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Larry Harlow, el judío maravilloso
Larry Harlow

Nació en Nueva York y se dejó seducir por la salsa y la música cubana.

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Larry Harlow

Larry Harlow, el judío maravilloso

Nació en Nueva York y se dejó seducir por la salsa y la música cubana.

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Larry Harlow

Perfil del hombre que fue el faro de Celia Cruz y sacó adelante su ‘Hommy, A Latin Opera’.

"Pero yo soy sensacional
Y es que me nace del alma
Del alma de más profundo de mi ser
Y es deber, y es deber decirles
De verdad, soy sensacional”.

Soy sensacional, de Larry Harlow, en la voz de Junior González.

A consecuencia de problemas renales, después de 32 días en la clínica, se nos fue Larry Harlow, conocido en el universo salsero como ‘el judío maravilloso’. Harlow nació en Brooklyn, Nueva York, el 20 de mayo de 1939, con el nombre de Lawrence Ira Khan. Creció en el Barrio Latino de Nueva York, donde terminó seducido por los ritmos cubanos que sonaban en el vecindario.

Su familia era musical. Su madre, Rose, era cantante de ópera y su papá deambulaba con su monumental contrabajo por todos los antros de la ciudad con las agrupaciones latinas.

(Le da contexto: Lo invitamos a leer: Murió Larry Harlow, ícono de la salsa, a los 82 años) 

Su oído tuvo los mejores maestros; cuando era niño iba a los conciertos de los dioses del jazz: Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane. Luego saltó al Palladium, donde descubrió las raíces de la música cubana y pasaba horas tratando de descifrar la esencia de esa música que se basa en una clave muy fuerte, casi toda sustentada en el son montuno. Harlow oía sin cesar a Noro Morales, a Machito, a Tito Puente…, empezó a comprar sus discos de forma compulsiva y se convirtió en un sofisticado coleccionista de música cubana y latina.

Fue definitivamente un niño precoz, no solo entendía a Tito Puente y a Charlie Parker, sino que a los 13 años tocaba varios instrumentos y había creado su propia orquesta. Su atracción por Cuba lo llevó a La Habana entre 1957 y 1959, antes del triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro. Esa fascinación por la isla nunca lo abandonó.

(Puede ver:Los clásicos salseros que inmortalizaron a Larry Harlow). 

Larry Harlow falleció en Nueva York.

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EL TIEMPO

Larry hablaba inglés, español, alemán y lucumí, la lengua litúrgica de la santería. Sus oídos lo absorbían todo. En una entrevista remota describe la genealogía del mundo sonoro caribeño con la precisión de un historiador y la pasión de un compositor que rebasaría los límites conocidos de la salsa: “Primero fue el mambo, después el boogaloo, nació la salsa dura y en los años ochenta, se orientó hacia la salsa romántica o monga, pero yo creo que la salsa dura es lo mejor, con excelentes productos y músicos, que nunca se olvidarán”.

La orquesta Harlow fue la primera en firmar con el sello Fania
de Masucci y Pacheco. Primero hizo un disco con el cantante Felo Brito, y luego les dio camino y fama a Ismael Miranda, Junior González, Frankie Rodríguez, Edwin Colón, Pablito Rosario, Tony Jiménez, Rosa Roy, Gary Carrión, Ray Pérez y escribió una singular historia con Celia Cruz que, por supuesto, merece un capítulo aparte.

Larry se metió en el reto de hacer la adaptación salsera de la ópera rock Tommy, del legendario grupo inglés The Who. Su producción, titulada 'Hommy, A Latin Opera' la inició en 1972 y fue grabada por partes con Marty Sheller. Todo el mundo pensaba que estaba loco. Pero no se amilanó.

Llamó a sus cantantes de confianza: Cheo Feliciano, Justo Betancourt, Pete el Conde y Adalberto Santiago. Y de pronto su cabeza se iluminó: necesitaba tener como cantante invitada a Celia Cruz para que grabara Gracia divina. Para Harlow era la única que podía interpretarla y la buscó en México, donde vivía después de su salida de Cuba. Le envió un casete con el número grabado para ganar tiempo. Celia llegó a Nueva York y no ensayó, simplemente grabó el tema de una, sin cortes.

