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Julián Isaza y sus cuentos que ponen al lector contra el abismo
Julián Isaza

Cada cuento está acompañado de una ilustración de la artista Natalia Herrera, que hace su debut editorial en esta obra.

Foto:

Cortesía Rey Naranjo Editores

Julián Isaza y sus cuentos que ponen al lector contra el abismo

El periodista y escritor regresa a las librerías con el libro 'Cámara oscura'.

Al cerrar 'Cámara oscura', el libro más reciente del periodista y escritor Julián Isaza, cada uno de sus cuentos queda en nuestra mente tan insoportablemente nítido que no podemos dejar de pensar en lo que acabamos de leer. Estos once relatos cortos tienen el poder necesario para dejarnos al borde del abismo con una dosis perfecta de angustia, una curiosidad voraz, algo de placer, y un tanto de rabia y dolor.

Sus textos, limpios y directos, construyen una trama tensa que nos mantiene conectados y, desde la primera línea hasta la última, sostienen su fuerza. Con Isaza no hay respiro. Cada cuento termina siendo una ráfaga que alcanza el corazón y lo estruja. Y eso solo puede hacerlo quien realmente sabe escribir.

Algunos de sus relatos muestran los caminos absurdos a los que nos llevan el dominio de la lógica digital y el avasallamiento de la tecnología. A medida que se avanza en la lectura, el lector se encuentra con que, a través de la ciencia ficción, Isaza lanza una crítica velada a la condición humana y a todo lo que de ella nos hace sentir tan conocidamente incómodos.

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Otros relatos, en cambio, transcurren por el filo del terror que se apodera de lo cotidiano; entonces lo macabro se revela, por ejemplo, en un muñeco de peluche que obliga a asesinar, la psique de una madre contaminada por un demonio extraterrestre; hacer lo inimaginable por amor; el gran miedo de todos: despertar un día y ser odiados por el mundo. Estos son los insumos con los que el autor construye sus historias, moviéndose en las aguas de lo irreal, en lo aterrador de la vida de todos los días, y con una dosis perfecta de desconcierto y extravagancia
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Las situaciones paranormales y siniestras que relata el autor son enriquecidas por una serie de ilustraciones, con la cuidadosa edición de Rey Naranjo.

Estos once relatos cortos tienen el poder necesario para dejarnos al borde del abismo con una dosis perfecta de angustia, una curiosidad voraz, algo de placer, y un tanto de rabia y dolor.

¿Cómo hizo para unir en un mismo libro estilos narrativos tan opuestos, en teoría, como la ciencia ficción y elementos de la realidad?

Pueden parecer opuestos, pero realmente no lo son. La ciencia ficción y el terror –que son los géneros presentes en el libro– se nutren de la realidad. Abrevan en ella. Sacan su potencia de ella. La ciencia ficción, al menos la que a mí me gusta, adelanta cinco minutos el reloj y toma prestados aspectos de nuestra realidad y los deforma; exagera ciertos rasgos de la sociedad o del modo en el que vivimos, para hacerlos aún más reconocibles y examinarlos a través de determinada trama que pone a prueba a sus personajes. El terror, por su parte, se basa en miedos verdaderos y profundos –la soledad, el abuso, la muerte misma, como sucede en algunos de mis cuentos– para conectarse con el lector, así en su desarrollo recurra a lo siniestro o a lo paranormal, pero esto será una consecuencia de la trama y no el centro mismo de ella, pues debe buscar la empatía del lector y eso se logra dándole a él o a ella razones creíbles para sentir miedo o al menos para inquietarse. Si esos elementos cotidianos y reales no están presentes, pues se estaría ingresando al terreno de la fantasía pura, y al final el efecto no sería temor, sino otra cosa.

Con textos tan diferentes, es difícil reconocer todos sus antecesores. ¿De qué literatura y autores se ha nutrido para crear estos cuentos?

Aunque leo de todo, soy un lector especialmente interesado en las historias de terror y de la ciencia ficción que se vienen escribiendo desde la década de los 60. Pero antes voy a decir algo para que se entiendan mejor esas influencias: no disfruto mucho de ciertos autores clásicos de estos géneros, como Isaac Asimov o como Arthur C. Clarke, porque no me atraen esas historias de naves espaciales y viajes interplanetarios. Me aburren mucho las llamadas 'space operas'. Menos aún disfruto de Verne o de H. G. Wells. Lo mismo me ocurre con el terror y con autores con los que realmente no siento conexión alguna, como Lovecraft o Poe. Pero sí disfruto muchísimo a autores como Kurt Vonnegut, Philip K. Dick, Stephen King, Richard Matheson, Yasutaka Tsutsui o Mariana Enríquez, por mencionar solo algunos.

Julián Isaza

Julián Isaza, escritor y periodista.

Foto:

cortesía del autor

Usted afirma que hay experiencias reales a partir de las cuales construyó algunos de los relatos. ¿Las vivió y las sintió tal y como las relata o fueron convertidas en eso mediante el ejercicio de la memoria y la escritura?

Hay cuentos que parten desde un recuerdo, de un momento en mi pasado, pero ese recuerdo lo deformo en la escritura, lo ficciono para producir otra cosa, pues no era mi interés producir cuentos biográficos. Esos momentos del pasado son apenas una base, un germen, y los uso para disparar tramas que se alejan mucho de la realidad, que persiguen lo siniestro o lo extravagante.

