¿Se puede escribir ‘tod@s’, ‘porfa’, ‘finde’ o ‘guasap’?

¿Se puede escribir ‘tod@s’, ‘porfa’, ‘finde’ o ‘guasap’?

Estas preguntas encuentran respuestas en el nuevo libro de la RAE que ayuda a escribir con estilo.

Real Academia Española

Darío Villanueva, director de la RAE, y Víctor García de la Concha, coordinador del proyecto editorial.

Foto:

cortesía Alberto Cuéllar/RAE

Por: Juanita Samper Ospina
17 de diciembre 2018 , 08:15 a.m.

¿Está bien escribir “tod@s l@s niñ@s”?
Si se trata de una mujer, ¿es la juez o la jueza?
¿WhatsApp o guasap?
¿Qué se aconseja hacer si se va un error en un chat?

Todas estas preguntas, y cientos más, encuentran respuestas en el nuevo 'Libro de estilo de la lengua española' según la norma panhispánica de la Real Academia Española (a propósito, al final de este artículo se contestarán las interrogantes planteadas).

No se trata de un manual de estilo como los adoptados por diferentes medios de comunicación, aquellos “códigos internos de la redacción para unificar los sistemas y formas de expresión y para lograr una personalidad del propio medio”, según Víctor García de la Concha, coordinador de la obra. Constituye, en cambio, un reflejo del uso de la lengua según el estilo, que es la “manera de escribir o hablar”. En 498 páginas aborda el lenguaje de hoy, desde diferentes aspectos.

Cuestiones gramaticales

La primera parte del 'Libro de estilo' (Espasa) despeja dudas gramaticales frecuentes. Comienza, muy acorde con los tiempos que vivimos, con la referencia al género. No al sexo. Porque, como aclaró García de la Concha en la presentación, “el sexo es una condición orgánica de un ser vivo” y género es “una propiedad gramatical de los sustantivos y de algunos pronombres”. El manual sentencia que el masculino abarca el femenino. Es decir, que al hablar de “los alumnos” también se hace referencia a las alumnas.

Además, señala que los extranjerismos adaptados forman el plural según las reglas del español (espaguetis, currículums, talibanes…); que es poco elegante el uso de dos gerundios consecutivos (“Estando comiendo sonó el teléfono”); y que la conjunción y cambia a e ante las voces extranjeras que empiecen con pronunciación de /i/, aunque se escriban distinto (“Mandé cartas e e.mails”). En ocasiones, deja que sea el corazón el que dicte. Para saber si debe usar el complemento directo con la proposición “a” o sin ella en la frase “Saca el caballo” (o “Saca al caballo”) indica que “depende del afecto que se sienta por el animal”. La explicación radica en que, en general, se usa “a” cuando hace referencia a seres humanos.

Cuestiones ortográficas

La segunda parte de la obra abarca las “cuestiones concretas que siguen suscitando dudas a todos”, explica García de la Concha. El libro ofrece “píldoras” sobre cuestiones ortográficas.

El uso de la b y la v, por ejemplo. O consejos para saber dónde va la h. También se pronuncia sobre algunos términos que presentan dificultades, como ciertos acortamientos (finde -en una sola palabra- por fin de semana o porfa en lugar de por favor).

Ofrece explicaciones completas sobre la acentuación y la puntuación. Desaconseja, por ejemplo, el uso de dos puntos más de una vez en un enunciado. Es decir: hacer esto: lástima. Y es enfática al aclarar que se deben usar los dos puntos al saludar en una carta (no coma, como se está imponiendo), si luego se pasa a otra línea. Lo correcto, pues, es escribir: “Hola, Sonia:”.

Cuestiones de ortotipografía

Esta sección del libro está dedicada al “conjunto de usos y convenciones particulares por las que se rige en cada lengua la escritura mediante signos tipográficos”, como define el diccionario la ortotipografía. García de la Concha, en otros términos, dice que es “la ortografía peculiar de la escritura no manual”.

El capítulo ahonda en cuestiones como los diferentes tipos de fuentes y cuándo usarlas, las clases de letras (cursiva, redonda, negrita, versalita), los índices, las cifras, la autoedición, los espacios, las plantillas de páginas, los párrafos, la titulación, los cuadros y tablas, las ilustraciones, las citas, las notas y llamadas.

Pronunciación y elocución

García de la Concha confiesa su especial interés por esta sección, que se refiere a lo que él llama “la fonética que aprendíamos de niños”. “Los maestros nos enseñaban a hacer una entonación debidamente y ahora cada uno funciona de una manera particular”, dice. Se trata de la entonación de una oración interrogativa, por ejemplo, que es diferente a la exclamativa o explicativa.

Habla de las pausas, la intensidad, el ritmo, los acentos, la partición de oraciones, las interrupciones erradas que separan sujetos de verbos, la cadencia, la elocución, la velocidad… Y se refiere a casos particulares de pronunciación. Por ejemplo, ¿cómo se pronuncia la palabra extraordinario? ¿/Ekstraordinario/ o /estraordinario/? La respuesta es que ambas están bien, pero se prefiere la primera.