Harlow no se quedó corto en halagos: “Esa señora es un genio, lo más grande que ha nacido. Solo se hizo una grabación, sin repetir nada. Yo nunca he visto a nadie igual. Celia es única, ¡es la más grande!”.

'Hommy, A Latin Opera' se estrenó el 29 de marzo de 1973, en el Carnegie Hall de Nueva York, con un éxito frenético.

Porque Harlow siempre fue un adelantado, mientras Nueva York bailaba boogaloo, él recuperaba el son montuno. En los años ochenta, incorporó sonidos electrónicos y percusiones complejas a su banda. Siempre estuvo con Andy, su hermano flautista, y lo apoyó en la creación de su orquesta.

Además le ofreció su respaldo a su esposa, Rita Harlow, para lanzar Latin Fever, la agrupación femenina más importante de Nueva York, con una explosiva mezcla de salsa, funk y black music.

El primer tema de Harlow fue 'Orquesta Harlow', cantado por Felo Brito, en 1965. Vinieron éxitos como 'Con dulzura', con la voz de Ismael Miranda. El famoso 'Abran paso', un clásico de Miranda, que hoy en día se encuentra en recuperación de un grave ataque cardíaco.

Otro de sus temas inolvidables es Señor sereno, una canción que se oía en todas las discotecas de Cali al amanecer. La cartera, con Junior González, y con el mismo Junior le hizo un tema a nuestro país: Para Colombia entera. Me and My Monkey fue su primer disco de oro.

Harlow era un músico total, ambicioso y atrevido. Desde muy temprano, en sus espectáculos, incorporó los juegos de luces.

En 1997 se embarcó en un proyecto de largo alcance: La Raza Latina, una historia de la música latina, con Rubén Blades, con la cual alcanzó nominación para el Grammy.
“Larry fue uno de los artistas más inteligentes y preparados a nivel intelectual que conocí en Nueva York. Poseedor de un sentido del humor ácido y directo, era un placer conversar con él sobre cualquier tipo de materia”, escribió Blades en su cuenta de Facebook.

Su presencia en la Fania es otro de sus hitos. En 1968 estuvo en su primer concierto en la discoteca Red Garter y luego fue el coproductor del legendario concierto de Cheetah –con 4000 personas– al lado de Pacheco y Masucci. En la historia del grupo, Harlow sustituyó a Richie Ray en el piano y luego le pasó la posta a Papo Lucca, que, a su vez, se la entregó a otra leyenda, Eddie Palmieri.

En 1994 vivieron un momento inolvidable en un concierto en Puerto Rico, Larry Harlow, Papo Lucca y Eddie Palmieri compartieron tarima. Hay un tema cubano que cada uno de ellos abre con un solo de piano, que corta Pacheco con un solo de flauta. Fue un instante de leyenda.

Harlow también recuperó el formato charanga en la instrumentación de la salsa: Para grabar 'La cartera' y 'El paso de encarnación', utilizó dos trombones y dos trompetas, cruzados con violines. Fueron arreglos portentosos, modernos y supremamente comerciales.

En 1991, cuando Gary Domínguez organizó la primera edición del ‘Encuentro de coleccionistas y melómanos’, en el marco de la Feria de Cali, Harlow estuvo presente. Después lo volví a ver en la última presentación de Fania All Stars, en el estadio Pascual Guerrero, en 1996, donde fue vestido con un overol, cruzado, sin camiseta abajo. Lo pude saludar un segundo y me quedé con su sonrisa. Ese concierto fue organizado por Hugo Molina y compartimos tarima todo el tiempo. Su visita final a Cali fue al Festival de Jazz, hace aproximadamente diez años, con un grupo experimental.

Imagen de la primera versión del Encuentro de Coleccionistas y Melómanos en Cali.

Foto:

Cortesía Umberto Valverde.

“A los 82 años, murió Larry Harlow”, informó su esposa en un comunicado de prensa.
Ha muerto este hombre que grabó 106 álbumes y ganó en el 2008 un Grammy Latino, muy poco para un músico diferente, avanzado en su pensamiento y obra musical.

Hizo una maestría en Filosofía del School of Social Research de Nueva York. Fue un adelantado de su tiempo, en la Fania solo aportó novedad, propuestas complicadas y el más puro sonido de la invención latina que tuvo la fuerza para competir con el rock.

Por Umberto Valverde
Especial para EL TIEMPO

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