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Viaje a la historia de los signos de puntuación y trucos para escribir bien
Signos de puntuación

Un experto charla con EL TIEMPO de estos aspectos gramaticales.

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Viaje a la historia de los signos de puntuación y trucos para escribir bien

Un experto charla con EL TIEMPO de estos aspectos gramaticales.

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A propósito de la reedición de Dónde va la coma, Fernando Ávila divierte con ejemplos de escritura.

Puedeimaginarseunmundodondenoexistieranlospuntoslascomasolosespacios. Si se le dificultó leer la frase anterior, demos gracias a los primeros hombres como Aristófanes de Bizancio, en el siglo II a de C., que tuvieron la genialidad de inventarse los espacios entre las palabras y de crear los primeros signos de escritura. Esos que nos permiten escribir la frase inicial así: “¿Puede imaginarse un mundo donde no existieran los puntos, las comas o los espacios?”.

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Son ya algo natural en nuestro diario vivir, como el tenedor, el plato, la llave del agua y tantos otros maravillosos inventos que han hecho la vida de los humanos más amable y llevadera. Por eso, hoy les rendimos tributo a estas herramientas esenciales de la escritura. Y lo hacemos de la mano de Fernando Ávila, experto en ortografía y gramática española, y columnista sobre el tema en este diario, quien está reeditando, justamente, su libro Dónde va la coma.


Comencemos por el principio. ¿En qué momento de la historia nacen los signos de puntuación?

Al principio se escribía sin signos e incluso sin espacio entre una palabra y otra. ¡Y con solo mayúsculas! Era muy difícil leer. Aristófanes de Bizancio, director de la Biblioteca de Alejandría, inventó en el siglo II a. C. un sistema de puntuación que separaba frases con punto alto, punto medio y punto bajo, para facilitar la lectura. Podría decirse que esos puntos equivalían a los actuales signos coma (,), punto y coma (;) y punto (.).

En el siglo VII, san Isidoro de Sevilla retomó el sistema inventado por Aristófanes y lo actualizó. En el siglo VIII, Carlomagno exigió que se modificara el sistema de escribir, de tal manera que la gente del común pudiera leer. Fue cuando se crearon las letras minúsculas, que se pusieron de moda en el siglo IX. El asunto de la puntuación tuvo pocas variaciones hasta 1450, cuando se inventó la imprenta de tipos móviles, que incorporó los actuales signos: coma, punto, punto y coma, guion (-), barra (/), interrogación (?) y exclamación (!).

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Fernando Ávila, columinsta de este diario y experto en ortografía y gramática.

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Archivo EL TIEMPO

¿Qué función cumplen?

Los signos de puntuación tienen que ver con la sintaxis, es decir, con la estructura de la frase y del párrafo, y comprometen el significado del texto. Se lo voy a decir con ejemplos. Si usted escribe “Alicia vota por Patricia”, sin coma, está dando una información. Está diciendo por quién vota Alicia. Si escribe “Alicia, vota por Patricia”, se está dirigiendo a Alicia para pedirle, suplicarle u ordenarle que vote por Patricia. En el primer caso, sin coma, se trata de una frase determinativa en la que hay sujeto, verbo y complemento. En el segundo, con coma, se trata de una frase vocativa, en la que hay una destinataria (vocativo) y un mensaje.

Si usted usa las mismas palabras entre signos de interrogación, “¿Alicia vota por Patricia?”, es que tal vez ya se lo dijeron, pero usted no se lo acaba de creer. Si escribe “¡Alicia vota por Patricia!”, manifiesta su sorpresa o incredulidad. En fin, cada signo de puntuación exige una dramatización distinta y expresa una intención diferente, aunque las palabras sean las mismas.

Una de sus premisas siempre al iniciar cualquier curso o charla, más allá de los signos de puntuación, es aprender a escribir claro y sencillo. ¿Cómo se logra?

Les digo a mis alumnos que escriban quién + verbo + qué + a quién, como en “ACME ofrece asesoría tecnológica a los bancos” o “Falcao anotó su primer gol al Getafe”. Les digo que agreguen un breve inciso entre comas, “Falcao, exdelantero del Galatasaray, presta sus servicios al Rayo Vallecano”, sin abusar de ese recurso. ¡Imagínese la cantidad de datos que puede llevar ese inciso, con la trayectoria de Falcao!
Les digo también que no abusen de los complementos circunstanciales. Uno está bien, “Maluma y Carlos Rivera sorprendieron con Cien años a sus seguidores, acompañados por un auténtico mariachi mexicano, de guitarrón, trompetas y violines”. Dos complementos, aguanta. Tres, puede ser excesivo.

De esta manera usted puede escribir frases completas de aproximadamente 18 palabras, y párrafos de 54 palabras. Es la fórmula 18/54. Así la llamo en uno de mis libros. Con esa fórmula la escritura se hace mucho más clara y sencilla y, consecuentemente, la legibilidad del texto es inmensamente mayor.

