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‘Cuido mi proyecto como si fuera mi hijo’: Juan Pablo Vega
Juan Pablo Vega

La propuesta visual del nuevo álbum de Vega tiene un ‘look’ retro que evoca la estética de los años 60. La imagen de abajo corresponde al videoclip de ‘Lo volvería’

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Cortesía del artista

‘Cuido mi proyecto como si fuera mi hijo’: Juan Pablo Vega

Entrevista con el músico colombiano sobre su nuevo álbum y su labor como productor. 

Juan Pablo Vega dice que tiene su cerebro musical dividido en dos, como los computadores que tienen el disco partido para soportar el sistema de Windows y el de Mac. Para él, una parte está dedicada a ser productor de otros artistas y actuar como “potenciador de sus talentos”, y la segunda la usa para crear su propia música, con su sello característico y sus variadas experimentaciones.

En su faceta de productor tiene un repertorio diverso en el que se impone pocos límites: ha colaborado con figuras del pop de la “vieja escuela”, como Alejando Sanz; con las estrellas de hoy, como Piso 21, y, en su segmento de más confort, con los artistas más indie, como Esteman, Fer Casillas, Debi Nova o Paula Arenas. Esta es una mención de algunos pocos, pero la lista es larga.

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Y su carrera como cantante no es menos variada, aunque él mismo acepta que, por más que intente no repetirse, inevitablemente termina por “redundar en ciertos gestos armónicos”.

Eso podría entenderse de manera negativa porque su “obstinación” es la de abundar en géneros y texturas, pero también tiene su lado bueno: logró consolidar un estilo con personalidad. Y, sobre todo, una manera de hacer música que no se traiciona a sí misma, que no se deja llevar por lo que esté de moda en el momento, pero que está en constante evolución.

Juan Pablo Vega sacó su primer disco, Nada personal, en el 2013. Ha presentado tres EP: Vicio, Las olas y Conexión. A mediados de mayo lanzará su segundo álbum de estudio, que es en el que refina su propuesta y la presenta filtrada, ofreciendo las combinaciones rítmicas y líricas que le interesa mostrar.

Casi todos los temas que conforman el proyecto (del que todavía no se sabe el título) ya están al aire. Los videos de tres de ellos hacen parte de un potente cortometraje animado. Estos y los otros siete son una selección curada que, desde un espíritu indie, mezclan rock, hiphop, funk, reggae y otros ritmos.

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A continuación, una serie de preguntas y respuestas en las que él mismo da sus visiones sobre su arte.

Las canciones que ha lanzado tienen algo en común, pero no es fácil definir qué es. ¿Usted qué dice?

Aun cuando una de mis premisas es no quedarme en un solo género, creo que al final uno termina por redundar, inevitablemente, en algunos gestos armónicos, en algunas palabras o temas. A medida que pasa el tiempo, la gente que oye mi música se va dando cuenta de que me repito en algunos aspectos. El común denominador también es mi voz, mi manera de cantar. Lo otro es que atraviesa todo el concepto del disco, de manera transversal, es el tema de la nostalgia, ‘de dejar ir’. Hay una canción que se llama así, explícitamente. Pero está el espíritu, por lo menos, de no querer hacer siempre lo mismo. Es mi obstinación. Por lo menos que esté el espíritu.

Pues hay algunos sonidos que no eran comunes en sus canciones antes, como el del tema 'Dembow', aunque esté allí de forma casi paródica.

Mi intención tampoco era que pareciera una burla del dembow. Me abstengo mucho de eso. Evito caer en la moralina de algunos músicos de decir que el reguetón es insulso. Esa canción habla mucho de mi carácter alrededor de la fiesta. Es precisamente un lamento, un golpe en el pecho, por no haberme gozado la fiesta en vez de quedarme ahí, sentado, sin hacer nada. El personaje que canta dice algo como: “Me encantaría poder estar ahí y sentirme abiertamente feliz”. Por eso está el ritmo de dembow ahí atrás, subterráneo dentro de la producción de la canción.

Leí en su Instagram que, para usted, su mejor composición es 'Joderlo todo', otro de los sencillos de este álbum. ¿Cómo ha avanzado su proceso de composición?

