Secciones
Síguenos en:
‘Ganarse la vida como músico se está volviendo casi imposible’
maria schneider

Maria Schneider nació en Widom, Minnesota (EE. UU.) en 1960.

Foto:

Briene Lermitte Schneider

‘Ganarse la vida como músico se está volviendo casi imposible’

Maria Schneider nació en Widom, Minnesota (EE. UU.) en 1960.

Una de las primeras entrevistas para Colombia con la compositora y directora Maria Schneider.

Cuesta imaginar un momento más difícil para quienes viven de la música que este que atravesamos por la pandemia.

Sin embargo, la reciente cosecha de la compositora y directora de jazz estadounidense Maria Schneider (Windom, Minnesota, 1960) nos devuelve algo de esperanza: en la pasada edición de los Grammy se llevó dos premios con su aclamado álbum Data Lords (mejor composición instrumental y mejor álbum para gran ensamble de jazz), y con ese mismo trabajo obtuvo el Grand Prix de L’Académie du Jazz y el reconocimiento de la Radio Nacional Pública de Estados Unidos (NPR, por su sigla en inglés) como álbum del año. Data Lords también fue finalista del prestigioso Premio Pulitzer en la categoría de Música.

Schneider, sin embargo, no se duerme en los laureles. Por estos días trabaja intensamente en el regreso a los escenarios de la Maria Schneider Orchestra, previsto para septiembre con una presentación en el Jazz Fest de Washington.

Esa agrupación ha sido su base principal desde hace más de treinta años cuando la fundó con otro nombre y empezó a destacarse como arreglista y compositora.
Luego de graduarse en teoría musical y composición en su natal Minnesota, obtuvo una maestría en Música en el Eastman School of Music y estudió también en la Universidad de Miami.

(También puede leer: Julio Iglesias, de leyenda a meme).

Con esos pergaminos, logró que el legendario director, compositor y arreglista Gil Evans, uno de los grandes orquestadores de la historia del jazz, la contratara como su copista y asistente. Después de aprender con él, alzó vuelo y comenzó a labrar su camino como compositora y líder de banda.

En 2005, su álbum Concert in the Garden le valió el primero de los siete Grammys que ha ganado (en jazz, clásica y rock, este último junto a David Bowie), pasando a la historia como la primera grabación en ganar ese premio con solo ventas por internet.

El álbum, además, fue pionero en la modalidad de subvención musical colectiva como el primer lanzamiento de ArtistShare, la plataforma independiente a través de la cual Schneider financia y vende sus discos.

Ninguno de nosotros crea en el vacío. Y cuando escribes para improvisadores de ese nivel, sus voces se convierten en una parte muy importante de tu visión musical

Para ella, que tiene demandado a YouTube por los que considera abusos en sus políticas de uso en contra de los músicos, las plataformas de streaming y las grandes corporaciones, en general, no son más que depredadores de datos personales que no pagan lo que deberían ni a los artistas ni al fisco.

Por su genialidad como artista y la vehemencia con la que ha peleado desde hace años por los derechos de los músicos, me atrevo a decir que Maria Schenider es una de las heroínas (musicales) más fascinantes de nuestro tiempo. La aprendiz de Evans ha superado al maestro.

En esta, que probablemente sea su primera entrevista con un medio colombiano, Schneider habló de su proceso creativo, de su fascinación por las aves y de su lucha contra las plataformas de streaming.

(Le puede interesar: Billie Eilish incorpora un sonido más adulto en su nuevo álbum).

¿Qué la empuja a componer y cómo elige el tema o la intención de sus composiciones?

Es una buena pregunta. De hecho, muy pocas veces ‘elijo’ un tema. En general, estoy buscando el sonido que me gusta, a veces desesperadamente. Estoy buscando cualquier sonido que me parezca con personalidad, que me emocione. Y muchas veces, cuando finalmente encuentro algo que creo que realmente me puede gustar, cuando me sumerjo en ese sonido, la música naturalmente comienza a hacerme sentir asociaciones con cosas de mi vida.

Por estos días es tal la lucha por sacar tiempo en medio de tantas tareas que solo trato de enfrentar el miedo a escribir o a permitir que alguna cosa me lo impida

Es como si el sonido dejara claras experiencias o cosas que de otro modo me resultaría difícil explicar. Es casi como si el sonido me ayudara a entenderme a mí misma al extraer cosas de mí, o ayudándome a solidificar un recuerdo o hacer tangible algo que amo. Para mí, escribir música podría ser como cuando un psicólogo le da a un niño un lápiz y papel, y le pide que haga un dibujo de su familia, y de repente, uno puede ver en el dibujo el tipo de experiencia que ese niño está teniendo en casa.

¿Sigue algún ritual cuando compone?

Antes solía tomar café y algo dulce a primera hora, pero ya no. Por estos días es tal la lucha por sacar tiempo en medio de tantas tareas que solo trato de enfrentar el miedo a escribir o a permitir que alguna cosa me lo impida. Así que apago el teléfono y meto mi trasero en una silla.

