Libro, cálamo, incunable, Aviso del terremoto

Libro, cálamo, incunable, Aviso del terremoto

El experto Fernando Ávila resuelve dudas lingüísticas en torno a estas palabras.

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Por: Fernando Ávila
30 de abril 2019 , 09:40 p.m.

La palabra libro viene del latín libris, que significa ‘parte interior de la corteza de un árbol’, pues en esa parte era donde se escribía.

También sirvieron para ese fin hojas de palmera, tablas pulidas, hojas de seda, placas de arcilla, tablas enceradas y, más avanzados los tiempos, el pergamino, elaborado a partir de piel de cordero.

En el pergamino se escribía con pluma de ganso, y pluma en latín es calami (cálamo), lo que origina la expresión lapsus calami, que significa ‘error al escribir’, y de ahí, calamidad, ‘desastre’ o ‘infortunio’.

La primera calamidad, etimológicamente hablando, es, pues, un error de escritura, una errata que llamamos hoy.

Perfeccionado el proceso para elaborar el pergamino, fueron posibles los libros enrollados. El emperador Augusto es el primero que ordena que se corte el rollo para hacer páginas y encuadernarlas, y formar así el libro tal como se concibe hoy.

El nombre de la rosa, novela del italiano Umberto Eco, muestra la vida de un monasterio del siglo XIII en el que los monjes se dedican a copiar libros. Ese procedimiento de hacer libros a mano cambia definitivamente en 1454, cuando en Maguncia se pone a funcionar la imprenta de tipos móviles, ideada por Gutemberg. El primer libro que se imprime es la Biblia, que tiene 1282 páginas. En ese momento trascendental comienza la era moderna.

Los libros impresos entre 1454 y 1501 son los llamados incunables (tiempo en que los libros se hallaban, por así decirlo, ‘en la cuna’).

En la Biblioteca Nacional de Colombia hay 50 incunables, de los cuales 28 están completos. No les falta ninguna página ni la portada. Se trata casi siempre de libros donados por familias o por instituciones religiosas, como los más antiguos de ellos, un ejemplar de Suma contra gentiles, de Tomás de Aquino, editado en 1480, y tres libros de gramática de Elio Antonio de Nebrija. Estos 50 incunables están escritos en latín.

El aviso del terremoto fue el primer periódico colombiano. Salieron tres números dando cuenta de los daños causados por el sismo del 12 de julio de 1785. Se supone que estas noticias fueron redactadas por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez, director de la Real Biblioteca de Santa Fe de Bogotá (hoy Biblioteca Nacional).

De esos primeros impresos armados letra a letra, se pasó en tiempos modernos al linotipo y a la rotativa. Más adelante, al ófset, y hoy, a la edición digital, que incluye la posibilidad de leer el libro o el periódico en un celular, saltándose los pasos de ir al papel y a la librería o al voceador para llegar al público.

FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria@fernandoavila52

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