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Columna de opinión / Bienvenidos a lo efímero
Celular mano

En el mundo del arte ya se venía explorando con la “venta” de bienes culturales a domicilio.

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Óscar Acevedo reflexiona acerca de los nuevos modelos de consumo de la música.

Ante el inesperado final de millones de establecimientos que les garantizaban la subsistencia a millones de seres humanos, es urgente vislumbrar nuevos modelos de negocio que le den sustento a toda la gente que se quedó sin oficio.

En el mundo del arte ya se venía explorando con la “venta” de bienes culturales a domicilio y esa parece ser la única alternativa hasta que el virus desaparezca.
La compañía Quinta Picota de Bogotá ya ofrece obras de teatro por teléfono, pero sigue necesitando un transporte para llegar al espectador.

Antes era el tradicional escenario el que le transportaba la obra al público, ahora lo hace un operador de celular que cobra por la llamada. Esta ingeniosa fórmula no logra eliminar el intermediario entre el artista y su público.

Especulando un poco, podemos imaginar que los museos y galerías eventualmente llegarán hasta sus clientes con esculturas tridimensionales, para que estos no se expongan al virus visitando sus edificios.

Pero se requieren gafas 360 grados o algo similar para poder “rodear” la obra con los ojos. Mientras no bajen de precio, las gafas 360 serán otro costoso intermediario para acceder a invaluables colecciones de arte sin riesgo de contagio.

Con la evolución del consumo de música en los últimos sesenta años, hemos visto cómo los formatos de reproducción cambian cada vez más rápido. Del acetato pasamos al casete, de ahí al CD, después al Mp3 y ahora a las plataformas de streaming.

En este vertiginoso proceso de “reinvención”, todos estos cambios le exigieron al consumidor volver a comprar los discos que iban quedando obsoletos, incluyendo un nuevo dispositivo por cada cambio. Lo que no ha cambiado en este proceso es que siempre hay un intermediario entre el músico y su oyente.

Me atrevo a vaticinar que pronto se acabará el modelo actual. Ya se habla de Patreon como la nueva oportunidad para las artes escénicas.

Pero los porcentajes de participación entre el creador y el transportador, en el modelo actual de plataformas –como Spotify–, solo favorecen al intermediario (el margen es ínfimo para el músico).

Por esta y otras razones previsibles me atrevo a vaticinar que pronto se acabará el modelo actual. Ya se habla de Patreon como la nueva oportunidad para las artes escénicas.

Sin embargo, vendrán nuevos modelos de transmisión que nos obligarán a comprar nuevos dispositivos y a usar nuevos canales para reemplazar los que quedarán inservibles. Bienvenidos a lo efímero.

Óscar Acevedo
Músico y crítico musical
acevemus@yahoo.com

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