Juanes, el bacán que ya quiere pisar la tarima de Rock al Parque

Juanes, el bacán que ya quiere pisar la tarima de Rock al Parque

Habló de su familia, su trabajo, su fundación y de lo que será estar en el encuentro de rock.

Juanes nació en 1972, en Carolina del Príncipe.

Juanes nació en 1972, en Carolina del Príncipe.

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Mauricio León / EL TIEMPO

Por: Olga Lucía Martínez
04 de junio 2019 , 08:38 a.m.

En 1993, una banda paisa de thrash metal llegó a Bogotá. Su disquera de ese momento decidió apostar por ese grupo de jóvenes llamado Ekhymosis, nombre que tuvieron que explicar y que significa “el moretón que sale en la piel luego de un golpe”.

Los viáticos no eran muchos y ni soñar que alcanzaran para comerse una hamburguesa gigante con sus adiciones.

El hotel donde se hospedaron era un sencillo lugar en el centro de la ciudad, “pero no importaba. Nosotros nunca habíamos venido a la ‘capital’, imagínate, y teníamos muchas ganas, muchos sueños y mucha expectativa, una gran ansiedad por lo que iba a pasar con nuestra música, que era nuestro proyecto de vida”, dice Juanes.

Suelta una carcajada recordando esos días y se le iluminan aún más los ojos. Y, seguro, esa hamburguesa que tanto anheló en esos momentos se la ha comido cien, mil veces, en cualquier lugar del mundo que ha pisado con su música. El viaje valió la pena. Ese disco que presentaron en Bogotá, Niño gigante, tuvo una canción, Solo, que fue un éxito y Ekhymosis se dio a conocer.

Pero la banda nunca estuvo en Rock al Parque, evento que empezó en 1994, “porque en su momento lo nuestro, muy metalero, yo creo que no cuadraba ahí, y luego yo ya me fui solo por otros caminos”.

Pero Juanes sí ha estado entre el público en dos ocasiones. “Yo no me acuerdo de las bandas, pero me acuerdo del ambiente, siempre me ha gustado el metal y el rock, pertenezco a ese mundo y lo entiendo”, dice.

Y siempre ha estado pendiente del festival, incluso por televisión, “porque en Medellín lo pasaban por algún lado, yo no recuerdo si por Teleantioquia o por City, yo lo veía”.
Ahora será invitado. El próximo primero de julio, Juanes estará en el último día del encuentro, que celebra 25 años.

Su presencia ha generado polémica, pero Juanes, tranquilo, dice: “Ya vivimos demasiadas barreras y complicaciones, y yo pienso que siempre el arte y la música deben estar por encima”.

Agrega que en el Vive Latino de México “la gente disfruta de toda la música sin problema: hay rock, pop, regional mexicana y cumbia mexicana. Y lo mismo pasa en Lollapalooza Chile. Es más, no vamos tan lejos, lo que pasó con Niche en el Estéreo Pícnic, por Dios, a quién no le gusta oír una canción de Niche... Es muy chévere tener muchas músicas en un mismo escenario”, afirma.

De paso, él, Juanes, cumplirá un sueño pendiente: estar en ese Rock al Parque que ha sido tan vital para este país, ese encuentro que casi desde su primera edición se salió de las fronteras bogotanas para convertirse en un plan nacional y hasta de los países vecinos. Ese Rock al Parque que ha trascendido generaciones.

Por eso celebra que se haya abierto a invitar a otros artistas en sus 25 años, porque entiende que su música como solista puede que no cuadre, pero lo que a lo mejor muchos no saben es que a los 15 años, Juanes se declaró metalero y se olvidó de todo lo demás.

“Yo me encuentro el rock en el colegio, en Medellín, en los descansos. Federico López, que ha trabajado con Fonseca, entre otros, me empieza a mostrar música de Kiss, Van Halen y Metallica, y la banda que más me gustó fue Metallica. Me volví loco por el metal, de una manera absurda. Me olvidé del folclor y de todo lo demás que había oído en mi vida, me volví radical: solo metal. No quería saber de nada más”, dice.

Entonces, cambió la guitarra acústica por una eléctrica, y con Ekhymosis “el péndulo se movió durante años así”.

Primeros sonidos

Luego, cuando Juanes decidió hacer su carrera en solitario, acogió otros sonidos, sin olvidar sus gustos, que están ligados a su historia.

De los 8 o los 9 años son sus primeros recuerdos musicales. “Bueno, lo popular siempre estuvo ahí: las Hermanitas Calle, Darío Gómez... Pero yo tengo en la memoria un acordeón que un amigo de mi hermano dejó en la casa en Medellín. De teclas, no de botones. Yo lo cogí y empecé a tratar de tocar algo de oído. Mi papá se dio cuenta y me preguntó si me gustaba. Le dije que sí, me compró uno y me puso en clases”.

Pero Juanes, hijo de Alicia Vásquez y Javier Aristizábal, ya fallecido, tiene más recuerdos: “Ojo, una lira fue lo primero, estaba desafinada, pero la trataba de tocar, y la guitarra, siempre la guitarra, que fue el instrumento que escogí”.