Lo digo abiertamente: me parece que la composición lírica es mi punto débil. Lo puedo decir sin tapujos. No he ahondado tanto en eso como en otros aspectos de mi música. Y, respecto a Joderlo todo, es un tema que intenta tener un enfoque diferente del que siempre incluyo en mis canciones. Habla mucho de quién soy yo hoy por hoy. Traté de salir de esos lugares a los que siempre voy. No solo desde la letra, sino desde la producción. Gozo mucho al oírla, porque, desde mi criterio, no parece una canción mía. Fue bueno para mí ese ejercicio.

“Porque tanto bien nos hizo daño” es un verso muy bueno de su tema con Vanessa Zamora ('Dejarnos ir'). ¿Lo escribió usted o ella?

Le doy el crédito de ese verso completamente a Vanessa. Siempre he estado rodeado de músicos que me permiten llegar a esas cumbres. Esa canción expone una dualidad. Para ella “dejar ir” significa una cosa y para mí, otra. Sin embargo, ambas visiones pueden convivir en la canción.

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Para mí, “dejarnos ir” es dejar ir a una persona, con la dificultad que eso implica. Para Vanessa, se trata de dejar ir algunas cosas para estar bien. Ese verso que mencionas es muy brillante y sintetiza bien toda la esencia de la canción.

Algunos videoclips del álbum forman una historia animada. ¿Cómo surgió la idea?

Esas decisiones se tomaron ya en medio de la pandemia. Sin la posibilidad de rodar videos, tuvimos que ir a buscar otras alternativas de narración. Ahí nos encontramos con la animación. Por reuniones remotas fuimos gestando las historias de cada pieza. Y tengo que decir que esta opción me quitó de encima un dolor de cabeza, que es aparecer en los videos. Por lo menos en esos tres. Antes de esto ya habíamos alcanzado a hacer un video en el que sí aparezco, que es el de Eso que me das, la canción que tengo con Esteman. Es muy difícil pararse al lado del rey del baile y de la escena. Fue divertido, de todas formas. Yo a veces pongo todo de maneras muy dramáticas, pero no fue tan grave.

En otra entrevista, usted me dijo que su parte menos favorita de hacer discos es esta: las entrevistas, las promociones, que lo que le gusta es tocar...

Sí. Es de las cosas que más me hacen falta. Yo me metí a esto de ser músico para hacer dos cosas: grabar discos y tocarlos en vivo. Ahora me hace falta la mitad de ese proceso. Por otro lado, no me molestan tanto las entrevistas como esto de perfilarse constantemente en las redes sociales. Es agotador.

En su primer álbum usted no acudió tanto al recurso de las colaboraciones. ¿Cómo escogió las de este proyecto?

Las colaboraciones se hacen desde la admiración mutua. Me importa poco el ‘engagement’ que me pueda traer juntarme o no con alguien. No quiero jugar a ese juego

Las colaboraciones se hacen desde la admiración mutua. Me importa poco el engagement que me pueda traer juntarme o no con alguien. No quiero jugar a ese juego. Siempre intento que vengan desde la espontaneidad y las ganas de trabajar con el otro. Vanessa es una de mis artistas mexicanas favoritas, Esteman es un amigo y colega de años, a quien le he producido, también, varios de sus proyectos musicales; por otro lado, Karin B (integrante del grupo Rap Bang Club, junto a Pezcatore) es, para mí, uno de los raperos más importantes de Colombia ahora mismo. Me gusta rodearme de gente con visiones de ese estilo y, sobre todo, oír su música. Cuido las colaboraciones porque cuido mi proyecto, lo cuido como a un hijo.

¿Se queda con lástima de no involucrar en su proyecto solista buenas ideas que se le ocurren para otros, en su faceta de productor?

Es como una partición del cerebro. No capitalizo mis ideas, solo dejo que fluyan. Además, cada artista con el que trabajo le trae una energía diferente a cada proyecto específico. Eso se combina que lo que yo puedo ofrecer y se genera algo nuevo. Cada artista es un universo distinto, así que no hay recelo por lo que se me ocurre cuando trabajo con los demás.

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Un productor no puede sentir que está desde una posición superior, sino que debe ser un administrador, un catalizador del talento y la creatividad del artista. Y, cuando produzco mi propia música, el resultado es lo que sale de un diálogo conmigo mismo. Catalizo mi propio talento.

-MATEO ARIAS ORTIZ
Redacción Domingo 
EL TIEMPO
En Instagram y en Twitter: @mateoariasortiz

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