La Ramona, cantante bogotana lanza su nueva canción 'Biutiful'

La Ramona, cantante bogotana lanza su nueva canción 'Biutiful'

En un bar, Draco Rosa la escuchó y la invitó a cerrar su concierto. Esta es su historia.

La Ramona

La Ramona está en un punto de giro en su carrera: pasa de lo oscuro a lo optimista con su canción ‘Biutiful’.

Foto:

Manu Mojito.

Por: Simón Granja Matias
27 de junio 2020 , 10:45 p.m.

“Sé que el mundo se va a acabar / hay que vivir de manera particular. / Ya qué, vive siempre, ama fuerte, yo no sé mañana. / Biutiful, biutiful somos todos”, canta La Ramona en su nueva canción 'Biutiful' en la que el llamado es a entender que la aceptación de la diversidad es la búsqueda real de la igualdad y que hay que vivir la vida, y aun más en estos tiempos de caos. Pero, además, es una canción que marca un antes y un después en la vida de esta joven artista bogotana que conforma la movida de la música independiente colombiana.

Con una voz ronqueta y un ritmo sensual, las canciones de La Ramona la llevaron rápidamente a Rock al Parque, a tocar por casualidades de la vida junto con Draco Rosa en un Jorge Eliécer a reventar y llorar de la emoción en una carpa repleta en el Estéreo Pícnic.

Con una risa constante, La Ramona habló con EL TIEMPO.

¿Cómo define su música? No en cuanto a género, sino en sentimiento...

Antes de 'Biutiful' era una música lluviosa, nostálgica, verde oscura, perdida, triste, profunda, melancólica. Pero ahora ya superé los traumas del pasado y entonces estoy inmersa en otro viaje más colorido, más lindo... suena pendejo, pero más positiva también respecto a lo que siento. La tristeza la asumo desde otro lugar.

¿'Biutifiul' es una transición en lo que venía haciendo?

Total. Es un túnel para que la gente que ha oído mi música de antes entienda hacia dónde voy y dónde estoy parada. Estoy en una posición de inteligencia emocional y lo que sigue... lo que te digo, no deja de haber una nostalgia, pero es muy diferente.

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¿Por qué “inteligencia emocional”?

Porque yo creo que esa es la misión del que está viviendo. Es como despertarse, quitar el velo que se tiene en los ojos y ser consciente de lo que uno es, asumirse, dejar de tomarse las cosas de forma personal e ir siempre hacia adelante. No preocuparse por un futuro incierto, y de un pasado que no se puede cambiar. Es estar en el aquí y ahora. Y eso da un montón de herramientas para poder perdonar cosas de antes, y básicamente dejar la pendejada. Es crecer en consciencia.

Antes de 'Biutiful' era una música lluviosa, nostálgica, verde oscura, perdida, triste, profunda, melancólica. Pero ahora ya superé los traumas del pasado

En resumen, la música ha sido terapéutica para usted...

Total. Es una catarsis máxima. Ha sido mi psiquiatra (risas).

'Biutiful' es hacia donde va y donde está parada... ¿cómo visualiza este futuro incierto?

Creo que el cambio es bueno, no lo veo con miedo ni ansiedad. Sé que va a ser un reto para todos adaptarnos a la nueva normalidad. Y está bien, espero que la música se vuelva aún más importante... creo que la gente se está dando cuenta de que sin arte estarían perdidos. Estamos todos encerrados y la única manera de viajar, de salir, es a través de la música y el entretenimiento. Ojalá la música se valorice un poco más y ojalá Colombia tenga más apoyo y oportunidades para el arte independiente nacional. Y como La Ramona espero tocar con gente increíble, espero hacer giras, discos, seguir creciendo musicalmente.

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¿Cuándo entró la música en su vida?

De siempre, la música y el arte en general han estado simultáneamente en mi crecimiento... Por mi papá, que es supermelómano y me mostraba muchísima música desde chiquita. Mi mamá, que es una acuarelista increíble... tenía las dos cosas por parte y parte.

¿Cuándo empezó a cantar?

Desde chiquita. Al principio era muy informal. Y me fui más por el lado del arte hasta que la música me acaparó la vida e inevitablemente terminé dedicándome a la música.

¿En qué momento le acaparó la vida la música?

Yo empecé a tener bandas desde el 2010, pero eran bandas informales, de garaje, hasta que en el 2011 tuve una banda de blues que le fue bien, llegamos a Rock al Parque y ahí me di cuenta de que me encanta el escenario, componer, manejar una banda. Todo eso me encantó. Y en el 2013 empecé con la idea de La Ramona, pero fue en el 2017 cuando saqué el primer sencillo mío.

Hay un video suyo en el Estéreo Picnic en el que llora de la emoción...

(Risas) Es que fue brutal, había demasiada gente. Yo esperaba como tres personas, pero cuando empecé a ver que se llenaba... la carpa quedó repleta, y para mí fue sorprendente. Nadie me conocía lo suficiente como para llenar esa carpa, entonces fue una sorpresa muy chévere y todo fue mágico. Hubo un atardecer divino mientras cantaba... fue maravilloso.

¿Cómo le va en el escenario? ¿Nada de pánico escénico?

(Risas) Al contrario... nada de pena ni pánico. De hecho, me encanta, soy adicta a esa adrenalina que se siente. He tenido mucha calle porque he tocado en muchos bares, en escenarios chiquitos, grandes, y todo eso da la cancha para sentirse uno segura de lo que está haciendo. En Rock al Parque me temblaban las piernas antes de salir, pero es que, además, nos habían puesto antes de una banda de metal, entonces entenderás el público (risas)... y además yo cantando en inglés y 'blues'. Esas experiencias le van quitando a uno las inseguridades...

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¿Cómo fue la historia con Draco Rosa?

Yo era cantante residente de El Bandido, un restaurante muy chévere y lindo que le da un espacio importante a la música en vivo. No es la meca de la música en vivo, pero es chévere, porque la gente que va allá no solo está comiendo sino que va a verte y lo disfrutan a uno. Es una energía muy bonita. Yo estaba cantando y él estaba sentado en una mesa, y unas noches antes yo estaba en otro restaurante de los mismos dueños que es algo parecido, y él también estaba ahí. Nos conocimos, pero fue muy: “Hola, qué chévere. Chao”. Y luego me lo vuelvo a encontrar en El Bandido y Draco dijo: “Esto es el destino”. Me abrazó, me saludó. Y me dijo: “Tú voz me encanta, me mueve mucho. ¿Quieres cerrar el concierto que voy a tener en dos días en el Jorge Eliécer Gaitán?”. Y yo: “Ok... obvio, de una”. Me dijo que nos veíamos ese día en la prueba de sonido. El día de la prueba fluyó increíble y ya por la noche me presentó. Era un concierto con todo vendido, y pues la oportunidad de montarme en un escenario con semejante artista y poder ver desde el escenario un teatro totalmente lleno fue increíble. A la gente le gustó un montón y desde ahí quedamos conectados. Es una persona divina y fue una experiencia divina.

¿Estéreo Pícnic o Draco Rosa?

(Risas) No seas así. No puedo escoger. Siento que obviamente poder cantar tus canciones frente a mucha gente y que el público lo valore es algo increíble. Pero lo de Draco... cantar una canción de él, con él cerrando un concierto así de grande, también es un honor. No podría escoger. Son sentimientos diferentes.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo

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