Dice que tener memoria de otras músicas lo ha llevado a reconocer otros sonidos sin criticarlos.

De hecho, sus tres hijos, Paloma, Luna y Dante, son muy aficionados al reguetón. "Durante muchos años, las letras del rock fueron cuestionadas. Entonces, es relativo. Cada persona tiene su gusto y las letras del reguetón, de las que la gente habla tanto, de alguna manera son el reflejo de la sociedad, de lo que ha pasado antes. Es un género que se ha ido depurando y sus canciones ya no son tan violentas. Es el proceso normal de las cosas y en este momento, Balvin y Ozuna, por ejemplo, son distintos”.

Igual habla de la música popular, “que me encanta. Fue la primera que oí en mi vida, y hoy tenemos una cantidad de músicos de este género muy preparados, como Jessi Uribe, que es genial, y Pipe Bueno, por ejemplo. Son jóvenes con una formación más de avanzada que, a su vez, atraen a más jóvenes”.

Lo importante es hacer música, y a eso es lo que Juanes se dedica todos los días. “Es algo que no puedo negociar. Me gusta hacer conciertos, viajar, estar en el escenario, experimentar, es un proceso que disfruto con toda”, dice.

El trabajo de componer se mantiene y ha tenido etapas diferentes: con Ekhymosis, de los 15 a los 25 años, era un proceso en el que participábamos todos. Luego, cuando empecé solo, lo hacía con la computadora y la guitarra. Ahora me rodeo de productores jóvenes, como Lalo Ebratt, Sky, Mosty, entre otros, que me han refrescado el lenguaje y eso es muy valioso. Hago canciones con ellos y también solo; unas las guardo, otras las borro, algunas las dejo para después, así”.

Y, por lo general, cada día que está en su casa tiene una disciplina: entrar a la oficina después de hacer ejercicio, desayunar y bañarse. “Aunque no tenga una idea específica, entro a ver qué se me ocurre”.

Luna (de 15 años), Paloma (de 14) y Dante (de 9 años), sus hijos, también son aficionados a la música. “Tocan piano, guitarra y cantan. Sus influencias, como Lalo, hoy son cercanas a mí, y aunque no sé qué vayan a hacer con su vida, por lo pronto están metidos en el arte”.

A los tres Aristizábal Martínez (son sus hijos con Karen Martínez) les encantó, además, que su papá hiciera un dúo con la canadiense Alessia Cara, ganadora del Grammy como mejor nuevo artista, en la canción 'Querer mejor'.

“Lo más bonito es que hicimos la canción en español. Antes, los artistas anglo nos llamaban para grabar en inglés. Ahora es más de tú a tú, y salió muy bien porque ella es hija de italianos, así que la versión se le oye neutra”, afirma.

Su fundación, Mi Sangre, ya tiene 13 años y ha cumplido su cometido. Dirigida por Catalina Cook, “ha empoderado no solo a los niños y los jóvenes, sino también a los profesores de los colegios que nos ayudan y a los papás, logrando que haya líderes en las escuelas y en los barrios, todo a través del arte”, cuenta.

Y resalta que grupos como Son Batá, de la comuna 13, hoy ya tiene su propio colectivo, “luchando contra esa adversidad, han sacado a los chicos de la guerra y los han metido en el arte y en proyectos sostenibles”. Igual pasa con Candelo, un joven que vio cómo mataron a su papá y quiso cobrar venganza, “pero se refugió en el hip hop y creó su escuela. En unos años veremos a estos muchachos como líderes, cambiando lo malo”.

Además de atender a los medios, en Bogotá Juanes estuvo en los conciertos del grupo Morat, que se realizaron en el Movistar Arena. Y allí se encontró con otro músico de su generación, Andrés Cepeda, con quien se cruzó hace más de 25 años, “él en Poligamia y yo en Ekhymosis. Mi esposa es seguidora de Cepeda y Fonseca, uno de mis mejores amigos, muy cercano de él, pero nosotros nada que nos veíamos, porque esto es así. Decidimos tomarnos una foto y prometernos vernos más seguido”.

Con los músicos que sí tiene cercanía son con el dominicano Juan Luis Guerra y el español Miguel Bosé, un poco el agua y el aceite.

Juan Luis es un loco majestuoso tocando su guitarra, sus composiciones son poesías, es generoso, siempre está aconsejando leer un libro, oír un músico, seguir adelante. Bosé habla de cualquier tema, todo lo domina, él afirma que es el policía malo porque es muy crítico y dice lo que piensa sin importarle nada”.

De su nuevo disco, comentó que irá lanzando sencillos, porque así funcionan hoy mejor las cosas en una música en la que ha vivido todos los cambios desde el LP y el casete.

Juanes, un bacán por siempre, como lo definen algunos de sus seguidores, espera que llegue su oportunidad en Rock al Parque. Le falta ese escenario. Es más, ya se ve ahí.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Cultura y Entretenimiento

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