100 años del invento que hizo que las voces volaran por el mundo

100 años del invento que hizo que las voces volaran por el mundo

Antonio Pardo García, histórico de la radio, publica un libro que recorre los hitos de este medio.

Antonio Pardo García

Antonio Pardo García, pionero de la radio colombiana, en el pequeño museo que tiene en su residencia.

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Andrea Moreno. EL TIEMPO

Por: Antonio Pardo García*
16 de noviembre 2020 , 12:05 a. m.

En un apacible atardecer de un día primaveral de 1917, se produce la gran conquista tecnológica: el hombre eleva su voz al espacio y la ubica sobre las crestas de las ondas hertzianas para hacerse escuchar, masivamente, en cualquier lugar del mundo.

El acontecimiento marca el paso definitivo hacia la invención de la radio, concretada poco tiempo después en Estados Unidos, en 1920. En Colombia celebra 90 años con La Voz de Barranquilla, el 8 de diciembre del 2019.

Un recorrido por la historia de la radio, llena de hitos, momentos históricos e iconos que confirman que la radio es, ante todo, el hombre.

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La historia de la radio es extraordinaria. Mágica. Trascendental. Desde su aparición forma parte o está entrañablemente unida a todos los momentos importantes de la humanidad, desde la época de los descubrimientos e inventos modernos de los primeros años del siglo XX -la penicilina, el helicóptero, el transistor, el radar, el submarino, el automóvil, etc.-, hasta nuestros días.

Su nacimiento pone fin al silencio humano en las ondas hertzianas. El mundo se acelera, se integra. Todo se sabe o se vive al instante.

La radio desciende de la telegrafía inalámbrica y hace su irrupción después de la Primera Guerra Mundial. A partir de entonces, la radio informa, entretiene, educa, moviliza, ilumina, integra, transforma, une e internacionaliza naciones y pueblos por ondas cortas, largas, libres o moduladas que esparcen sus señales por doquier.

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Y ahora, también por internet y en el revolucionario sistema digital de audio (Digital Audio Broadcasting DAB), con calidad de sonido CD óptimo y casi diez veces más barato que el FM.

Y detrás de todo esto, hombres y mujeres de radio: autores, gestores, conductores, técnicos, periodistas, directores y realizadores… Desde el primero, el estadounidense Lee De Forest, hasta los de hoy, han construido la comunicación individual y colectiva más rápida, próxima, distante, inmediata, precisa y eficaz para extender el conocimiento general o especializado, y para hacer saber y escuchar, en forma directa, el pensamiento, la palabra, el conocimiento, el acontecer, la creatividad artística, científica o tecnológica y el entretenimiento.

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De la mano de varios genios

La radio es una creación asombrosa. Sus puertas las abre el célebre inventor italiano Marconi quien eleva al espacio la primera voz, su voz, en 1917. Pero despega en forma masiva el 2 de noviembre de 1920, cuando es inaugurada la primera emisora, la KDKA de Pittsburgh, Estados Unidos, luego de un periodo de experimentación iniciado en 1906, en Brant Rock, Massachusetts, 25 años después del cine.

El milagro lo facilita técnicamente la energía eléctrica. Sin este factor hoy no habría radio ni televisión, ni teléfono, ni internet. Nada de telecomunicaciones. Pero el milagro de la radio también fue facilitado por otros descubrimientos. Legados iniciales de tres físicos. Las ondas electromagnéticas, por el alemán Heinrich Rudolf Hertz (1857-1894). La propagación del sonido en las ondas hertz (hz, unidad de medida de la frecuencia de las ondas), desde mayo de 1897 por el italiano Guglielmo Marconi (1874-1937). Y la transmisión de la voz y sonidos en las ondas y el control del volumen del sonido con el sistema Tríodo (Audition), del americano Lee De Forest (1873-1961).