(Lea también: Chile celebra los 90 años del escritor Jorge Edwards).

Si tuviera que describir el espíritu de su música, ¿a qué se parecería?

Diría que es mi visión del mundo. Es mi visión de la belleza, mi humor, mi lado oscuro, mi sentido de la fantasía, mi amor por la naturaleza o el arte, el paisaje de mi crianza. A veces, cuando dirijo un concierto, la música literalmente me hace sentir como si regresara a un lugar a través de un recuerdo de la infancia, como si lo experimentara de nuevo. Y cuando la música me hace ver y sentir vívidamente exactamente la experiencia que primero asocié con las primeras notas de la música que se me ocurrieron, entonces sé que tuve éxito.

Cuénteme un poco de su trabajo junto a Gil Evans y lo que aprendió de él...

¿Y la música? Bueno, fuimos los primeros en ver cómo las empresas que necesitaban un señuelo para atraer a la gente usaban nuestro trabajo para adquirir un sinfín de datos

Gil fue único. Nunca habrá una persona como él: increíblemente creativa, hermosa, cálida, idiosincrásica, dulce, desorganizada y meticulosa al mismo tiempo, con tanto conocimiento que no le impidió hacer las cosas a su manera poco ortodoxa. Me hizo ver que era muy importante para mí comenzar mi propia banda y descubrir quién soy a través de mi música. Mirándolo, quería encontrar mi propia individualidad también.

Sé que no podría encontrar fácilmente esa escritura para otros grupos en los que siempre estaría tratando de alcanzar la visión de otro, pero solo pude desarrollarla a través de un universo de sonido para ver qué es lo que me despierta a mí y solo a mí. Al final sé que no estaba sola porque los músicos con los que he trabajado durante décadas han sido una influencia enorme. Sin ellos, seguro estaría en otro lugar, musicalmente hablando. Ninguno de nosotros crea en el vacío. Y cuando escribes para improvisadores de ese nivel, sus voces se convierten en una parte muy importante de tu visión musical.

¿Qué tantas de sus composiciones se hacen por encargo?

Ninguna, realmente. Incluso si acepto una comisión, tiene que ser abierta. Solo escribo y veo lo que viene. Ese fue el camino que tomé al principio, mientras trabajaba con Gil y estudiaba con Bob Brookmeyer. Anhelaba profundamente encontrar una voz tan singular como la de ellos, un anhelo elevado e imposible.

Principalmente enseño  dirigiendo a estudiantes o profesionales en un concierto de mi música y dando todo tipo de clases magistrales

Hoy siento una gran admiración por todos los fantásticos escritores comerciales y quizás disfrutaría haciendo algo así. Supongo que cuando colaboré con David Bowie estaba tratando de encontrar ese espacio creativo entre nosotros y funcionó bien. Pero aquello no fue un encargo. Ambos hicimos algo que ninguno de los dos imaginó desde el principio. Eso fue divertido solo por descubrir qué pasaría cuando ambos nos sentáramos y jugáramos con el sonido.

(Puede leer: Una ‘playlist’ para escuchar durante los Olímpicos).

Hablemos sobre su trabajo en el New England Conservatory (NEC). ¿Cuándo comenzó a dictar clases allí y cómo ha sido esta experiencia?

Lo del NEC es una visita de una semana. Principalmente enseño de esa manera: dirigiendo a estudiantes o profesionales en un concierto de mi música y dando todo tipo de clases magistrales durante unos días, discutiendo el asombroso y desconcertante proceso creativo, o el negocio de la música, que también se ha vuelto realmente desconcertante en la era de internet. Es un tema deprimente para enseñar, ya que significa iluminar la verdad de que ganarse la vida como músico se está volviendo cada vez más difícil o, incluso, casi imposible para la mayoría.

¿Qué es lo más emocionante de formar jóvenes músicos?

Ayudarlos a encontrar su propia voz. Hacer que confíen en el sentimiento en sus entrañas, en aquello que podría decirles que algo que están comenzando es bueno, incluso cuando su cabeza les dice que tal vez no sea bueno. Intentar que utilicen las herramientas para perfeccionar esas ideas y hacerlas realidad, siempre guiados por su entusiasmo instintivo.

En su tema Cerulean Skies incluyó sonidos de pájaros. ¿Qué tanto influye en su trabajo su gusto por el avistamiento de aves? Por cierto, Colombia tiene fama mundial como un destino turístico ideal para el avistamiento de muchas especies...

Bueno, la curruca cerúlea, que da nombre a esa pieza en particular, pasa el invierno en Colombia. Parece que la Reserva Pauxi Pauxi es un lugar clave de anidación. Esta ave se está volviendo bastante rara, su número está disminuyendo en un 70 por ciento. Creo que las aves son la mejor manera de inspirar a todo un mundo a unirse y cooperar inspirados por la belleza, la naturaleza y el misterio, en una forma que no solo las salvará a ellas, sino a nosotros mismos. He amado a los pájaros desde niña y nunca me faltan. Hacen que mi corazón se eleve más que nada. Sí, más que música. Ellos son música. Mi canción favorita es en realidad una canción de pájaro: el canto del zorzal ermitaño.

