Enseñanza remota / Opinión

Enseñanza remota / Opinión

Óscar Acevedo, músico y crítico musical, habla de los tutoriales de YouTube. 

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Por: Óscar Acevedo
19 de noviembre 2020 , 09:19 p. m.

Me encontré con el reconocido pianista colombiano Jesús Molina y le pregunté con quién había estudiado jazz piano en Sincelejo para obtener la beca de Berklee College of Music.

Me contestó sin vacilar: “Tutoriales de YouTube, profe”.

Esa respuesta fue mi aterrizaje de barriga en la enseñanza virtual. Pensaba que esos videos estaban más preparados para el profesional que para el aprendiz, pero la verdad es otra.

El estudiante apasionado es capaz de aprender en cualquier circunstancia, inclusive en el aislamiento social de estos tiempos epidémicos.

Los programas de video actuales permiten sincronizar la partitura con el audio en tiempo real. Las notas van apareciendo en pantalla al mismo tiempo que las toca el solista, y este puede ser Charlie Parker en una vertiginosa improvisación a velocidad sobrehumana.

El seguimiento gráfico de la partitura con resaltador de colores para subrayar ejemplos o el plano de cámara que enfoca las manos del maestro sobre el teclado le facilitan el aprendizaje a un principiante, así no tenga un profesor de carne y hueso que guíe sus estudios.


Para estos tiempos, las instrucciones de interpretación pueden ser más claras si se graba un breve video con el ejercicio que los alumnos puedan ‘calcar’ en sus casas.

Con el aislamiento hemos aprendido a comunicarnos casi de la misma forma que lo hacíamos antes, sobre todo cuando hay solo un interlocutor al otro lado de la línea.

Pero no todo es felicidad para la práctica musical en vivo por internet, el sonido sigue siendo un reto para la universalización de la enseñanza remota. Por problemas de conexión, el audio se desfasa del video y el alumno aparece tocando antes de que suenen las notas de su instrumento o viceversa.

También ocurre que la transmisión se congela por unos segundos y después se ‘destraba’ a muy alta velocidad para empatarse con el ritmo inicial. Es un momento desconcertante, pero hay que manejarlo para no romper el flujo de la clase. La latencia del sonido entre puntos geográficos distantes es otro lío difícil de resolver.

Dirigir remotamente un ensamble con todos estos compliques es un caos, así los músicos estén reunidos en un solo lugar. Estos obstáculos van a exigir mucho compromiso a profesores y alumnos para que la enseñanza musical remota funcione en la nueva realidad.

ÓSCAR ACEVEDO
Músico y crítico musical.
Correo: acevemus@yahoo.com

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