Uno tiene la sensación de que las historias que usted narra no transcurren en una ciudad específica, sino que podrían ocurrir en cualquier lugar del mundo. ¿Cómo logra generar esa atmósfera, digamos, universal?

Quería producir esa sensación. No quería que mis cuentos tuvieran un localismo marcado, porque me parece que de eso se abusa mucho en la literatura contemporánea. Entonces evadí los Chapineros, los centros, las Candelarias. Preferí decantarme por lugares más privados y sin énfasis geográficos porque, además, podrían enturbiar los relatos, pues en mis cuentos no importa mucho dónde suceden, sino lo que sucede.

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Usted es conocido por sus crónicas y su trabajo como periodista. ¿Cómo ha sido el proceso de tránsito hacia este tipo de ficción?

Pues yo creo que en la crónica tengo la posibilidad de entender ciertas cosas del mundo y en la ficción tengo la posibilidad de replantear ciertas cosas del mundo. En la primera trabajo con historias reales y puedo comprender cómo viven determinadas personas; en la segunda, la materia prima es la imaginación, que me permite abordar supuestos, posibilidades y crear desde la especulación. Entonces, una me da oportunidades que la otra me niega. La crónica, al estar anclada en lo verídico, en las vidas de personas de verdad, no me permite la creación en su sentido más primario, por lo que encuentro en la ficción la oportunidad de creación, incluso de evasión. Entonces, el tránsito de una a otra se da por la necesidad de contar historias que no son posibles en el periodismo literario, por la necesidad de mirar hacia adentro y no solo hacia afuera.

Julián Isaza

El libro de cuentos de Julián Isaza, ‘Cámara oscura’, es un trabajo de Rey Naranjo Editores. Su valor es de $ 39.000.

Foto:

Archivo particular

¿Por qué cree que en Colombia, un país de absurdos, la literatura que apunta a asuntos irreales, a lo absurdo mismo, es vista como un género menor?

No solo en Colombia, sino en todas partes se han visto estos géneros como géneros menores. Y, la verdad, no lo entiendo, porque grandes piezas de la literatura se enmarcan en ellos, como '1984' o 'Fahrenheit 451'. A Vonnegut, por ejemplo, nunca le dieron el Nobel aunque su obra marcó la literatura gringa y, por qué no, la universal. A muchos les cuesta reconocer que un escritor como Michel Houellebecq ha escrito ciencia ficción, porque es como si hubiese algo vergonzante en ello. Ahora, en nuestro país es aún más difícil, porque no hay una tradición en estos géneros y se tiene la muy cuestionable idea de que la literatura que vale la pena es la realista. Hay mucho pudor y esnobismo que dificultan que los autores de estos géneros sean publicados en un país que tiene aspectos tan delirantes, que ofrecería los insumos para generaciones enteras de escritores de terror y ciencia ficción.

Con lo que viene ocurriendo alrededor de y a raíz de la pandemia (el confinamiento, el aislamiento social, etc.), uno se encuentra con situaciones ilógicas y salidas de todo orden racional. ¿Qué tanto cree usted que una situación como esta puede alimentar e impulsar el género?

La vez pasada conversaba sobre eso con un amigo escritor, y nos preguntábamos, a manera de broma, sobre qué podíamos escribir ahora que lo imposible es rutina. Por supuesto, esa pregunta que nos hacíamos es un tanto ligera, porque todo lo que sucede de alguna manera se convertirá en insumo de nuevas ficciones, porque seguramente esto dejará una cicatriz que muchos escritores examinarán en el futuro, si no lo están haciendo ya.

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Creo que todo esto nos llevará a preguntarnos aún más por los matices de la libertad, de la enfermedad, del riesgo y de la desconfianza. Que prácticamente se prohíban los abrazos o los besos, es una cosa horrible. Que el mundo se haya confinado para sobrevivir es terrible. Que contemos contagios y muertos por medio de gráficas y curvas, mientras el miedo cabalga y la opresión crece al mismo tiempo que la vemos pasivos desde la pantalla, es el absurdo mismo. La literatura también sirve y servirá para entender todo eso, para digerir estos tiempos extraños y siniestros.

Julián Isaza

Ilustración del libro.

Foto:

cortesía Rey Naranjo Editores

Rey Naranjo es una editorial conocida, principalmente, por el componente gráfico de sus libros. ¿Quién es la ilustradora y cómo fue el proceso de construcción de imágenes?

Es cierto, la editorial cuida muchos sus libros. Si usted ve cada publicación de ellos, encuentra que se preocupan por cada detalle: el papel, la portada, la tipografía y, por supuesto, las ilustraciones. En el caso de Cámara oscura, las ilustraciones son de Natalia Herrera y, según entiendo, este es su primer trabajo publicado. Creo que Natalia comenzó con el pie derecho, pues sus ilustraciones son bellísimas y logró captar la esencia de cada cuento. Según ella misma me dijo, al leer el libro le fue muy fácil conectarse con él y el trabajo fluyó de una manera muy natural, porque las historias le gustaron bastante.

JUAN CAMILO RINCÓN* 
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
En Twitter: @JuanCamiloRinc2* Periodista e investigador literario y cultural

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