

Melissa no renuncia a visibilizar el caso que le pasó a su niña, a las autoridades a entregar resultados y evitar que el caso de Carla se quede entre el 82% de denuncias que no pasan de la etapa de indagación. Pese a todos los problemas que tuvo para denunciar, Melissa considera que esta es la única forma de dejar un precedente y así evitar que más casos ocurran. Los investigadores afirmaron que los resultados de sus pesquisas ya están en poder de la Fiscalía 421. Tanto Melissa como la Secretaría de Integración instaron a la Fiscalía a agilizar los procesos para evitar que estos queden estancados o se expongan muchos menores más.

*Carla es un nombre ficticio para proteger la identidad de la menor de edad.


Si usted conoce un caso de abuso sexual hacia un(a) menor y desea denunciar puede comunicarse a la línea nacional del ICBF 01 8000 11 2440 o a la línea 141 para obtener ayuda.


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