Plácido Domingo: ¿el ocaso de una estrella?

Plácido Domingo: ¿el ocaso de una estrella?

A pesar de las acusaciones de presunto abuso sexual, el tenor sigue dividiendo a sus admiradores.

Plácido Domigno

El tenor Plácido Domingo durante su interpretación de la ópera Thaïs, de Massenet, en el Festival de Peralada, en 2018.

Foto:

EFE

Por: Carlos Restrepo
16 de diciembre 2019 , 09:40 p.m.

Al joven abogado bogotano Rafael Toledo Plata, de 27 años, todavía le cuesta asimilar todo lo que las redes y los medios han dicho sobre las presuntas acusaciones de abuso sexual que ahora salpican la imagen del famoso tenor español Plácido Domingo.

En su colección de cerca de 200 DVD, y decenas de discos compactos y vinilos de óperas, Toledo ha crecido alimentando su pasión por este género con piezas inolvidables interpretadas en la voz de su ídolo musical. Obras como la 'Cavalleria rusticana', que Domingo interpretó al lado de Agnes Baltsa, o 'Aída y Turandot', con Katia Ricciarelli.

El caso de este vehemente amante de la denominada música culta refleja que el escándalo que ahora afecta a Domingo sobrepasa edades y hasta continentes. Y que, al igual que pasó con figuras como Michael Jackson, cuando se revelaron detalles de su vida íntima, la imagen y devoción por una ‘superestrella’ poco cambia la percepción de su fanaticada.

La fuerza de este pulso, incluso, ha escalado al plano geopolítico y divide las salas de Estados Unidos y de Europa. Mientras que en el país anglosajón le cancelaron sus contratos y presentaciones, el Viejo Continente cerró filas en torno al artista. En una clara señal de espera a que sea la justicia la que dé su veredicto final.

Sin embargo, el ruido mediático que se ha generado en torno a Domingo cubre su figura como una nube negra que, sin duda, ensombrece el ocaso de una brillante y sólida carrera artística de más de medio siglo.

El escándalo que ahora afecta a Domingo sobrepasa edades y hasta continentes

En agosto pasado, la agencia Associated Press (AP) reveló las acusaciones contra Domingo por abuso sexual que hicieron públicas nueve mujeres del mundo operático. Días más tarde, en septiembre, otras once artistas se sumaron a las primeras, según reveló el mismo medio de comunicación estadounidense.

Entonces, como un castillo de naipes abrazado por el viento, la imagen del tenor español comenzó a deteriorarse y se convirtió en 'boccato di cardinale' de las redes sociales y de los medios de todo el mundo.

A esto se sumó que varias instituciones de música clásica en EE. UU., como la Ópera de San Francisco, la de Dallas y la de Filadelfia cancelaran sus presentaciones. Y días más tarde, se anunció la finalización del contrato de Domingo con el Met Opera de Nueva York y su renuncia como director de la Ópera de Los Ángeles.

A pesar de hacer parte de la generación millennial, Toledo siente que este fenómeno del MeToo “se ha salido absolutamente de control”.

“Llama la atención, independientemente de qué hizo, que sean comentarios que salen 30 años tarde. ¿Por qué se esperaron hasta ahora? ¿Por qué la mayoría son denuncias anónimas? Todo esto me suscita ciertas dudas: ¿qué están persiguiendo con su denuncia? Siento que se persigue un oportunismo, creo que el tema mediático sigue ganando, pues los jueces no han dicho nada hasta donde tengo entendido”, anota el abogado.

Plácido Domigno

Plácido Domingo ha llenado estadios enteros a lo largo de su carrera.

Foto:

AFP

¿Complot?

EL TIEMPO consultó con varios expertos del mundo operático, que durante años han seguido de cerca la carrera del tenor español, para entender las posibles motivaciones que se esconden tras bambalinas de este segmento de la música culta, que también se mueve al vaivén de las intrigas y el poder.

Para el crítico musical Emilio Sanmiguel, el caso de Domingo tiene varias aristas de análisis. “Lo primero es que esto no es nuevo. Estas cosas ocurren desde el siglo XVII desde que aparecieron las grandes estrellas del canto. Los grandes divos y divas siempre han sido arbitrarios y actúan como si tuvieran patente de corso”, dice.

Agrega que en el caso de Domingo, “las evidencias, las declaraciones y sobre todo el patrón que hay dejan la sensación de que todo es verdad. Ahora, no hay que olvidarse de que estamos en un medio que es el artístico y en uno de los más susceptibles que es el de la ópera”.

El experto anota que no se puede desconocer que Domingo, como todas las estrellas del canto, ha tenido una gran red de poder. “Plácido Domingo es amigo personal de Vladimir Putin y de varios gobernantes, de directores de orquestas, de teatros y de productores. Él maneja una red de poder, probablemente, de las más poderosas del siglo XX”.

Y claro, esta posición no está exenta de envidias, pero también de oportunidades, que a otros les permite “pescar en río revuelto”. En este sentido, Sanmiguel anota que Domingo “fue un gran cantante”, así tenga a su favor que cuenta con muchos más admiradores que detractores.