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Antes, aún sin energía, Alexander Graham Bell inventa el micrófono en 1876 y Thomas Alva Edison crea en 1877 el fonógrafo o reproductor de sonidos. Once años después, en 1888, Emile Berliner produce el primer disco para apoyar el ulterior funcionamiento de la radio y abrir la fantástica era industrial de grabación que mágicamente capta y difunde la voz humana, las notas musicales y los sonidos de la naturaleza. Desde entonces, los discos en acetato cambian de diámetro, velocidad y calidad: 76, 45, 33 y 15 rpm, hasta llegar a la era digital.

Antonio Pardo García

El libro es editado por Aurora.

Foto:

Archivo particular

Un croata demanda

La creación de la radio no estuvo exenta de disputas. Nikola Tesla, nacido en Croacia (entonces Austria-Hungría), el 10 de julio de 1856 y quien fallece en Nueva York, el 7 de enero de 1943, buscó judicialmente el reconocimiento como inventor de la radio en desconocimiento de Marconi.

Físico, matemático, ingeniero eléctrico y célebre inventor de la teoría de la corriente alterna, (CA) alega haber inventado, 15 años atrás, un dispositivo similar al de Marconi (para la señal inalámbrica). La Corte Suprema de los Estados Unidos terminó fallando en los años setenta que la patente de la radio es legítimamente de Tesla. Pero el mundo considera a Marconi como su inventor.

Grandes avances

Del (tubo) tríodo al microchip, del micrófono de carbón al multidireccional inteligente que lo activa la voz, de la manualidad a la sistematización, de la onda corta que internacionaliza al mundo al satélite desde 1962, del sistema análogo al digital y de las frecuencias en amplitud y modulada a la era digital y el internet, la radio ha dado grandes saltos tecnológicos a lo largo de su historia, y continuará dándolos, para facilitar la trasmisión de noticias, de información en general y de entretenimiento, con interactividad y admirada creatividad.

El contenido de la radio, tal y como hoy la conocemos, más que una cuestión técnica es el resultado del talento y las destrezas humanas

Toda una gran historia de constante avance y modernización que fue encabezada por el teléfono, el primero en transmitir la voz humana por línea física. Inventado por el escocés nacionalizado en los Estados Unidos Alexander Graham Bell, (1847-1922) y que generó un apoyo extraordinario a la idea de la comunicación a distancia a través de la voz y los sonidos.

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Es el hombre y su historia

Pero el contenido de la radio, tal y como hoy la conocemos, más que una cuestión técnica es el resultado del talento y las destrezas humanas. La tecnología es la facilitadora de sus éxitos. Pero la radio no es un tubo ni un fierro. La radio es el hombre.

En sus 100 años, la radio ha jugado un papel trascendental, no solo con sus formas de emisión, sonido y lenguajes artísticos que logran activar el maravilloso teatro de la mente, sino como facilitador del conocimiento inmediato de los acontecimientos, de la educación, de la cultura, del entretenimiento, el comercio, el trabajo y el descanso.
Sus aportes son invaluables. Y en algunos casos, discutibles y censurados también, como ocurre durante la Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1945. La Alemania nazi de Adolfo Hitler la utiliza como arma poderosa para defender y justificar políticas genocidas y expansionistas que ocasionan más de cuarenta millones de muertos, en la peor catástrofe de la humanidad.

Para encarar la radio de Hitler, antes de entrar en guerra, los Estados Unidos instalan la más poderosa cadena de transmisores. Cada uno de 50 y 100 kilovatios en ondas corta y media en el Pacífico y el Atlántico, informan sobre sus aliados europeos. Casi cuatro meses antes del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor, ya en agosto de 1941 el montaje de La Voz de América se hace en San Francisco y Nueva York por órdenes del presidente F. D. Roosevelt. Y el 15 de agosto de 1945 encabeza la mayor cadena mundial de la época. Más de 600 emisoras retransmiten su emisión de onda corta, con la noticia sobre la rendición del Japón y el fin de la Segunda Guerra
Mundial.