También les digo que usen palabras cortas, mejor “tren” que “ferrocarril”; que usen palabra conocidas, mejor “cinco años” que “un lustro”; que usen palabras precisas, mejor “dos veces por semana” que “bisemanal”; que usen locuciones cortas, mejor “ayer” que “en el día inmediatamente anterior”, y que prefieran la voz activa, “Juanes cantó La camisa negra”, a la pasiva, “La camisa negra fue cantada por Juanes”. Todo eso facilita la lectura.

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Una coma puede cambiar completamente el propósito de lo escrito

¿Existen registros de cómo surge la coma?

Antiguamente para las separaciones menos contundentes se usaba la barra (/), y para las más contundentes, el guion (-). Estos signos indicaban básicamente las pausas en el discurso oral. Es decir, tenían una función rítmica. Cuando se comienza a usar la imprenta de tipos móviles (1450) para imprimir los primeros libros en serie, se institucionaliza el uso de la coma con fines no solo rítmicos, sino también lógicos, es decir, estructurales, con compromiso del significado.

Fernando Ávila, experto en ortografía y gramática española.

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Archivo EL TIEMPO

(También: Errores comunes de la gente al usar la locución 'al interior de'

¿Podríamos decir que la coma es la hermana menor del punto?

Podríamos decir que es la hermana menor, y también podríamos decir que es la hermana traviesa. ¿Por qué traviesa? Porque una coma puede cambiar completamente el propósito de lo escrito.

Mire este caso: “Mi esposa, Yamile, me acompañó” (es monógano), “Mi esposa Yamile me acompañó” (es polígamo). En el caso del monógamo hay un inciso explicativo entre comas (Yamile), que como todo inciso puede eliminarse sin afectar el significado esencial. Quedaría “Mi esposa me acompañó” (la única que tiene). Si no hay inciso, como pasa en el segundo caso, el modificador "Mi esposa” es susceptible de acompañar otros nombres, “Mi esposa Fátima...”, “Mi esposa Sara...”.

Y mire este otro: “El cantante Vives y su socio se ganaron tres millones” hace suponer que para cada uno de los dos es millón y medio. En cambio, “El cantante, Vives y su socio se ganaron tres millones” aumenta el número de ganadores y reduce el premio individual, con esa coma enumerativa que convierte el sujeto en trío. Y si agrega otra coma, “El cantante, Vives, y su socio se ganaron tres millones”, vuelve a ser millón y medio para cada uno, con esas dos comas explicativas que simplemente aclaran que el cantante es Vives.

Y no quiero omitir el ejemplo que me regaló Juan Gossaín. Me decía que en las calles de San Bernardo del Viento jugaban pelota los niños, mientras esperaban a que las mamás los llamaran para el almuerzo. Al llamado, “¡Vamos a comer, niños!”, acudirían corriendo a sus casas. Solo que esta vez al llamado le faltó la coma, “¡Vamos a comer niños!”, y los niños espantados salieron corriendo para el otro lado. ¡Lógico!

Libro de Fernando Ávila

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Archivo particular

El punto pareciera el signo más claro para su uso. ¿En qué momento la coma fue adquiriendo tantas funciones?

A lo largo de los siglos, por la necesidad de hacer distinciones de concepto. Fíjese usted, en los ejemplos que le he ido dando, que el asunto es más lógico que rítmico. Los abogados tienen plena conciencia de que una coma puede condenar al inocente o absolver al culpable. Cuando salió la primera edición de mi libro Dónde va la coma, yo pensaba que iba a ser de gran utilidad para los profesores de lenguaje en los colegios y para las secretarias de las empresas, pero resultó ser de mucha más utilidad para los abogados. Por eso hoy hay un Dónde va la coma para abogados.

(Además: ¿Cómo nació el idioma español?)

¿Qué tipos de comas existen?

Yo desarrollé una didáctica en la que hablo de diez comas. Cada coma tiene un nombre y una función. Y a esa función corresponde una estructura sintáctica distinta, con la consecuente diferencia de significado respecto a otra puntuación de las mismas palabras en el mismo orden.

Las diez comas son: explicativa, enumerativa, circunstancial, adversativa, elíptica, bibliográfica, de enlace, vocativa, separativa y decimal.

Desde su experiencia de tantos años dando cursos, ¿cuál es la más fácil y cuál es la más difícil de usar?

La más fácil es la enumerativa, que a veces es la única de la que se tiene plena conciencia, “No olvide comprar caramelos, turrón, colombinas, bocadillos y masmelos para la piyamada”. Incluso, todos saben que donde va la “y” no va la coma enumerativa. Y tan lo saben, que extienden esa prohibición a las otras comas, y se comen las comas no enumerativas que deben ir antes o después de la “y”.

Precisamente la más difícil de usar es la coma separativa, que suele ir antes de la “y”, “El olvido que seremos se puede ver en Netflix, y Encanto, en las salas de cine”. La primera coma es separativa, pues separa dos frases completas y distintas, cada una con sujeto, verbo y complemento. La segunda, casi tan difícil de marcar como la primera es la elíptica, que reemplaza el verbo, en este caso, “se puede ver”.