Así lo lee también el crítico y reseñista cultural Manuel Drezner, al anotar que este escándalo que salpica al famoso tenor ocurre cuando ya se acerca a los 80 años.
“Él ha insistido en seguir y la realidad es que esa imagen del gran cantante de todas las épocas se está desvaneciendo. Y eso me hace sospechar que muchos de los que le han cancelado contratos se están agarrando de esto para librarse de un cantante que ya no está en la cima”, anota el crítico.

Por su parte, María Claudia Parias, presidenta ejecutiva de la red de orquestas Batuta y exdirectora de la Orquesta Sinfónica de Bogotá, cree que el Me Too ha permitido dejar al descubierto los abusos que pudieron cometer figuras de la música clásica y el canto lírico, que puede resultar más llamativo por ocurrir en el terreno cultural.

“En este campo hay mayor conciencia de los actores, en el sentido de que es un terreno de las emociones y del pensamiento crítico, y resulta doblemente escandaloso que el ejercicio de cierto poder se haya visto mediado por relaciones sexuales consentidas o no, tan presente en otros sectores”, explica la experta.

Para Parias es innegable que el tenor es un cantante excepcional e importante. “Es un tema polémico y difícil, pero mi postura ética es que si cometió esos actos, tendría que pagar las consecuencias, luego de un juicio y la garantía del debido proceso”, comenta.

Para el experto José Daniel Ramírez, quien tiene el espacio El encanto de la ópera y es programador de la emisora HJUT, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Domingo ha sido una víctima de este movimiento del Me Too.

“Yo pienso que esta ha sido una campaña que no se sabe muy bien de dónde pueda venir. También está la polémica con esta iglesia de la Cienciología. Pues el este escándalo coincide en los mismos días en que Domingo venía luchando, con su dinero, para tratar de sacar a uno de sus hijos de esa corriente”, explica.

Esto no es nuevo. Estas cosas ocurren desde el siglo XVII desde que aparecieron las grandes estrellas del canto

En contraposición a la actitud de las salas estadounidenses, Ramírez resalta, por ejemplo, el apoyo de varios artistas que han compartido escenario con Domingo. “La misma Paloma San Basilio, Ainhoa Arteta, Ana María Martínez, que saben que Plácido Domingo fue un hombre coqueto y amoroso, y un hombre donde la sexualidad de él era muy clara como parte de su figura, pero esto es una cosa que va más allá”, anota.

Resalta además la generosidad de Domingo a lo largo de su carrera con artistas y causas sociales. Como cuando canceló un concierto para irse a ayudar a las víctimas del sismo de México.

“Él ayudó a José Carreras con su enfermedad, por ejemplo. Él terminó de pagar los gastos de su enfermedad. Al punto de que Carreras se le arrodilló a Domingo para pedirle perdón por posibles rivalidades. Entonces, ese es el Plácido Domingo del que uno se quiere acordar”, dice Ramírez.

Plácido Domingo

La ovación que recibió Domingo en Salzburgo, a pocos días de haberse conocido las denuncias de presunto acoso sexual.

Foto:

EFE

Balanza a favor

Por lo pronto, la balanza todavía parece inclinarse a favor del famoso tenor, a juzgar por sus presentaciones recientes en Europa, en las que ha salido, como anota la crítica, “por la alfombra roja, entre algodones”.

¿Mi estado de ánimo? Me ha visto que estoy muy contento porque estoy trabajando y eso es lo más importante. Estoy cantando y en contacto con el público”, comentó el artista hace poco, al término de su actuación en el Crocus City Hall de Moscú.

Iguales ovaciones recibió en el Festival de Música de Salzburgo, su primera presentación luego de conocerse las denuncias en su contra. “Eso quiere decir que quien admira a un divo no deja de admirarlo pase lo que pase”, anota Sanmiguel.

Según la página oficial del artista, su agenda para el segundo semestre de este año incluía presentaciones en la Ópera de Viena (Austria), en Hamburgo y Colonia (Alemania), la Scala de Milán (Italia), Cracovia (Polonia) y Valencia (España), entre otras.

Hace poco se informó, incluso, que la Ópera de Viena ofrecía mediante streaming su concierto, en un gesto tentador de no prestarse al juego de las denuncias.

Y como si fuera poco, el domingo pasado, el ídolo fue homenajeado con un aplauso cerrado del público que duró 18 minutos, en La Scala de Milán, uno de los templos operísticos más relevantes. Allí, Domingo celebró con una gala el quincuagésimo aniversario de su debut en este teatro, el 7 de diciembre de 1969.

Esta nueva novela de la exquisita farándula operática mundial promete continuar dando que hablar. Y aunque muchos señalen con el dedo índice a Domingo y apoyen a todas las mujeres que se atrevieron a levantar la voz, luego de años de silencio, todo parece indicar que serán más los seguidores que probablemente harán caso omiso.

“Si es responsable, que tenga que pagar todas las consecuencias. Pero yo hasta el momento solo veo una especulación irresponsable que busca borrar una carrera artística de más de 50 años, que no van a poder borrar”, anota con vehemencia el joven Toledo, en la misma línea de muchos de los fanáticos de Domingo.

En su mente todavía resuenan las notas de Aída, que el abogado oyó en marzo pasado, bajo la dirección del tenor español en el Metropolitan Opera de Nueva York. “Además, saber que no va a volver, fue un gustazo de aquellos”, concluye con su marcado acento cachaco.

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
EL TIEMPO
En Twitter: @restrebooks

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