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Sonemos, pese a todo
Música

Según Casas, la cuarentena decretada por el Gobierno Nacional para evitar la rápida propagación de la pandemia afectó, en forma mayúscula, al sector de la música

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Sonemos, pese a todo

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Daniel Casas, periodista musical, habla de gran problema por el que pasa la música en la emergencia.

Plausible, no es menos, la posición del Ministerio de Cultura al instar a todo tipo de emisora radial a intensificar en su programación la rotación o inclusión de material musical de artistas y compositores colombianos.

La intención del ministerio, de que de esta manera los artistas puedan ver un incremento en sus ingresos gracias a las regalías que la difusión de su música les pueda generar, se estrella de manera muy particular con la actual polémica que tiene a la entidad recaudadora de las mismas, Sayco, en una especie de picota pública.

Una contradicción que se antoja de gran validez. Por demás, lástima que la diligencia se precise solo como una consecuencia de la situación crítica que, por motivo de la pandemia, viven los distintos engranajes de la cadena de la productividad musical.

La solicitud, que debía estar instaurada desde hace años como decreto permanente de protección a la creatividad y el talento nacional, no ha sido siquiera motivo de una normatividad impartida por el Gobierno colombiano durante este complicado tiempo que vivimos, con lo que en verdad se sentiría como un respaldo verdadero al artista colombiano.

Esta, por el contrario y sin demeritarla, es solo una petición de buena intención.

Bien lo dice la carta abierta del ministerio: “La cuarentena decretada por el Gobierno Nacional para evitar la rápida propagación de la pandemia afectó, en forma mayúscula, al sector de la música. La situación paralizó sus dinámicas sociales y, en consecuencia, la posibilidad de generar recursos económicos para los miles de artistas y personas que dependen financieramente de este segmento cultural, en todas sus variables”.

Pero tanto el ministerio como otras entidades locales que se encargan de la cultura en el país no deberían quedarse solo en este tipo de instancias, abogando a la voluntad generosa de terceros.

Si bien casi todos los sectores de la economía han tenido que someterse o adaptarse a esta situación, cierto es que la industria de la música está absolutamente frenada en estos momentos.

Resulta inaudito, entonces, propender porque nuestro entorno musical va a sentir un alivio solicitando a otros que hagan o invirtiendo dinero en “festivales al parque en línea”, como lo presentó en días pasados Idartes, desatendiendo por completo un asunto serio, que en este momento nada tiene que ver con una oferta cultural al público, cuando quienes importan en este instante son quienes construyen y dependen económicamente de esta industria.

Columna Conexión sonora. De Daniel Casas, periodista musical. @danielcasasc

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