Nunca he visto que falte o sobre una coma en algún libro de Plinio Apuleyo Mendoza. Podría decir lo mismo de Héctor Abad, Jorge Franco o Laura Restrepo, por mencionar solo algunos

Como usted menciona 10, para efectos de un primer acercamiento de los novatos escritores, ¿cuáles son las que hay que saber sí o sí para escribir claro?

Primero, la enumerativa, que ya todos nos la sabemos. Segundo, la explicativa, que distingue modificadores esenciales de modificadores accidentales. Mire este caso: “El edificio de su familia, que da a la 26, será demolido” (es el único edificio de su familia), mientras que “El edificio de su familia que da a la 26 será demolido” (es uno de los edificios de su familia).

Y tercero, la circunstancial, que separa cuándo, cómo, dónde, por qué y para qué sucede la acción del verbo. En la frase “Celebramos los 25 años de nuestra graduación de bachilleres en la sede campestre de la empresa ACME”, estamos diciendo dónde nos graduamos hace 25 años, mientras que, con coma circunstancial, “Celebramos los 25 años de nuestra graduación, en la sede campestre de la empresa ACME”, estamos diciendo dónde celebramos los 25 años.

(Lea además: ¿Se debe decir 'un vaso con agua' o 'un vaso de agua'?)

¿Qué consejo les daría a los lectores para hacer buen uso de la coma y no pecar por ausencia o exceso?

Uno es leer a buenos escritores. Nunca he visto que falte o sobre una coma en algún libro de Plinio Apuleyo Mendoza. Podría decir lo mismo de Héctor Abad, Jorge Franco o Laura Restrepo, por mencionar solo algunos. Lo otro es estudiar el tema. La actual Ortografía de la lengua española (2010) abunda en ejemplos y situaciones curiosas y/o dudosas. Y mis libros, Dónde va la coma y Dónde va la coma para abogados, explican en diez capítulos, que ocupan un poco más cien páginas, todo lo que hay que saber sobre la coma.

Nuevo libro de Fernando Ávila

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Archivo particular

¿Por qué hay una versión especial para abogados?

Porque, como ya lo dije, a los abogados les interesa más que a nadie que la coma quede donde es, para que su concepto o su veredicto no dé lugar a interpretaciones equívocas. A veces me llaman para pedirme que interprete una ley, y casi siempre la duda en la interpretación está en una coma. Y quién sabe si esa coma la marcó intencionalmente el legislador o si en realidad quiso decir otra cosa, tal vez lo contrario. Y los que redactan las leyes suelen ser abogados.

¿Hasta qué punto el uso de una coma puede resultar definitivo para un abogado o congresista? 

La historia del hombre que fue ejecutado por una coma es un ejemplo clásico. La narra Mario Vargas Llosa en El sueño del celta. Se trata del sir Roger Casement, marino británico, compañero de andanzas de Joseph Conrad, que fue condenado a muerte en 1916, por una ley de 1351 que dice: "Si un Hombre impone la Guerra contra nuestro Señor Rey en su Reino, o se adhiere a los Enemigos del Rey en su Reino, dándoles Ayuda y consuelo en el Reino, o en cualquier otro lugar (...)".

Casement había instado a la rebelión “en cualquier otro lugar”. De hecho, en Alemania. La defensa de Casement decía que la última coma indicaba que el delito era tal si se cometía en el reino. Sin esa coma el delito seguía siendo delito si se cometía en cualquier otro lugar. La coma podía no ser una coma sino una mancha. Nunca quedó claro qué era, pero Casement fue ejecutado por esa coma, que no se sabía si era coma o no.

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Ejemplos de cada coma

1.EXPLICATIVA:

Yamid Amat, de CM&, entrevista a Gaviria.
Se fue para París, ciudad donde siempre había querido estar.

2. ENUMERATIVA:

Invitó a Majo, Pipe, Rosi y Santi.

3, CIRCUNSTANCIAL:

Olafo asalta castillos, todas las semanas del año y todos los días de la semana.

4. ADVERSATIVA:

Viene los martes por la noche, pero no firma autógrafos.
No vive en Itagüí, sino en La Estrella.

5. SEPARATIVA Y ELÍPTICA:

Marta toma café, y Luis Carlos, té chai.

6. BIBLIOGRÁFICA:

García Márquez, Gabriel

7. DE ENLACE:

Así mismo,
Sin embargo,
Por lo tanto,

8. VOCATIVA:

Mamá, ¡no me grites!

9.DECIMAL:

3,1416

(Le además: ¿Por qué se puede escribir 'sándwich' o 'sánduche' en español?)

Los libros:

- 'Dónde va la coma', Fernando Ávila, 2021, $ 30.000

- 'Dónde val la coma para abogados', Fernando Ávila, 2021, $ 30.000

Pedidos al feravila@cable.net.co se pueden pedir los libros o se pueden adquirir en las librerías Nacional y Lerner.

CARLOS RESTREPO
REDACCIÓN CULTURA@Restrebooks

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