Madre no hay sino una / Opinión

Madre no hay sino una / Opinión

En Bogotá se realizó un encuentro de instrumentistas que ilustra el creciente interés por la música.

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13 de octubre 2017 , 07:08 p.m.

El domingo pasado se llevó a cabo en Bogotá un encuentro de instrumentistas que por su singularidad poco se menciona en los medios, pero sí ilustra el creciente interés por la música en nuestro país. Se trata de un taller/concurso para bajistas titulado Bass en vivo, liderado por el músico peruano Oscar Stagnaro, profesor de Berklee College of Music, que para más señas es el bajista de Paquito D’Rivera.

Mañana se realiza otra edición en Cali, ciudad que no cuenta con ofertas formativas de este tipo, por lo que se espera una alta asistencia. Además de Colombia, el evento se lleva a cabo anualmente en México, Perú, Brasil, Argentina y Puerto Rico.

Varias cosas me llamaron la atención de este certamen, empezando por la asistencia de músicos de distintas regiones de Colombia y del extranjero. El buen nivel de los participantes y su compromiso con el aprendizaje generó un ambiente estimulante durante la larga jornada.

Stagnaro subrayó en su charla que hay que estudiar la música nativa para poderla reinventar, como lo hizo el bajista cubano Cachao, todo un referente de la renovación musical de Cuba y su proyección internacional. Sin embargo, muchos de los arreglos que prepararon los concursantes colombianos coincidían en interpretar bambucos con arreglos que se aproximaban más a la guitarra que al bajo, sin elementos renovadores.

Curiosamente el ganador del concurso resulto ser el único intérprete de bajo acústico de la jornada (los demás participaron con instrumentos eléctricos de cinco y seis cuerdas), un joven intérprete llamado Rodrigo Pardo, con sorprendente capacidad para tocar este instrumento. Luis Ángel Pastor ‘El Papa’, bajista de Carlos Vives, es un buen ejemplo pues ha llevado el papel del bajo a otro nivel dentro de las prácticas redundantes de la música vallenata.

La música brasilera también dio en su época un salto con el fascinante sonido de la cantante Elis Regina, quien contaba con el apoyo del genial bajista Luizao, un innovador nato.

Hay un dicho italiano que sirve para entender el papel del bajo en el ensamble, dicen allá que el bajo es como la Mamá, refiriéndose quizás a que la línea de bajo es la que mejor afinca el ritmo y la armonía de toda la banda… y madre no hay sino una.

ÓSCAR ACEVEDO
acevemus@yahoo.com
Músico y crítico musical

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