Escritura y comunicación digital

“Ahora todos somos digitales”, asegura García de la Concha. “Unos más y otros menos, pero todos utilizamos los medios digitales”. Y el libro sienta algunas pautas novedosas en un medio que hasta ahora no se había analizado con tanto detalle en materia del lenguaje y que muestra muchas diferencias con el tradicional. Para empezar, ahora la pantalla emite luz, mientras el papel la absorbe.

Esto, sin embargo, no da licencia para saltarse las normas generales. El manual recomienda escribir con fidelidad a la ortografía y a la gramática y mantener el orden, la coherencia y la cohesión.

Ofrece consejos precisos y prácticos: cómo usar ciertos símbolos (la arroba, la almohadilla o numeral), técnicas para mejorar la visibilidad de los contenidos, formas de incluir enlaces, qué hacer si el teclado no contiene algunos signos (la ñ o las tildes, por ejemplo).

Además, profundiza en la puntuación. Como novedad en el español, acepta que en comunicaciones informales no se usen los signos de apertura de interrogación y exclamación (¿¡), siempre que quede claro dónde empieza la pregunta o la exclamación. Admite, incluso, repetir signos de puntuación para otorgar más expresividad en entornos coloquiales, aunque advierte que no deben ser más de tres y que debe mantenerse el mismo número a ambos lados: “¿¿¿Cuándo nos vemos???”, “¡¡¡No lo puedo creer!!!”. También admite mezclarlos: “¿¿¿¡¡¡Por qué a mí!!!???”. No es tan laxo con las comas, pues indica usarlas siempre que lo pida la frase; incluso en la común onomatopeya de risa: ja, ja, ja.

El libro se explaya en “píldoras” sobre los emoticonos, 'emojis' y las mezclas con letras. Indica dónde ponerlos, qué espacios guardar, las diferencias, el uso apropiado de los signos de puntuación en tales casos.

También ofrece pautas para los distintos canales: correos electrónicos, boletines y alertas de correo, páginas web, blogs, periodismo digital, chats y redes sociales. Y da consejos sobre la comunicación del ser humano con las máquinas.

De manera, pues, que quien creía que la Real Academia Española era una entidad anticuada cambiará de opinión al leer este capítulo dedicado a la comunicación digital de plena actualidad.

Cómo aprovechar el diccionario

El capítulo dedicado a los diccionarios explica detalles sobre estos que la gente no suele conocer. Las razones por las que no están algunas expresiones, el tratamiento de los neologismos y las abreviaturas, entre otros. Aclara, por ejemplo, que Am. al lado de una definición significa que es un americanismo usado al menos en catorce países de nuestro continente.

Hace referencia a los diccionarios elaborados por la Real Academia Española y las asociadas; es decir, al 'Diccionario de la lengua española' (el padre de todos), al 'Diccionario de americanismos', al 'Diccionario del estudiante' y a la importancia que adquiere el diccionario digital, que es consultado cada mes cerca de sesenta millones de veces (en www.rae.es).

Glosario

El glosario ocupa 150 páginas y abarca palabras que suelen presentar dificultades. Por ejemplo, explica qué significa apertura y desaconseja el uso del verbo aperturar; recomienda escribir estand para la instalación dentro de una feria, en lugar de 'stand'; informa que muniqués es aquel nacido en Múnich; y que es mejor hablar de un yutubero que de un 'youtuber'.

Apéndices

El 'Libro de estilo' de la Academia termina con unos apéndices que incluyen modelos de conjugación, una tabla de numerales, una lista de las abreviaturas convencionales más usuales en español, una lista de símbolos alfabetizables (como k por kilo) y otra de símbolos no alfabetizables (como % de por ciento).

Escribir como los ángeles

Sobre las dudas planteadas al comienzo de este artículo, el Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica, indica lo siguiente:

¿Está bien escribir “tod@s l@s niñ@s”? No, hay que usar el género masculino, que abarca el femenino en español. “Todos los niños” es lo correcto.

Si se trata de una mujer, ¿es la juez o la jueza? Las dos formas están bien.
¿WhatsApp o guasap? Guasap, adaptada a nuestra lengua.

¿Qué se aconseja haser si se va un error en un chat? Llamar la atención sobre el error y corregirlo tras marcarlo con asterisco. Así: *Hacer.

Estos y muchos otros consejos contiene la obra, cuya tirada inicial es de diez mil volúmenes y cuya carátula muestra un libro abierto con páginas de colores. García de la Concha cree que es “enormemente útil para el público en general”. “Queremos que sirva para hablar como un libro abierto y para escribir como los ángeles digitales”, asegura.

JUANITA SAMPER OSPINA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MADRID (ESPAÑA)

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