¡Hola !, Tu correo ha sido verficado. Ahora puedes elegir los Boletines que quieras recibir con la mejor información.

Bienvenido , has creado tu cuenta en EL TIEMPO. Conoce y personaliza tu perfil.

Hola Clementine el correo baxulaft@gmai.com no ha sido verificado. VERIFICAR CORREO

icon_alerta_verificacion

El correo electrónico de verificación se enviará a

Revisa tu bandeja de entrada y si no, en tu carpeta de correo no deseado.

SI, ENVIAR

Ya tienes una cuenta vinculada a EL TIEMPO, por favor inicia sesión con ella y no te pierdas de todos los beneficios que tenemos para tí.

Música y Libros

La belleza de lo absurdo / Columna

Thelonious Monk

Thelonious Monk

Foto:AFP

Óscar Acevedo habla de un concierto que hizo con su cuartero, con música de Thelonious Monk.

Óscar Acevedo - músico y crítico musical 
El pasado fin de semana presentamos un tributo al pianista Thelonious Monk con el cuarteto de jazz en un local bogotano que aprovecha la baja tasa de contagio del covid-19 para abrir sus puertas.
El local estaba colmado por un público participativo y receptivo que celebró con gritos y aplausos los momentos de clímax y desenfreno a los que se llega con el repertorio de este excepcional músico americano.
Me sorprendió esa reacción desaforada –muy similar a la de las barras bravas– y concluí que era el efecto de tantos meses de encierro en los músicos y en la audiencia.
Pero, reflexionando en frío, encontré que hay algo más que motiva esa euforia. Es el repertorio demoledor de este genio de la música que construyó un lenguaje irreverente y empoderador.
Monk se burla en sus canciones de las normas que rigen el buen gusto musical de occidente; es más, las destruye. Su particular manera de tocarlas, martillando las teclas con sus dedos enormes y enfatizando la disonancia, contribuye a que el oyente no pueda reaccionar con indiferencia. O nos gusta o lo odiamos.

Monk se burla en sus canciones de las normas que rigen el buen gusto musical de occidente; es más, las destruye

(Tal vez quiera leer: ‘The Eddy’ /columna de opinión)
Confieso que mi primera reacción con su música fue de disgusto, hace ya muchos años. Ahora valoro enormemente su postura artística por varias razones. Monk propone una nueva y enriquecedora lectura de la tradición musical desplazando los acentos melódicos a los que estamos acostumbrados.
El resultado es algo similar a lo que ocurre cuando cambiamos las tildes de las palabras a otra sílaba (ej.: tildés, pálabra, etc.). La síncopa resultante descoloca hasta el oyente más avezado y lo lleva a un plano rítmico desconocido.
Thelonious Monk

Thelonious Monk

Foto:Cortesía Jazz Foundation of America.

Los silencios largos e incómodos en medio de sus solos disparan la necesidad del espectador por llenar el silencio con sonidos que calmen la ansiedad. Contradictoriamente, esas pausas insonoras consiguen que el oyente vuelva a escuchar con atención.
Su gramática es enigmática: donde debería haber punto final aparece un signo de interrogación, las comas desaparecen súbitamente en una cascada de notas que nos quita la respiración, y así... Esa suma de innovaciones produce un efecto liberador en el público y en los intérpretes que se atreven a montar su repertorio enrevesado.
Monk construyó una obra basada en absurdos musicales de una rara belleza que pocos aprecian, aunque su obra va camino a la inmortalidad.
Columna de Óscar Acevedo, músico y crítico musical.
Correo: acevemus@yahoo.com

Más columnas de Óscar Acevedo

Óscar Acevedo - músico y crítico musical 
icono el tiempo

DESCARGA LA APP EL TIEMPO

Personaliza, descubre e informate.

Nuestro mundo

COlombiaInternacional
BOGOTÁMedellínCALIBARRANQUILLAMÁS CIUDADES
LATINOAMÉRICAVENEZUELAEEUU Y CANADÁEUROPAÁFRICAMEDIO ORIENTEASIAOTRAS REGIONES
horóscopo

Horóscopo

Encuentra acá todos los signos del zodiaco. Tenemos para ti consejos de amor, finanzas y muchas cosas más.

Crucigrama

Crucigrama

Pon a prueba tus conocimientos con el crucigrama de EL TIEMPO