Una muestra de su poder

Múltiples episodios muestran la fuerza extraordinaria de la difusión radial. Uno de los más notables ocurre en 1938, en Estados Unidos. En tiempos de los dramatizados, promovidos en Nueva York por Orson Welles (1915-1985) en el espacio The Mercury Theatre on the Air, de la Columbia Broadcasting System (CBS), con Los miserables (1938), El conde de Montecristo, Hamlet, La isla del tesoro (1938) Julio César, Abraham Lincoln, Drácula y el inmortal Sherlock Holmes, entre otros.

Orson Welles, creador extraordinario, productor, realizador y director de más de un centenar de dramatizados radiales entre 1936 y 1941, y luego genial director y actor de cine, decide retomar y llevar al aire un texto del periodista y escritor británico Herbert George Wells (1866-1946), padre de la ficción moderna, con más de cien libros, llamado La guerra de los mundos, una obra publicada por primera vez en 1898.

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Hace libretos de 57 minutos en la víspera del Halloween y el 30 de octubre de 1938, sobre música selecta de Bernard Hermann y con total realismo, transmite noticias sobre una invasión de naves marcianas. Ante el terrible y devastador ataque de extraterrestres que comienza en Nueva Jersey, según relatos de periodistas apoyados por testimonios de astrónomos y autoridades, la gente despavorida sale de sus casas y apartamentos o se refugia en los sótanos, para escapar de las mortíferas armas de los invasores.

El pánico es total. Se apodera de miles de personas. The New York Times publica al día siguiente, 31 de octubre, la noticia en primera página: “La histeria masiva sacudió a miles de personas que escuchaban ayer la radio entre las 8:00 y las 8:55. Un drama de H. G. Wells La guerra de los mundos hizo creer que un conflicto interplanetario había comenzado con una invasión marciana de muerte y destrucción en Nueva Jersey y Nueva York”.

La policía reacciona, pero no hay infracción a la ley. Antes y durante el programa, la emisora advierte que transmite un dramatizado sobre una novela. Agentes de la policía llegan a la emisora y confiscan el material de la serie, menos el guion, que es guardado por el productor Howard Koch, colaborador de Wells. Cincuenta años después, Steven Spielberg revive el libreto en cine.

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Cinco ciclos virtuosos

La era dorada de la radio, desarrollada en cinco ciclos artísticos y siete tecnológicos, se vive principalmente en América entre los años cincuenta y noventa y cinco, al especializarse los hombres de radio y la organización empresarial.

En el primer ciclo artístico crean el "espectáculo al aire". Abren e imponen teatros, orquestas, cantantes, humoristas y concursos. En Europa, el proceso es lento y tardío, frente al avance en Estados Unidos, Cuba, México, Argentina, y Colombia.

En el segundo ciclo, crean el "teatro de la mente" y el público idealiza. Se desarrollan dramatizados sobre literatura, historias reales y novelas de todos los géneros, en especial de suspenso y aventuras heroicas. Directores, actores, actrices y escritores excelentes dan vida a uno de los pasajes más queridos por los oyentes. Las radionovelas ocupan franjas de ocho horas continuas de un mundo irreal para llorar y reír en un mundo real.

En el tercer ciclo, se emprende la especialización de contenidos en emisoras habladas y emisoras musicales. Las musicales acentúan la emisión por géneros al proliferar las frecuencias estéreo en FM.

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En el cuarto ciclo, perfeccionan la comunicación de la noticia inmediata, la presentación de los protagonistas en directo, la denuncia, la explicación, el análisis, la opinión y la participación del oyente al aire. El ciclo acelera la globalización.

Y en el quinto ciclo, los horarios especializados, dosifican la mezcla de todas las estrategias y formatos experimentados y desarrollados exitosamente.

ANTONIO PARDO GARCÍA*
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
*Este texto fue editado por EL TIEMPO.

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