Marx: el cerebro de la revolución mundial

Marx: el cerebro de la revolución mundial

Nueva entrega de la colección que explica la filosofía; esta vez con las ideas de este alemán.

Marx: el cerebro de la revolución mundial

Marx escribió sobre filosofía, economía y derecho.

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Archivo / EL TIEMPO

25 de octubre 2017 , 05:47 p.m.

Ese señor formal, burgués, que mira a la cámara como quien tiene plena conciencia de su valía, quiero decir, de la valía de sus ideas como pensador (“Ya se acordarán”, parece decir), llegó a ser, y todavía lo es, el propio demonio para las fuerzas más conservadoras del mundo desde que se esparcieron sus disruptivas ideas en los inicios del siglo XX. La primera frase del Manifiesto comunista refleja bien ese momento: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”.

Ese hombre, de abundante y aborrascada melena, pobladísimas cejas, facciones apacibles, levita y chaleco a la moda, ¿cómo pudo convertirse en ese creador de una ideología que, si bien pareciera estar de regreso, alcanzó a dividir este mundo en dos?
Nikolái Ivanov, su biógrafo de la época soviética, dice que Karl Marx “nació el 5 de mayo de 1818 en la ciudad de Tréveris, en la provincia renana de Prusia” (parte de la Confederación Germánica), un lugar que tenía muchas particularidades que ayudan a entender el destino de este rebelde, maestro de rebeldía en el mundo entero. “Allí aparecieron las primeras fábricas en Alemania y, a la vez, dos clases sociales nuevas: la burguesía industrial y el proletariado”. Tréveris era una ciudad antiquísima, fundada por los romanos. El lugar a donde fueron a parar los expulsados por la Revolución francesa. Muchos elementos arqueológicos para convertirse en semillero de ideas nuevas.

Marx, hijo de judíos, nieto de un rabino, tuvo una vida disoluta como estudiante en Bonn. Mucha cervecita y mucha farra. Un duelo le dejó una cicatriz en la ceja izquierda. Estudió primero derecho, pero su inclinación principal era ser poeta.

Pero la filosofía pudo más que la literatura. En 1841 presenta tesis de doctorado en la Universidad de Jena. Y comienza a desarrollar sus ideas no en la lucha callejera, sino en el periodismo. Un periodismo militante que lo convierte en un divulgador de ideas revolucionarias. A los 24 años fue director de la Gaceta Renana, el diario más importante de las fuerzas progresistas renanas.

A través del estudio de Hegel, Marx se encuentra de frente con la necesidad de convertir sus ideas en acciones. Ideas como una crítica “despiadada a todo lo existente” y su postulado de que ha llegado la hora de la “emancipación humana” más allá de unas meras críticas. Pero es su análisis sobre la relación del trabajo asalariado y el capital, sobre la plusvalía, lo que hará que su nombre se mantenga en la historia del pensamiento humano.

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Próxima entrega, Sigmund Freud: 2 de noviembre.

FRANCISCO CELIS ALBÁN
fracel@eltiempo.com
Editor EL TIEMPO

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