Un año sin premio Nobel de Literatura

Un año sin premio Nobel de Literatura

Desde 1949, la Academia Sueca no aplazaba el anuncio. En el 2019 tendremos dos premiados.

Kazuo Ishiguro,

Kazuo Ishiguro, premio nobel 2017, autor de novelas como ‘Los restos del día’, durante la última ceremonia.

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AFP

03 de octubre 2018 , 11:35 p.m.

“La literatura es una tentativa prometeica de superar el destino, de conjurar los demonios del olvido y la fatalidad de la muerte”: Gamal Ghitany.

El aplazamiento de la concesión del Nobel de Literatura este año se explica por la crisis que afectó a la Academia Sueca, que comenzó por los líos de faldas de Jean-Claude Arnault, promotor artístico francés y esposo de una de las académicas suecas, y director de Forum, un club que reunía a académicos y celebridades del mundo de la cultura en Estocolmo, líos que en cierto modo habían permanecido ocultos por la influencia del personaje en la Academia.

A él se atribuye la información anticipada a la prensa de los nombres de los ganadores franceses del Nobel J. M. G. Le Clézio, en 2008, y Patrick Modiano, en el 2014, que se convirtió en otro escándalo.

El hecho se agravó cuando Arnault fue acusado por 18 mujeres de violación y agresión sexual, por lo que acaba de ser condenado a dos años de prisión, sentencia apelable y considerada muy baja, dada la magnitud de los delitos. La crisis en la Academia condujo a las renuncias de varios académicos, que serán remplazados próximamente, y a la espera del próximo galardón, con lo que el mundo de las letras sufrió una gran decepción por el vacío creado.

Hay que confiar en que la Academia aproveche la situación para reformar los estatutos, depurar las candidaturas a la Academia, extremar el secretismo de los candidatos al Nobel, para limpiar su imagen y cumplir con la voluntad de su fundador.

De no haber ocurrido el escándalo en la Academia Sueca este jueves hubiéramos amanecido con un nuevo autor inmortalizado en su listado.

Pero van a continuar los interrogantes sobre las razones por las cuales se otorga el Nobel: si van a primar la calidad literaria, las influencias políticas, las razones geográficas para que cada año no recaiga sobre un mismo continente y país.

En muchos premiados indudablemente se ha impuesto la calidad literaria en la novela, la poesía, el teatro, el ensayo; en otros, consideraciones literarias y políticas; en otros, solo políticas, como el caso de Pasternak, premio nobel en 1958, por la prohibición de su novela 'El doctor Zhivago', calificada como anticomunista por el Gobierno soviético y recibida con amplia difusión en Occidente.

También se plantea porqué han sido premiados, para mencionar algunos nombres, escritores como Thomas Mann, Camus, Kipling, Herman Hesse, Faulkner, Canetti, Juan Ramón Jiménez, Miguel Ángel Asturias, Beckett, Montale, Soyinka, Kawabata, Octavio Paz, García Márquez, y no Tolstói, Proust, Joyce, cuya novela 'Ulises' es considerada la más importante del siglo XX; Nabokov, autor de 'Lolita', una de las novelas de mayor éxito por el tema tratado, junto a D. H. Lawrence con 'El amante de lady Chatterley'. Tampoco Kafka –el gran escritor de los enigmas–, Musil, Hermann Broch, Alfred Döblin, Kazantzakis, Umberto Eco, y los latinoamericanos Borges, Carpentier, Jorge Amado y Carlos Fuentes.

Algunos escritores, como Sartre, han rechazado el Nobel por razones políticas; él se declaró socialista y no quería perder su libertad de pensamiento. Dijo que el Nobel era un premio reservado para los escritores de Occidente y los disidentes del Este, y preguntó por qué se había ignorado a Neruda, a Louis Aragón, poetas comunistas, y al novelista ruso Shólojov. Quizás para desmentir a Sartre, la Academia premió a Neruda y a Shólojov.

Llama la atención el caso de Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, a quien se lo postuló para el Nobel de las Ciencias, pero, como se lo desconoció, María Bonaparte, su amiga y colaboradora en sus trabajos, lo propuso para el Nobel de Literatura, sin éxito.

El Nobel al compositor y cantante Bob Dylan, en 2016, fue muy controvertido, porque la Academia se apartó del criterio tradicional de premiar a narradores, poetas, a ensayistas.

Para explicar el premio, Dylan dijo que las letras de sus canciones deben asociarse a la poesía, que esta debe ser cantada como lo hacían los rapsodas de la Antigüedad griega.

Hoy, sin embargo, es un día sin premio. No hubo quinielas de las agencias encargadas de anticipar nombres de los posibles ganadores del Nobel, ni apuestas, y las candidaturas de Murakami, Ngugi Wa Thiong’o, Paul Auster, Don DeLillo, Joyce Carol Oates, Ismail Kadaré, Salman Rushdie o Banville deberán esperar otro año para su posible consagración.

Édgar Bastidas Urresty*
Especial para EL TIEMPO
*Escritor, autor del libro ‘Doce premios nobel de literatura’.

Academia Sueca

La Academia sueca.

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EFE

Un escándalo de novela literaria que opacó a una entidad de casi 230 años

De no haber ocurrido el escándalo en la Academia Sueca, institución que se creía blindada a todo, hoy –como ocurre todos los jueves en la semana de anuncio de los nobeles– hubiéramos amanecido con un nuevo autor inmortalizado en este reputado listado.

Se trata de la primera vez en siete décadas que este recinto sagrado para las letras mundiales decide posponer el anuncio de su galardón. Esto supone que en el 2019 se otorgarán dos premios, medida justificada por la falta de confianza y el debilitamiento de la institución.

Los casos anteriores en que la Academia decidió no conceder el nobel literario fueron por causa de las guerras mundiales del siglo XX o por no hallar candidatos apropiados entre los nominados.

La última vez fue en 1949, cuando el Comité Nobel consideró que ningún aspirante cumplía los criterios y reservó el premio para el año siguiente, en el cual se entregaron dos galardones: uno para William Faulkner y otro para Bertrand Russell.

Sin embargo, el aplazamiento del premio nunca había ocurrido por hechos de tipo moral. Esta crisis lo que destapó, dijeron analistas en su momento, es esa vergüenza que durante años se mantuvo cubierta o en secreto, en un mundo que no contaba con los avances tecnológicos de hoy.

“En un clima tan frío como el de Estocolmo, también se exacerban las pasiones. Los deseos, tan humanos, y la chismografía, tan necesaria, parece que han sacudido las venerables estancias de la Academia Sueca”, dijo a EL TIEMPO en esa oportunidad el poeta Juan Gustavo Cobo Borda.

Al conocer la noticia, la Fundación Nobel, responsable máxima de los premios, apoyó la decisión de la Academia, admitiendo que es una situación “seria” que afectó el prestigio del galardón. Invitó a la entidad a “poner todo su esfuerzo en la tarea de restaurar su credibilidad”.

En la misma línea se mostró el primer ministro sueco, Stefan Löfven, que pidió a la Academia madurez para reconducir una situación que desprestigió a Suecia. Mientras que el rey Carlos XVI Gustavo anunció una reforma de los estatutos, en los casi 230 años de existencia de la institución.

“Es lamentable comprobar que hasta los académicos suecos eran bajamente humanos. Pero, también para el año entrante eso los llevará a reconocer a escritores quizás más pasionales, menos frígidos y más controversiales”, dijo hace unos meses Cobo Borda, al invitar a releer “los maravillosos” premiados antes.

*Con información de AFP y EFE

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