‘Zooropa’, el álbum menos recordado de U2, cumple 25 años

‘Zooropa’, el álbum menos recordado de U2, cumple 25 años

Este trabajo de la banda empieza a ser valorado como una rara joya de su extensa discografía.

Concierto de U2 en Bogotá

El cantante Bono, en primer plano, y el guitarrista ‘The Edge’.

Foto:

Juan Diego Buitrago / EL TIEMPO

Por: CULTURA
28 de julio 2018 , 11:54 p.m.

En medio de una industria musical en la que el CD es como un fantasma, el vinilo se alimenta de la nostalgia y las descargas digitales siguen levantando su imperio, el álbum Zooropa, de la legendaria banda irlandesa U2, celebra sus 25 años.

El disco apareció a comienzos de julio de 1993, cuando la tecnología digital del CD marcaba la parada y el grupo se sumergía en el universo de la música electrónica para criticar el poder alienante de la TV, la política y la información.

Para muchos fue un disco raro, recargado, con el que Bono y sus tres colegas intentaron encontrar un nuevo camino hacia lo que en esa época se denominaba música alternativa, pero en el que fácilmente se encontraban los típicos rastros de country y los famosos riffs de guitarra que The Edge acuñó como marca de identidad.

Precisamente fue él, el guitarrista, quien se aventuró a cantar una de las canciones más extrañas e interesantes: Numb (insensible), que hablaba de la inercia mental ante la publicidad y el exceso de mensajes.

Zooropa probó las mieles del éxito: vendió cinco millones de copias, ganó un Grammy en la categoría de mejor disco alternativo –reconocimiento que no le gustó del todo a Bono, líder y vocalista de la banda– y hasta tuvo una balada muy poderosa, Stay, que fue compuesta como un tributo a la música de Frank Sinatra y que hizo parte de la banda sonora de la película Faraway, So Close!, del alemán Wim Wenders. Unos logros increíbles para un álbum que nació como un sencillo ligado al famoso Zoo TV Tour, que comenzó en 1992.

Fue en esa gira en la que aparecieron dos alter ego de Bono sobre el escenario: The Fly (título de una de las canciones del álbum Achtung Baby), caracterizado por unas grandes gafas oscuras que usaba el cantante, y MacPhisto, un demonio que parodiaba la autodestrucción de la estrella de rock.

“The Fly era el cliché con aire satisfecho y hedonista de una estrella de rock, vestido de vinilo negro apretado e impenetrables ojos saltones que ocultaban todo rastro de la imagen sincera del Bono de los años 80”, detalló en una entrevista el cantante de U2, quien dio así algunas pistas de la explosión creativa que se desprendió de la elaboración de Zooropa.

“Creo que cuando hicimos Zooropa aún estábamos surfeando en la ola de energía creativa del álbum Achtung Baby y la gira Zoo TV”, comentó al respecto The Edge, en una entrevista publicada en la web Difusser.com. “Buscábamos descubrir nuevos terrenos sonoros”, agregó.

Tras 25 años de resonar en la historia de la banda, es claro que Zooropa no es su peor disco (esta es un discusión para desarrollar en otra ocasión), pero también es cierto que entre los fanáticos no hay consenso sobre su brillantez.

Para empezar, salió después de Achtung Baby (1991), un tesoro musical que debe andar por los 20 millones de copias vendidas en todo el mundo. Pero tiene a su favor un filón experimental y una intención desesperada de contar la relación del hombre con la tecnología, cuando esta era aún una pesadilla relativamente lejana.

Como lo dijo hace cinco años Flood, quien se encargó de la producción junto con Brian Eno y Daniel Lanois, Zooropa es “un álbum que necesita ser escuchado varias veces, porque es de esos que puedes amar y luego odiar o viceversa. (…) ¿Por qué se le tiene miedo a algo que no es tan fácil de vender? Si quieres intentar darte fuerza como persona, tienes que mirar cosas que no necesariamente se ven tan atractivas”.

Otra mirada ofrece Guillermo Ortiz en un artículo publicado por el magazín español Jot Down, en el que reconoce una fuerza inusual que quizás el grupo no ha vuelto a experimentar: “Probablemente Zooropa no sea el mejor disco de U2. Eso no quita para que sea el más fascinante. De entrada, por la clandestinidad de su publicación: en medio de una enorme gira, sin anuncio previo, con ese aire de sesiones de estudio mal grabadas… Y, sobre todo, por la honestidad de la propuesta. Si Achtung Baby fue un disco obligatoriamente raro por las circunstancias de la industria y del grupo, Zooropa fue un gustazo que se daba la banda para darles en las narices a todos los críticos”.

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