Las grandes corporaciones acaparan el uso de datos y los derechos de los creadores musicales, ¿podrá haber en algún momento un término medio? ¿Sería posible una especie de tregua? Si la hubiera, ¿cómo debería funcionar para que los derechos de los creadores musicales no sean vulnerados?

Si no nos tomamos en serio el cómo responsabilizar a estas empresas, no hay esperanza. ¡Las cosas gratis no son gratis! Tienen un costo tremendo. Cuando veo la cabeza de todos enterrada en sus teléfonos me siento triste. Al final, estamos perdiendo el control de la verdad. Las corporaciones nos deberían decidir la verdad. Cada individuo está siendo manipulado con fines de lucro y posicionamiento político.

Supongo que es la tarea diaria de sentarme en esa silla, confiar en mi propio entusiasmo, trabajar duro y también encontrar músicos increíbles con quienes trabajar


Con todo esto nos estamos destruyendo a nosotros mismos. ¿Y la música? Bueno, fuimos los primeros en ver cómo las empresas que necesitaban un señuelo para atraer a la gente usaban nuestro trabajo para adquirir un sinfín de datos. YouTube ha sido un gran activo para Google, al mismo tiempo que destruyó inversamente la economía de la música para quienes tenemos que recuperar los altos costos de una grabación. Me atrevería a decir que la sociedad en realidad ‘paga’ más por las cosas gratis que cuando compra esas mismas cosas.

(Le recomendamos leer: Falleció Dusty Hill, el bajista de la mítica banda ZZ Top).

Una vez que obtienen nuestros datos, nos manipulan para comprar y nos cobran varios montos en función de lo que saben sobre nosotros, o podemos o no obtener un préstamo en función de lo que saben. La verdadera ironía es que nosotros pagamos por las ‘tuberías’ que devuelven todos esos datos a las empresas de big data. La sociedad tiene la mentalidad de ‘estoy obteniendo algo’, pero si las empresas de las que estamos hablando se han convertido en las más ricas del mundo a la velocidad del rayo, claramente estamos equivocados. Y están ganando mucho más. Seguro que deberían pagar impuestos por ello. ¡Cuanto más use su teléfono, más se enriquecerán con sus datos! El caso es que la mentalidad de todos está al revés. El costo de esto en nuestras vidas y la sociedad es catastrófico. Creo que está en la cima de los problemas más críticos de nuestro tiempo.

Data Lord plantea una crítica a los excesos del mundo digital y propone como antídoto un regreso al mundo natural. ¿Cómo podemos darle a nuestra vida un mayor equilibrio lejos de las pantallas, sin depender de la tecnología para todo?

Apagando el teléfono. Dejándolo en casa. Yendo a observar pájaros o simplemente oler el aire, disfrutar de los amigos, disfrutar los hijos y los padres. Disfrutemos el silencio, incluso el aburrimiento o la incomodidad, para encender la imaginación. Salgamos a caminar, a ver obras de arte que nunca hayamos visto, vayamos a un lugar que no hayamos visitado, aprovechemos el tiempo para volver a conectarnos con nosotros mismos. Desde luego, también podemos ver ejemplos en los que la tecnología está ayudando a salvar el mundo y contrastar por qué es buena.

Uno de mis lugares favoritos es el Laboratorio de Ornitología de Cornell, donde a través de eBird, las observaciones de cientos de miles de observadores de aves de todo el mundo pueden construir mapas para mostrar, por ejemplo, a dónde viaja la curruca cerúlea y así saber qué hábitats debemos proteger para salvar a ese pájaro. Ese es un buen lugar para comenzar. Usar información proporcionada voluntariamente por observadores de aves con la única intención de salvar aves y a nuestro planeta.

¿Ha escuchado algún músico colombiano que le guste?

Lamento decir que no conozco a muchos, pero uno a quien realmente admiro es a Edmar Castañeda.

(Entre otras lecturas: Banda Slipknot: fallece a los 46 años su exbaterista Joey Jordison).

¿Cómo recibió la nominación al Premio Pulitzer este año?

Es difícil imaginar cómo mi música le llega al mundo. Nací en una pequeña ciudad agrícola en Minnesota, amaba los pájaros y la música, me preguntaba si escribiría música y si la gente alguna vez querría escucharla. Así que para mí es un misterio cómo sucedió. Supongo que es la tarea diaria de sentarme en esa silla, confiar en mi propio entusiasmo, trabajar duro y también encontrar músicos increíbles con quienes trabajar. Eso y mucha suerte.

-JUAN MARTÍN FIERRO
Para EL TIEMPO
En Twitter: @jmartinfierro
(*) Abogado, periodista y escritor.

Más noticias

ACCEDE A CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES

No te quedes solo con esta información.
Lee, explora y profundiza más.
¡Suscríbete ya!

COP $ 900 / MES *
Ya soy suscriptor digital

Si ya eres suscriptor del impreso, actívate

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.